Los precios del petróleo cerraron con una caída cercana al 2% este jueves, luego de una jornada marcada por fuertes oscilaciones vinculadas a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y a la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial.
El barril de Brent terminó en 102,58 dólares, con una baja de 2,3%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cerró en 96,35 dólares, retrocediendo 1,9%. Ambos contratos finalizaron en su nivel más bajo en casi dos semanas, pese a haber registrado fuertes avances al comienzo de la sesión.
La volatilidad del mercado respondió principalmente a las señales cruzadas que llegaron desde Washington y Teherán. En un primer momento, los precios llegaron a dispararse hasta 4% luego de que Reuters informara que el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei, ordenó que el uranio enriquecido cercano al grado armamentístico permanezca dentro del país, endureciendo así la postura iraní en las negociaciones.
Las conversaciones siguen trabadas
La decisión fue interpretada por el mercado como un nuevo obstáculo para las gestiones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que permita poner fin a la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este jueves que Washington buscará recuperar las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, mientras Teherán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo que un eventual sistema de peajes iraníes en el estrecho de Ormuz haría "inviable" cualquier acuerdo diplomático. Sin embargo, posteriormente los precios moderaron las subas luego de conocerse que Pakistán intensificó las gestiones de mediación y enviará representantes a Teherán para continuar las conversaciones.
"Ya hemos pasado varias veces por esta situación y terminamos decepcionados", señalaron analistas de ING a Reuters, que aun así mantienen una proyección promedio de 104 dólares por barril para el Brent durante el trimestre actual.
El estrecho de Ormuz sigue siendo la gran preocupación
La atención del mercado continúa concentrada sobre el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaban embarques equivalentes a cerca del 20% del consumo mundial de petróleo y gas natural licuado. Irán anunció esta semana la creación de una nueva "Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico", encargada de supervisar una "zona marítima controlada" en la región, consolidando las restricciones al tráfico marítimo que comenzaron tras el inicio del conflicto el 28 de febrero.
Aunque los combates disminuyeron luego del alto el fuego parcial de abril, Teherán mantiene limitaciones al tránsito marítimo mientras Estados Unidos continúa bloqueando parte de la costa iraní. El director ejecutivo de ADNOC, Sultan Al Jaber, advirtió que incluso si el conflicto terminara de inmediato, el flujo normal de petróleo a través de Ormuz no se restablecería antes de 2027.
Menos reservas y temor por la oferta global
La interrupción del suministro desde Medio Oriente ya obligó a varios países a utilizar reservas estratégicas y comerciales para sostener el abastecimiento energético. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), la semana pasada el país retiró casi 10 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo, la mayor reducción registrada hasta ahora. Además, las reservas comerciales de crudo cayeron más de lo previsto.
El director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que la combinación entre fuerte demanda estacional, menor oferta desde Medio Oriente y agotamiento de reservas podría llevar al mercado petrolero a una "zona roja" durante julio y agosto.
En paralelo, crecen las expectativas sobre un eventual aumento de producción de la OPEP+. Según Reuters, los principales países productores analizarían en junio un incremento moderado del bombeo para julio.
El impacto económico ya se siente en Europa y preocupa a la Fed
La guerra y el encarecimiento de la energía ya muestran efectos sobre la economía global. Este jueves se conoció que la actividad económica de la eurozona se contrajo en mayo al ritmo más fuerte en más de dos años y medio, golpeada por el aumento del costo de vida y la caída en la demanda de servicios.
En Estados Unidos, mientras tanto, la Reserva Federal (Fed) sigue monitoreando el traslado de los precios energéticos a la inflación. El presidente de la Fed de Richmond, Thomas Barkin, señaló que la reacción de consumidores y empresas determinará si el banco central puede considerar transitorio el actual shock inflacionario o si deberá volver a subir las tasas de interés.