El dólar continúa con sus altibajos durante agosto, aunque sin grandes aumentos que permitan ver una recuperación del desalineamiento del tipo de cambio que tiene la divisa estadounidense en Uruguay y que perjudica, principalmente, a los sectores exportadores por la pérdida de competitividad.
La jornada de ayer, el dólar cerró en 37,815 pesos, según la cotización oficial del Banco Central del Uruguay (BCU), alejándose una vez más de la franja de los 38 pesos tras una leve baja del 0,06% respecto del cierre del viernes, que había subido. Así y todo, la divisa acumula un saldo positivo del 1,03% en lo que va del mes, a ocho días de que termine agosto. Claro que, si se observa el desempeño de julio, esta variación positiva puede terminar siendo neutra y hasta negativa.
La baja de las tasas de interés de referencia que el BCU llevó a cabo la semana pasada parecen no haber tenido un gran efecto en equilibrar el atraso cambiario que experimenta el país —al menos de un 17%, según entienden desde la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) que reconoció el gobierno—, a pesar de haber recortado 75 puntos básicos la Tasa de Política Monetaria (TPM), llevándola del 10,75% al 10%.
Tampoco los proyecciones de nuevas bajas en el corto plazo tuvieron un impacto positivo en la valoración del dólar, que inició el mes con un aumento importante y tuvo otro impulso momentáneo con los resultados de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Argentina, arrastrado por la fuerte suba del dólar blue en el país vecino.
Mientras tanto el BCU bajó sus proyecciones en su última Encuesta de Expectativas Económicas e informó que los agentes del mercado esperan que el dólar cierre 2023 en 39,61 pesos en promedio, lo que implicaría un aumento para el final del año calendario del 4,75%.
Un dólar en sintonía con las políticas antiinflacionarias
A pesar de los múltiples reclamos de los sectores exportadores, que cada vez más ven limitados sus márgenes de negocio debido al fortalecimiento del peso y a la devaluación del dólar que, en los mercados internacionales, aumentan los costos de las operaciones y minimizan las ganancias por el tipo de cambio, el gobierno no tendría demasiadas intenciones de que la divisa estadounidense aumente muy por encima de sus valores actuales.
Esto se debe a que el Poder Ejecutivo “tiene una planificación que está alineada con un dólar que no suba mucho de valor, porque las proyecciones que se hacen de inflación, muy influenciada por el valor del dólar en el país, son consistente con un dólar ‘planchado’”, explicó Ignacio Munyo, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), a Ámbito.com.
En este sentido, desde el instituto estiman que la inflación en Uruguay podría cerrar el año dentro del rango meta del BCU, siempre y cuando el dólar no supere los 38,5 pesos. “Si el dólar cerrara el año en 42,5 pesos, que es el valor que se esperaba hace un año atrás, la inflación sería del 8,5%, bastante por encima del rango meta. Van de la mano. Si hay una política clara de mantener la inflación dentro del rango, es funcional que el dólar se mantenga planchado”, sostuvo Munyo al respecto.
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