Los precios del petróleo subieron el miércoles y alcanzaron su nivel más alto desde fines de setiembre, impulsados por las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, una oferta global ajustada y la persistente debilidad del dólar estadounidense frente a otras monedas.
Los futuros del crudo Brent, de referencia para el mercado de Uruguay, avanzaron 76 centavos (1,12%) y cerraron en 68,33 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 76 centavos (1,22%) hasta 63,15 dólares. Con este desempeño, ambos contratos se encaminaron a sus mayores incrementos mensuales desde julio de 2023, con alzas cercanas al 12% en el caso del Brent y al 10% para el WTI.
El mercado reaccionó con fuerza luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, instara públicamente a Irán a negociar un acuerdo nuclear, advirtiendo que un eventual ataque sería "mucho peor" si no se alcanzaba un entendimiento. Desde Teherán, en tanto, se respondió que cualquier ofensiva recibiría una represalia sin precedentes. En paralelo, un portaaviones estadounidense y buques de apoyo arribaron a Medio Oriente, reforzando el clima de tensión geopolítica.
Analistas señalaron que el conflicto elevó la prima de riesgo sobre el suministro. "Los precios subieron por las preocupaciones vinculadas a la presencia naval estadounidense, aunque encontraron cierto límite ante la posibilidad de avances diplomáticos en el frente entre Rusia y Ucrania", explicó a Reuters Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group, en referencia a la reanudación de negociaciones trilaterales prevista para el 1 de febrero en Abu Dhabi.
Caída inesperada de los inventarios en Estados Unidos
El petróleo también encontró respaldo en los datos de oferta publicados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Según el organismo, los inventarios de crudo cayeron en 2,3 millones de barriles durante la semana finalizada el 23 de enero, hasta ubicarse en 423,8 millones de barriles, frente a expectativas del mercado que anticipaban un aumento de 1,8 millones.
"El informe mostró un recorte significativo del crudo, acompañado por un leve aumento en la demanda de gasolina y destilados", señaló Giovanni Staunovo, analista de UBS. Además, destacó que el crecimiento de las exportaciones y la baja de las importaciones contribuyeron a profundizar la caída de los inventarios.
Durante el fin de semana previo, una tormenta invernal afectó gran parte de Estados Unidos, impactando sobre la infraestructura energética y obligando a cerrar pozos petroleros. Se estimó que la producción nacional se redujo en unos 600.000 barriles diarios, cerca del 4% del total, aunque los productores comenzaron a reactivar operaciones hacia mitad de semana.
Dólar débil y recortes de oferta global
La debilidad del dólar estadounidense fue otro factor clave detrás del repunte. El billete verde se mantuvo cerca de mínimos de cuatro años frente a una canasta de monedas, abaratando las materias primas denominadas en dólares para los inversores que operan con otras divisas. El mercado aguardó, además, la decisión de la Reserva Federal (Fed), que se esperaba mantuviera sin cambios las tasas de interés.
En el plano internacional, la pérdida de producción en Kazajistán también aportó presión alcista. Si bien el país miembro de la OPEP+ anticipó una reanudación gradual de la actividad en el yacimiento Tengiz, algunas fuentes advirtieron que el proceso podría extenderse más de lo previsto. En tanto, el operador del oleoducto CPC restableció la capacidad total de carga en su terminal del Mar Negro tras tareas de mantenimiento en un punto de amarre afectado por drones.
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