14 de octubre 2026 - 19:12

El Banco Central del Uruguay advirtió que el impacto de El Niño y el encarecimiento de la energía atentan contra el control de la inflación

El directorio del regulador aprobó por unanimidad la suba de la Tasa de Política Monetaria para blindar la meta inflacionaria del 4,5%.

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El Banco Central del Uruguay (BCU) consideró que los riesgos de que los aumentos de costos se vuelvan persistentes ganaron relevancia y podrían encarecer el control de la inflación, sobre todo, por la incertidumbre en la guerra de Medio Oriente, que incide en la suba del petróleo.

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En la minuta de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) se señaló que las tensiones geopolíticas y el fenómeno climático de El Niño pueden trasladar las presiones sobre la energía, el transporte y los alimentos al resto de los precios y a las expectativas inflacionarias.

El documento profundiza el diagnóstico que llevó al Directorio a subir por unanimidad la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos básicos, hasta el 6%. El comité entendió que, aunque la inflación debería converger a la meta de 4,5% en el horizonte de política monetaria de dos años, la persistencia de los shocks podría hacer más costoso un ajuste posterior si se propagan a otros componentes del índice.

La minuta también aporta un matiz relevante: el Copom no identificó presiones significativas de la demanda agregada. La economía se contrajo más de lo previsto en el segundo trimestre y la brecha de producto se amplió, pero el comité dio mayor relevancia a los riesgos inflacionarios provenientes de la oferta.

La inflación subyacente volvió a acelerarse

La inflación interanual aumentó a 4,7% en setiembre, impulsada por los bienes importados, las frutas y verduras y los combustibles. Sin embargo, el BCU aclaró que el incremento no refleja una aceleración generalizada de los precios.

La inflación subyacente, medida por el IPCX, pasó de 3,6% en junio a 4,5% en setiembre y dentro de ese indicador, la inflación de los bienes transables, más expuestos a los precios internacionales y al tipo de cambio, subió de 1,5% a 3,3%, mientras que la inflación no transable se mantuvo en 5,8%.

Las expectativas a dos años, en tanto, permanecieron relativamente alineadas con el objetivo del BCU. Los analistas económicos las ubicaron en 4,55%, los operadores financieros en 4,58% y las empresas en 5%. El promedio de las tres encuestas fue de 4,71%. Para el comité, el anclaje de las expectativas y la alineación de los convenios salariales con los lineamientos del Poder Ejecutivo ayudan a limitar el riesgo de que los aumentos iniciales se extiendan a otros precios y salarios. No obstante, advirtió que ese escenario podría cambiar si los shocks externos se prolongan.

El petróleo, el transporte y El Niño, bajo vigilancia

En el plano internacional, el Copom destacó que el conflicto en Medio Oriente se prolongó más de lo previsto y que el Brent se ubicó en octubre por encima de los 100 dólares por barril. El tránsito por el estrecho de Ormuz se mantuvo en niveles mínimos, en un contexto de incertidumbre sobre el abastecimiento energético.

El organismo advirtió que el impacto de la crisis se moderó parcialmente por el uso de inventarios y reservas estratégicas, pero señaló que ese mecanismo deja menos margen para amortiguar nuevos episodios. También mencionó que los costos del transporte marítimo alcanzaron sus niveles más altos de los últimos tres años y que algunos productos básicos, como el trigo y la carne, registraron aumentos.

A estos factores se suma el riesgo climático. Según el BCU, un episodio de El Niño más intenso que el previsto podría elevar los precios de los alimentos y prolongar sus efectos sobre la inflación. El documento también considera que una transmisión de las condiciones monetarias expansivas mayor a la estimada podría agregar presiones. El comité evaluó que algunos factores podrían compensar esos riesgos, entre ellos las expectativas ancladas, la estabilidad de la inflación no transable, el menor dinamismo de la actividad y la reciente apreciación del real brasileño. Sin embargo, aclaró que el efecto de la moneda brasileña sobre los precios uruguayos no es automático y que su persistencia es incierta.

Una economía más débil, pero con señales de recuperación

El PIB cayó 0,8% en términos desestacionalizados en el segundo trimestre respecto al primero y retrocedió 0,5% interanual. La contracción superó lo previsto en la reunión anterior del Copom y estuvo concentrada en el sector agropecuario, la industria manufacturera y las actividades de transporte, almacenamiento y comunicaciones.

Pese a ese resultado, los indicadores adelantados apuntan a una recuperación durante la segunda mitad del año. El mercado laboral se mantuvo estable con una tasa de desempleo desestacionalizada de 7,3%, y el comité no observó presiones relevantes provenientes de la demanda. En ese contexto, el BCU sostuvo que la política monetaria continúa en terreno expansivo, aun después de la suba de la TPM al 6%. La tasa se había mantenido en 5,75% desde marzo y el ajuste de octubre buscó reducir el estímulo sin perder de vista la evolución de la actividad.

El organismo afirmó que no pretende revertir directamente el impacto de aumentos transitorios de la energía y los alimentos, sino evitar que esos movimientos se vuelvan persistentes y contaminen el resto de los precios. La evolución de los shocks externos, las condiciones climáticas y las expectativas de inflación será determinante para las próximas decisiones.

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