El mercado laboral mostró en el primer semestre de 2026 brechas marcadas según sexo, ascendencia étnico-racial, edad y nivel educativo, pero a nivel país, la tasa de actividad se ubicó en 64,3%, la de empleo en 59,6% y la de desempleo en 7,4%.
El desempleo en menores de 25 años saltó al 24,3% en el primer semestre
La falta de oportunidades golpea a casi uno de cada cuatro jóvenes y duplica las tasas de informalidad en los sectores más vulnerables.
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De acuerdo con el Informe Diferencial de Mercado de Trabajo del Instituto Nacional de Estadística (INE), elaborado a partir de la Encuesta Continua de Hogares, la brecha más pronunciada aparece en la apertura por edad, por ejemplo, entre los jóvenes de 14 a 24 años, la tasa de desempleo trepó al 24,3%, muy por encima del promedio nacional y del resto de los tramos etarios. La tasa de actividad de ese grupo también fue la más baja entre la población en edad de trabajar activa, con 43,0%, y la de empleo se ubicó en 32,5%. En el otro extremo, los adultos de 35 a 44 años registraron la menor tasa de desempleo, con 4,2%, seguidos por el grupo de 45 a 54 años, con 4,1%.
La apertura por ascendencia étnico-racial muestra una de las diferencias más importantes del informe, ya que la tasa de informalidad laboral entre la población afro o negra alcanzó el 32,6%, frente al 20,2% de la población blanca y el 21,6% del total país. La tasa de subempleo entre la población afro también fue la más alta con 13,8%, contra 8,2% de la población blanca. En cuanto al desempleo, la población afro registró 9,8%, por encima del 7,1% de la población blanca, aunque su tasa de actividad (67,9%) y de empleo (61,3%) fueron más altas que el promedio nacional.
Mujeres: más desempleo y más subempleo, pero también más formalidad
Según sexo, las mujeres presentaron una tasa de actividad de 57,6%, catorce puntos por debajo de la de los hombres (71,6%). El desempleo femenino se ubicó en 8,8%, frente a 6,2% en los hombres, y el subempleo femenino casi duplicó al masculino: 11,0% contra 7,1%. La única variable en la que las mujeres mostraron una situación relativamente mejor fue la de no registro, con 20,5% frente al 22,6% de los hombres.
La apertura por nivel educativo confirma una relación directa entre los años de estudio y las chances de conseguir empleo. Entre quienes tienen terciario completo o posgrado, la tasa de desempleo fue de apenas 2,6%, la más baja de todas las aperturas del informe, con una tasa de actividad de 81,2% y de empleo de 79,0%.
En el extremo opuesto, las personas con Ciclo Básico incompleto o menos registraron una tasa de actividad de solo 48,6%. Llamativamente, el desempleo en ese grupo (7,9%) no fue el más alto: tanto quienes completaron el Ciclo Básico como quienes tienen secundaria completa o terciaria incompleta registraron una tasa de desempleo de 8,9%, la más elevada entre los niveles educativos relevados.


