El expresidente de la República, Luis Lacalle Pou, volverá a la escena pública el próximo domingo 9 de agosto, cuando cierre el acto central por el 190° aniversario del Partido Nacional (PN), previsto frente a la Casa del Partido en la Plaza Matriz y será una de sus primeras intervenciones partidarias desde que dejó la Presidencia en marzo de 2025.
El presidente del Directorio blanco, Álvaro Delgado, ya confirmó su participación tras una reunión del Directorio en la Casa del PN: "Para nosotros sería un gusto que ese evento lo cierre, como un homenaje, el expresidente Lacalle Pou".
Desde que dejó el gobierno, Lacalle Pou se marcó apariciones puntuales y dosificadas: participó de algún acto por fecha patria, habló en las elecciones internas del Directorio blanco, salió a bajar línea a su tropa cuando el escándalo por la anulación del contrato de las patrulleras oceánicas con el astillero español Cardama lo obligó a pedirles a los suyos que defendieran la gestión de su gobierno, y en diciembre pasado se presentó en el Campamento Nacional de la juventud del partido, en Treinta y Tres, donde se declaró "hincha a muerte de las nuevas generaciones" y les pidió "acercarse al otro, aún en la discrepancia". Su primera actividad pública tras dejar la Presidencia, sin embargo, había sido bastante menos solemne: un cóctel de recaudación para la campaña de Martín Lema en Montevideo, con entrada de 1.000 dólares, canapés, vinos y whisky en el hotel Sofitel.
Ese patrón de bajo perfil, sumado al momento que atraviesa el gobierno de Yamandú Orsi, con niveles de desaprobación que llegaron al 56% según la última medición de Factum, y con la Coalición Republicana resolviendo esta semana no acompañar en general el proyecto de Rendición de Cuentas bajo el argumento de que "ha sido un mal gobierno", amplificó la expectativa por escuchar de nuevo al expresidente. La pregunta que circula en los pasillos blancos, según reconstruyó Búsqueda, es una sola: ¿de qué va a hablar?
Un discurso pensado como contraste, no como bajada de línea
El senador blanco, Sebastián da Silva, fue el más directo al describir la expectativa del discurso: "Lacalle Pou es la historia viva del PN. Es uno de los activos políticos más importantes que tiene el país". Para Da Silva, la segunda etapa del gobierno de Lacalle Pou, posterior al manejo de la pandemia de Covid-19, ya había tenido pinceladas de estadista. "Espero el discurso de un protagonista de la historia y no el de un coyunturista. Para la coyuntura está la perrada, que somos nosotros", planteó.
En la misma línea se ubicó la senadora del PN, Graciela Bianchi, que definió a Lacalle Pou como "impredecible", pero aventuró que "evitará referirse a temas de todos los días de este gobierno" para situarse, en cambio, "en la situación internacional y en la necesidad de las reformas estructurales que necesita el país". El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, coincidió y dijo tener "mucha expectativa y muchas ganas de escucharlo", y espera que no "baje línea ni hable de la coyuntura", sino que hable "como estadista", es decir, "sobre los grandes retos para el Uruguay que se viene".
Entre la nostalgia y la exigencia de reformas
Santiago Gutiérrez Silva, integrante del Directorio blanco, calificó la aparición como "justa y necesaria" y pidió un discurso con "entusiasmo, rumbo y contenido". "Uruguay necesita volver a tener la esperanza de un proyecto renovador y reformista", sostuvo, y planteó que Lacalle Pou debería empezar a liderar un proceso de cambios frente a lo que describió como cuestiones "tan escritas en piedra en el viejo Uruguay amante del batllismo", aunque reconoció que la letra chica de esas reformas (el "cómo") excede lo que puede resolverse en un discurso. El diputado Pablo Abdala, por su parte, espera un mensaje "muy inteligente y sensato en los aspectos políticos", con las diferencias con la conducción actual marcadas "dentro de los límites de lo prudente y en el marco de la institucionalidad".
Semanas atrás, el expresidente se había reunido de manera informal con algunos de sus principales dirigentes, Delgado, y los senadores Javier García y Martín Lema, junto al líder del Herrerismo, Luis Alberto Heber, en un encuentro realizado en la casa de su secretario personal, Nicolás Martínez. Según trascendió, allí trasladó su "preocupación" por la conducción del PN y su "disconformidad" con el trabajo de la dirigencia y la militancia en Montevideo, un dato que alimenta la idea de que, más allá del tono conceptual que se espera del 9 de agosto, el regreso de Lacalle Pou también busca reordenar puertas adentro a una colectividad que enfrenta, con Yamandú Orsi debilitado, la posibilidad de disputar el poder en 2029.
Entre clases y giras: la vida pública del expresidente
En paralelo a su repliegue de la primera línea partidaria, Lacalle Pou mantuvo una agenda internacional activa, en algunos casos como conferencista. Una de sus últimas apariciones de este estilo fue en un evento empresarial en Paraguay, a fines de abril, donde compartió escenario con el presidente Santiago Peña y lanzó una frase que circuló como guiño de política regional: "No me voy a morir sin ver realmente que Paraguay tenga una salida al mar en Uruguay".
En Montevideo, en tanto, se mantiene al frente del Programa de Alta Dirección para la Gestión Pública, un curso que dicta en el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) y que reúne a 35 alumnos seleccionados entre 1.500 postulantes. El expresidente volvió a dar clases en ese think tank la semana pasada, en una rutina que, a diferencia de sus escasas apariciones políticas, sí sostiene con regularidad desde que dejó la Torre Ejecutiva.