22 de julio 2026 - 20:37

El arrastre de los combustibles y del tipo de cambio empujó la inflación de junio, aunque el impacto fue limitado

Desde el BCU destacaron que la inflación subyacente, que excluye tarifas y volátiles, se mantuvo casi plana en 3,6%, confirmando que el traslado al resto de la economía no se disparó.

Según el BCU, el ajuste en las tarifas de combustibles reflejó los incrementos previos del petróleo y explicó buena parte del 0,37% de aumento en el IPC de junio.

Según el BCU, el ajuste en las tarifas de combustibles reflejó los incrementos previos del petróleo y explicó buena parte del 0,37% de aumento en el IPC de junio.

Foto: Vecteezy

Los precios al consumo aumentaron 0,37% en junio, con lo que la inflación interanual se ubicó en 4,3%, muy cerca del centro del rango meta de 4,5% que persigue el Banco Central del Uruguay (BCU).

Buena parte de la suba mensual respondió a los ajustes en combustibles, que terminaron de reflejar incrementos previos del precio del petróleo y del tipo de cambio nominal. También incidieron alzas en algunos servicios y en frutas y verduras.

El propio BCU remarcó que, al descontar esos factores puntuales y transitorios, la inflación se mantiene en niveles muy moderados: la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, las tarifas públicas y otros ítems regulados, y sobre la cual la política monetaria tiene mayor incidencia, se mantuvo prácticamente estable en 3,6%. Para el organismo, este dato confirma que el traslado del combustible y el dólar a los precios generales fue muy limitado.

No todos los rubros se mueven al mismo ritmo, ya que los servicios que se consumen dentro del país siguen concentrando los mayores incrementos: salud lidera con 8,20%, seguida por educación con 6,85% y por comer fuera de casa con 6,84%. Se trata de componentes con menor sensibilidad a la política monetaria y mayor inercia, lo que explica por qué tardan más en moderarse que el resto de la canasta.

Las proyecciones alejan la convergencia plena hasta 2027

Pese a la cercanía actual con la meta, el BCU proyecta que en los próximos meses la inflación se ubicaría transitoriamente por encima del 4,5%, aunque siempre dentro del rango de tolerancia. Recién a partir del primer trimestre de 2027 el organismo espera que los precios retomen una trayectoria descendente que permita una convergencia más firme al objetivo, con el horizonte de dos años como referencia para su consolidación plena.

En julio, los analistas privados mantuvieron su proyección en 4,5%, mientras que las expectativas de los mercados financieros volvieron a bajar hasta ubicarse nuevamente en la meta. Las empresas, con datos a junio, sostuvieron sus previsiones en 5%, el valor más bajo registrado por este indicador hasta el momento. Para el Central, esta alineación refleja la confianza de analistas, mercados y empresas en que el proceso de convergencia continuará.

El Banco Central mantuvo la tasa en 5,75% y vigila el frente externo

En su reunión de julio, el BCU resolvió mantener sin cambios la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75%, en un escenario que describió como de convergencia de la inflación hacia la meta. El organismo aclaró que seguirá monitoreando de cerca un contexto internacional que calificó de incierto, dinámico y volátil, marcado especialmente por la evolución del conflicto en Medio Oriente, y que actuará sobre la tasa si las condiciones lo requieren ante la eventual materialización de riesgos inflacionarios.

La decisión deja en evidencia el delicado equilibrio que busca sostener la autoridad monetaria: por un lado, consolidar la desaceleración de precios sin resignar el rol de la tasa como ancla de expectativas; por otro, guardar margen de maniobra frente a un escenario externo que podría presionar nuevamente sobre los combustibles y el tipo de cambio, los mismos factores que explicaron buena parte de la suba de junio.

Te puede interesar