El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó el recorte de sus proyecciones de crecimiento para Uruguay, adelantadas tras la misión del organismo en el país, en setiembre; en un contexto en que otros países de la región también experimentaron reducciones en sus expectativas de expansión económica.
El FMI publicó una actualización de sus Perspectivas de la economía mundial y, como lo hace semestralmente, incluyó un análisis detallado de los países que integran el organismo; entre ellos, Uruguay. El dato, sin embargo, no resultó desconocido, considerando que, a fines de setiembre, la misión correspondiente a la consulta del Artículo IV de 2026, encabezada por Raphael Espinoza, ya había informado sobre el ajuste en las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Es así que, para el cierre del 2026, la variación esperada del PIB es del 1,3%; mientras que, para el 2027, es del 2,4%. La cifra para este año supone un recorte de 50 puntos básicos respecto de las proyecciones que hacía en abril para el mismo período, las cuales ya habían bajado en relación al informe semestral previo que, en octubre de 2025, apuntaba a un crecimiento del 2,4%. Asimismo, la estimación más reciente del organismo internacional se encuentra tres décimas por debajo del 1,6% que espera el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), revisado a la baja en la ley de Rendición de Cuentas; aunque todavía permanece por encima del 1% proyectado por diversos analistas y el sector privado.
Un panorama complejo para el crecimiento de la economía mundial
El informe del FMI, en tanto, señaló una pérdida de impulso en el crecimiento global, incluso cuando mejoró levemente sus perspectivas para la economía global, de 3% a 3,1% —cuatro décimas por debajo de la expansión del 2025. En este escenario general, la guerra en Medio Oriente y el aumento de los precios de los commodities son los factores que restan dinamismo, mientras que la inversión en inteligencia artificial (IA) opera como elemento positivo que amortigua el impacto del conflicto geopolítico.
Asimismo, este panorama conlleva a una creciente fragmentación económica entre los países que se benefician del boom tecnológico y aquellos que siguen dependiendo de la energía, las materias primas y unas condiciones financieras cada vez más exigentes. En Sudamérica, particularmente, esto se vio reflejado en los recortes de expectativas para las principales economías de la región: Argentina y Brasil.
En el caso del país rioplatense, la reducción apuntó una variación del PIB del 2,1% para este año, cuando el pronóstico anterior auguraba una expansión del 3,5%; es decir, el recorte es mayor a un punto. Mientras que para Brasil, el ajuste fue en dos décimas, del 2,4% al 2,2% para el año en curso
El Banco Mundial también recortó sus proyecciones
La actualización del FMI se da apenas una semana después de que el Banco Mundial (BM) también ajustara sus perspectivas económicas. Así, mientras que en junio había mantenido sin cambios sus proyecciones para la economía nacional, ahora recortó el pronóstico de crecimiento para Uruguay, pasando del 1,6% a apenas un 1,2%.
Para los próximos años, en tanto, también hubo una rebaja, aunque menor: para el 2027, pronostica un crecimiento del 1,8% y, para el 2028, del 2%; en ambos casos, una décima menor al escenario planteado el cuatrimestre anterior.
El nuevo escenario esperado por el BM, antes alineado con las previsiones oficiales del MEF, se encuentra ahora más cerca de lo que esperan los privados; y va en el mismo sentido que la variación del PIB estimada por el FMI.