El Banco de Previsión Social (BPS) informó los datos de personas cotizantes en el organismo (empleo formal) que mostraron un nuevo avance. La cifra a junio de este año marca 1.337.198 trabajadores cotizando, un 1,2% superior a la del mismo mes del año pasado y un nuevo máximo histórico (gráfica).
El presente del empleo: datos generales contra situaciones particulares
Los datos del BPS muestran una buena dinámica de empleo, pero varias situaciones sectoriales encienden alertas.
-
Las personas cotizantes al Banco de Previsión Social alcanzaron un nuevo máximo histórico
-
¿Qué pasó con el empleo formal en los últimos 7 años?
El presente del empleo: datos generales contra situaciones particulares.
Los números reflejan que el mercado de trabajo se mantuvo robusto al cierre del primer semestre, más allá de fluctuaciones lógicas mes a mes o por situaciones particulares. Además se trata de empleo formal, precisamente, cotizando en BPS y haciendo los aportes correspondientes a la seguridad social. La informalidad del empleo bajó de un eje de 24-25% en la prepandemia, a un 21-22% actualmente, pero es necesario que caiga aún más; los últimos datos del Banco van en buen camino.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) también muestran un mercado de trabajo razonablemente fuerte. En mayo, la tasa de empleo se ubicó en 59,4%, casi un punto arriba de su nivel de un año atrás; había algo más de 1.750.000 personas trabajando, según la estimación del organismo, unas 33.000 personas más que en mayo de 2024 (un aumento de casi 2%). Dicho esto, el empleo parece tender a estabilizarse en estos niveles.
Es algo esperable: la economía mostró un buen desempeño en los primeros meses del año y, además, los niveles salariales están en máximos históricos. Las ventas en centros comerciales, las cosechas, la temporada turística y otros indicadores relevantes muestran avances. La propia percepción pública sobre la situación de la economía está en sus máximos niveles de los últimos 10 años, según el último relevamiento de Equipos, con un 29% señalando que la situación es buena o muy buena, contra un 19% que la evalúa como mala o muy mala (el 52% tiene posición neutral).
Moderación el segundo semestre
Pero la incertidumbre comercial, los problemas de competitividad (costos) y la inevitable incertidumbre que genera la espera de definiciones políticas clave (salarios, presupuesto), permiten prever un segundo semestre de moderación en la actividad y en el mercado de trabajo.
También se suman situaciones particulares que juegan en contra, aunque son -precisamente- específicas. Pueden tener mucha resonancia -y es lógico y correcto- en la opinión pública y los reportes periodísticos, pero una cosa son los datos generales y otra los casos particulares. En el caso del conflicto de la pesca, por tomar el ejemplo más notorio, parece claro que los problemas de empleo se generan por el enfrentamiento obrero-patronal, con el sindicato desconociendo el convenio colectivo. Esto no solo deja sin trabajo a los que deberían estar a bordo, pescando, sino a centenares de obreros y obreros de plantas procesadoras.
En el caso de la industria láctea, la producción del sector y sus principales empresas (Conaprole, Estancias del Lago, Alimentos Fray Bentos, etc.) están dinámicas y la remisión crece. Emergen problemas en ciertas industrias medianas y pequeñas, por problemas laborales y de competitividad. En el caso de Claldy (Young) la firma está en un proceso de reestructura que requiere la dolorosa decisión de reducir personal, en una plantilla amplia para una empresa con ese porte.
Si las condiciones de negociación laboral se adaptaran mejor a cada empresa y región, seguramente el proceso se conduciría con menos conflicto; un tema a tener en cuenta para las negociaciones laborales que ya han comenzado. Algo similar puede plantearse para la situación del Frigorífico Casablanca, que está buscando relanzar la producción, pero con una actividad que no es suficiente para retomar todo el personal previo. La empresa se vió afectada por el caso Conexión Ganadera, no por una situación de la economía adversa (el sector cárnico está en muy buen momento).
Hay otro asunto a incorporar en el mercado de trabajo que es, ni más ni menos, que el sector estatal. La plantilla de trabajadores del Estado no bajó en los últimos años pero ahora, en especial a nivel de los gobiernos departamentales, se está vislumbrando un escenario complicado, con excepciones que confirman la regla: intendencias excedidas de personal, despidos por razones política (rotación en el poder) e incluso algunas que no pueden siquiera enfrentar el pago de los salarios.
Un caso paradigmático es Cerro Largo, donde el nuevo intendente está desvinculando funcionarios en aras de acomodar las cuentas. Los voceros de la administración anterior (del mismo Partido Nacional) denuncian persecución política. Con menos estridencia, cosas parecidas suceden en otros departamentos.
Sin embargo, Cerro Largo fue el departamento con menos desempleo en el último informe del INE (correspondiente al trimestre marzo-mayo). Los líos municipales todavía no ocurrían en esos meses, pero además, el departamento está con algunas inversiones destacadas y una actividad económica dinámica. En especial, se destaca la construcción de la nueva planta de la maderera Lumin, que está ahora en plena construcción y cuya obra ocupa a cerca de 200 personas de manera directa (más todo el empleo indirecto en proveedores, servicios y comercio). Es un ejemplo de cómo un hecho puntual -que con lógica convoca la atención- no refleja, sin embargo, el escenario completo.
Las inversiones y la construcción son el núcleo clave de la dinámica de empleo, más allá de los ciclos de consumo o mayor demanda externa. Por eso es tan relevante la agenda de infraestructura y mantener, además, un buen clima de negocios. Aquí, el desafío del gobierno es doble: mejorar los equilibrios macroeconómicos, y preservar y mejorar el escenario microeconómico (regulaciones, relaciones laborales, etc.). De lograrse, el empleo responderá.



Dejá tu comentario