El dólar global avanzó este lunes mientras los inversores evaluaron señales contrapuestas sobre la evolución de la guerra entre Estados Unidos e Irán, en una jornada marcada por la cautela en los mercados internacionales.
Los inversores siguieron de cerca las perspectivas para la Fed, el BCE y los resultados corporativos en Estados Unidos.
El dólar global subió, pero Wall Street cerró con bajas a la espera de los balances de las principales empresas tecnológicas.
El dólar global avanzó este lunes mientras los inversores evaluaron señales contrapuestas sobre la evolución de la guerra entre Estados Unidos e Irán, en una jornada marcada por la cautela en los mercados internacionales.
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Al mismo tiempo, Wall Street cerró con pérdidas mientras los operadores aguardaron el inicio de la etapa más importante de la temporada de balances del segundo trimestre. El índice dólar , que mide el desempeño del billete verde frente a una canasta de seis monedas de referencia, subió un 0,18% hasta los 100,92 puntos. En paralelo, el euro retrocedió un 0,19%, hasta 1,1417 dólares, mientras que el dólar avanzó un 0,03% frente al yen, hasta 162,46 unidades.
El movimiento del dólar estuvo condicionado por la evolución del conflicto en Medio Oriente. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudita, ampliando las preocupaciones sobre el suministro energético y el comercio mundial. Sin embargo, el petróleo moderó las fuertes ganancias iniciales luego de que tanto Washington como Teherán dieran señales de estar dispuestos a retomar las negociaciones diplomáticas.
"Hay muchas noticias contradictorias que llegan desde Medio Oriente. Por un lado parece que la situación puede seguir escalando, pero por otro surge un nuevo intento por alcanzar un alto el fuego, y eso hizo retroceder al precio del petróleo", explicó Marc Chandler, estratega jefe de mercado de Bannockburn Capital Markets, a Reuters.
La agenda económica de la semana será reducida y los funcionarios de la Reserva Federal permanecen en el habitual período de silencio previo a la reunión de política monetaria de la próxima semana.
Los últimos datos de inflación y del mercado laboral llevaron a los inversores a reducir las expectativas de una suba de tasas en julio. Según la herramienta FedWatch del CME Group, el mercado asigna apenas un 16,6% de probabilidad a un aumento en la próxima reunión, frente al 40% que descontaba una semana atrás. En cambio, la posibilidad de un incremento en septiembre asciende al 62,8%.
En Europa, el Banco Central Europeo celebrará esta semana su reunión de política monetaria. Los mercados asignan apenas un 13,1% de probabilidad a una suba de tasas en ese encuentro, aunque mantienen expectativas más elevadas para septiembre, en un contexto donde el encarecimiento de la energía continúa siendo un factor de preocupación para la eurozona.
La libra esterlina retrocedió 0,12%, hasta 1,3437 dólares, luego de haber alcanzado previamente los 1,3481 dólares cuando Andy Burnham reemplazó a Keir Starmer como primer ministro británico.
La moneda moderó parte de las pérdidas después de que Burnham designara a John Healey como ministro de Finanzas, una decisión que fue bien recibida por los mercados. "Los inversores parecen aceptar la idea de un gobierno más activo, siempre que logre acelerar el crecimiento económico sin deteriorar las finanzas públicas", señaló Lale Akoner, estratega de mercados globales de eToro.
Por su parte, el yuan chino mostró pocos cambios luego de que el Banco Popular de China mantuviera sin modificaciones sus tasas de interés de referencia por decimocuarto mes consecutivo, en línea con lo esperado por el mercado.
Los principales índices bursátiles de Estados Unidos finalizaron la jornada en terreno negativo, con los inversores pendientes tanto de la evolución del conflicto en Medio Oriente como del comienzo de la presentación de resultados trimestrales de las grandes compañías tecnológicas.
El promedio industrial Dow Jones cayó 0,59%, el S&P 500 perdió 0,19% y el Nasdaq Composite retrocedió apenas 0,05%. La atención del mercado estuvo puesta en la inminente publicación de los balances de Alphabet, Tesla, Intel y otras compañías vinculadas a la inteligencia artificial, que serán determinantes para evaluar si las elevadas valuaciones del sector tecnológico encuentran respaldo en los resultados corporativos.
El índice de semiconductores logró recuperarse parcialmente y cerró con una ganancia del 0,6%, luego de haber ingresado el viernes pasado en territorio de mercado bajista al acumular una caída superior al 20% desde sus máximos históricos de junio.
Entre las acciones destacadas de la jornada, Alphabet avanzó 1,5% tras conocerse que Google desarrolla un nuevo chip para servidores destinado a potenciar su plataforma de inteligencia artificial Gemini. Domino's Pizza ganó 2,1% después de presentar ingresos superiores a los esperados, mientras que Apple cayó 2%, convirtiéndose en el principal factor de presión sobre el S&P 500.
Los analistas estiman actualmente que las empresas que integran el S&P 500 registrarán un crecimiento promedio de ganancias cercano al 26% interanual durante el segundo trimestre, una cifra que mantendrá el foco de los inversores sobre los próximos balances corporativos.