8 de junio 2026 - 20:41

El planteo de un nuevo impuesto a los autos eléctricos desata una interna dentro del gobierno

Un sector del gabinete sostiene que el tributo golpearía al mercado de autos eléctricos en un momento que no es conveniente por la suba del petróleo.

Las ventas de vehículos eléctricos e híbridos explotaron en el inicio del año, pero la interna en el gobierno llena de incertidumbre el futuro del negocio.

Las ventas de vehículos eléctricos e híbridos explotaron en el inicio del año, pero la interna en el gobierno llena de incertidumbre el futuro del negocio.

El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) frenó públicamente la iniciativa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de eliminar los beneficios tributarios sobre los vehículos eléctricos, dejando en evidencia que uno de los cambios fiscales más anticipados del año está lejos de estar resuelto.

"La decisión no está tomada. Mi posición es que tengo evidencia de que no estamos en el momento oportuno para tomar esa decisión y estamos intercambiándola como corresponde con el MEF y Presidencia porque en nuestra gráfica del parque automotor los vehículos eléctricos no aparecen en la gráfica todavía", comentó la ministra del MIEM, Fernanda Cardona en rueda de prensa este lunes y luego sumó: "En lo personal, y en este momento, no creo que estemos en condiciones de poder gravar eso".

El pasado 13 de mayo, durante una exposición ante la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), el ministro del MEF, Gabriel Oddone, había confirmado que el Poder Ejecutivo avanzaría en la revisión del régimen de promoción de venta de vehículos eléctricos: "Estamos trabajando para poder revisar el régimen de promoción de venta de vehículos con el propósito de hacer no tan beneficiosa esa compra porque entendemos que el régimen ya maduró".

Oddone fue preciso sobre los tiempos: "¿Cuándo va a ser esto? Seguramente en el segundo semestre del año, pero más sobre finales de año. Pero tenemos que terminarlo de cerrar al interior del Poder Ejecutivo". También, el economista aclaró que habría un período de transición: "No podemos un día despertarnos y decir que esto cambió, porque hay gente que compró el stock de vehículos e hizo su planificación, así que estamos negociando para que esto entre a regir con un paso prudencial".

El argumento central del MEF es el de la madurez del mercado. Oddone sostuvo que los estímulos fiscales "tuvieron un resultado extraordinario" y que "no hay ninguna razón para estimular" la compra de vehículos eléctricos de lujo, señalando que "la penetración de eléctricos que hay en Uruguay no la ven en ningún lado".

Los números que maneja el MEF son contundentes en ventas: en los primeros cuatro meses del año las ventas de vehículos eléctricos e híbridos superaron a las de combustión, con el 61% de los autos y SUV comercializados entre enero y abril siendo eléctricos o híbridos enchufables. El costo fiscal tampoco es menor: solo en 2025, las exoneraciones de Imesi a eléctricos e híbridos habrían superado los 143 millones de dólares, más de lo que el Estado recauda cargando sobrecostos al gasoil para financiar el boleto y el supergás.

El argumento de Industria: el parque automotor cuenta diferente

La diferencia de enfoque entre los dos ministerios no es menor y tiene sustento técnico propio, ya que el argumento del MIEM es que las ventas de 0km son un indicador parcial, es decir, lo relevante es cuántos vehículos eléctricos circulan efectivamente en el país y ahí el número cambia radicalmente.

A pesar del boom de ventas, más de 7.000 unidades en los primeros cuatro meses de 2026, un aumento del 133% interanual, los vehículos eléctricos representan apenas el 2% del parque automotor total. "Una cosa es mirar cómo aumentó la venta en un año y otra cosa es mirar cuánto representan los vehículos eléctricos dentro de todo el parque automotor", señaló Cardona.

La Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) señaló que el mercado todavía no tiene "nada concreto" definido y que el MEF se encuentra en una fase de recabar información. Desde la asociación advirtieron que gravar prematuramente puede desacelerar una transición energética que Uruguay necesita para cumplir sus compromisos de reducción de emisiones.

El costo del subsidio y quién se lleva los beneficios

Según estimaciones de Unvenu, las exoneraciones vinculadas a los autos eléctricos alcanzarían unos 1.600 millones de dólares durante el quinquenio, de los cuales alrededor de 782 millones de dólares corresponderían al Imesi no cobrado. La gremial cuestionó además que gran parte de los beneficios fiscales terminen concentrándose en sectores de mayores ingresos, dado que la mayor penetración de vehículos eléctricos se observa en zonas de alto poder adquisitivo de Montevideo.

La organización propuso trasladar parte de los impuestos que actualmente pagan los consumidores de gasoil, destinados al fideicomiso del transporte y al subsidio del supergás, hacia la compra de vehículos eléctricos 0 km. Una reingeniería que apuntaría a democratizar el acceso a la electromovilidad en lugar de simplemente recaudar más.

El proceso de desmontaje ya había comenzado antes

La discusión sobre el Imesi no es la primera señal de que el ciclo de los grandes incentivos a la electromovilidad llegó a su fin. A fines de 2025 el gobierno ya eliminó el reembolso en efectivo para compradores de autos eléctricos y lo reemplazó por la entrega de cargadores portátiles. Desde el 1 de setiembre de 2025, los autos eléctricos también dejaron de ser elegibles como inversiones bajo el régimen de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones de Uruguay (Comap), quitando un beneficio que muchas empresas habían usado para renovar flota con subsidio implícito.

Con la discrepancia ya pública, el MIEM confirmó que durante esta semana habrá nuevas reuniones entre ambos ministerios para analizar la evolución del mercado y buscar una posición común del Poder Ejecutivo. La Presidencia de la República también participa del intercambio, lo que sugiere que la resolución final requerirá arbitraje político en el más alto nivel.

El escenario más probable es una solución intermedia: mantener los incentivos para los segmentos de menor precio y aplicar el Imesi gradualmente a los vehículos eléctricos de gama alta, el nicho que Oddone señaló explícitamente como el que "no hay ninguna razón para estimular". Pero mientras el petróleo sube por la guerra en Medio Oriente y los combustibles encadenan tres aumentos consecutivos, gravar el principal sustituto del auto a nafta tiene una carga política delicada que el gobierno todavía no terminó de resolver.

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