26 de enero 2026 - 19:29

Los precios del petróleo se movieron con volatilidad tras una fuerte caída de la producción en Estados Unidos

El clima extremo en suelo estadounidense afectó hasta el 15% de la producción de crudo y a la vez impulsó al gas natural a máximos de dos años.

El frío extremo afectó pozos, refinerías y redes eléctricas en varios estados, generando cortes de producción de petróleo y fuertes subas en los precios del gas natural.

El frío extremo afectó pozos, refinerías y redes eléctricas en varios estados, generando cortes de producción de petróleo y fuertes subas en los precios del gas natural.

Los precios del petróleo operaron con movimientos moderados este lunes luego de las fuertes subas registradas en la sesión previa, mientras el mercado evalúa el impacto de una severa tormenta invernal que llegó a retirar hasta 2 millones de barriles diarios de producción en Estados Unidos, junto con un escenario geopolítico todavía cargado de incertidumbre.

Los futuros del crudo Brent cerraron con una baja de 0,4%, a 65,59 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 0,7%, hasta 60,63 dólares. Pese al ajuste, ambos contratos acumularon ganancias semanales del 2,7%, alcanzando el viernes sus niveles más altos desde mediados de enero.

El mercado sigue de cerca los efectos del clima extremo en la infraestructura energética estadounidense, que tensionó tanto la producción de crudo como las redes eléctricas y de gas natural.

Tormenta invernal y fuerte impacto en la oferta de crudo

Según estimaciones de analistas y operadores, la producción petrolera de Estados Unidos llegó a caer hasta 2 millones de barriles diarios, equivalente a cerca del 15% del total nacional, durante el fin de semana. El mayor impacto se concentró en la Cuenca Pérmica, donde las pérdidas alcanzaron aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios en el pico de la tormenta.

De acuerdo con la consultora Energy Aspects, las interrupciones comenzaron a moderarse el lunes, con cierres estimados en torno a 700.000 barriles diarios en el Pérmico, y se espera que la producción se restablezca por completo hacia el 30 de enero.

Empresas como ConocoPhillips reportaron una reducción de 175.000 barriles diarios en su producción del Pérmico, mientras que Chevron informó problemas operativos vinculados al congelamiento de equipos en Texas. Además, se registraron decenas de interrupciones en plantas de procesamiento de gas y estaciones compresoras, aunque muy por debajo de los niveles observados durante la histórica tormenta de 2021.

Presión sobre gas, refinerías y redes eléctricas

El impacto del clima extremo también se trasladó al mercado de gas natural. La producción promedio en los 48 estados continentales cayó a 106,9 mil millones de pies cúbicos diarios en enero, por debajo del récord de diciembre. Las pérdidas máximas asociadas a la tormenta podrían alcanzar 20 bcfd, según Rystad Energy.

Los futuros de gas natural escalaron con fuerza y cerraron en 6,80 dólares por millón de BTU, su nivel más alto desde diciembre de 2022, tras una suba diaria cercana al 30%. En paralelo, varias refinerías de la costa del Golfo reportaron problemas operativos. Exxon Mobil cerró unidades en su complejo de Baytown, Texas, mientras que instalaciones en Ohio y Luisiana enfrentaron retrasos en sus reinicios por fallas mecánicas vinculadas al frío extremo.

La tormenta dejó a más de 810.000 clientes sin electricidad y obligó a la red PJM, la mayor de Estados Unidos, a gestionar cortes de generación equivalentes al 16% de su capacidad comprometida, con picos de precios eléctricos que superaron los 3.000 dólares por MWh durante el fin de semana.

Geopolítica y señales mixtas desde el frente internacional

A los factores climáticos se suma un contexto geopolítico aún tenso. Las relaciones entre Estados Unidos e Irán siguen siendo una fuente de incertidumbre para el mercado energético, con advertencias cruzadas y la posibilidad latente de una escalada que afecte los flujos de crudo.

Al mismo tiempo, Kazajistán comenzó a normalizar sus exportaciones luego de que el Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) retomara la operación plena en su terminal del Mar Negro, lo que introduce un contrapeso desde el lado de la oferta global.

En este escenario, los analistas coinciden en que el petróleo se mueve en un rango de espera, con el mercado evaluando cuánto durará la disrupción climática en Estados Unidos y cómo evolucionarán los riesgos geopolíticos y las decisiones de la OPEP+, que se espera mantenga sin cambios su política de producción en el corto plazo.

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