26 de mayo 2026 - 19:14

El sector de comercio y servicios registró su primera caída desde 2023

De acuerdo con el último informe Cámara de Comercio y Servicios se percibió una baja del 1,1% interanual en el primer trimestre.

El sector de comercio y servicios percibió una baja del 1,1% en el primer trimestre. 

El sector de comercio y servicios percibió una baja del 1,1% en el primer trimestre. 

El sector de Comercio y Servicios comenzó 2026 con señales de deterioro que confirman la desaceleración observada durante los últimos trimestres; según el informe de actividad correspondiente al primer trimestre del año, las ventas reales registraron una caída interanual de 1,1%, marcando el primer retroceso desde fines de 2023 y poniendo fin a un ciclo de expansión que, aunque cada vez más moderado, se había mantenido durante más de dos años.

El relevamiento, realizado sobre 320 empresas que emplean a más de 14.000 trabajadores en 752 locales de todo el país por la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy), muestra un escenario de enfriamiento generalizado, con retrocesos en la mayoría de los rubros y una creciente cautela empresarial respecto al futuro.

De los 15 sectores analizados, apenas cuatro lograron aumentar sus ventas reales durante el período. Los mejores desempeños correspondieron a Informática (6,3%), Vehículos, Repuestos y Combustibles (5,1%), Artículos de Construcción, Ferreterías y Pinturerías (2,9%) e Indumentaria (0,8%).

Las primeras bajas

En contraste, varios sectores relevantes pasaron a terreno negativo o profundizaron su deterioro. Entre ellos se destacan Hoteles (-4,3%) y Supermercados (-0,3%), que abandonaron la senda de crecimiento observada en trimestres anteriores. También continuaron registrando fuertes caídas en Electrodomésticos (-8,4%), Restaurantes y Confiterías (-7,8%), Minimercados (-5%) y Muebles y Accesorios del Hogar (-4,8%).

La amplitud de la desaceleración quedó reflejada en el índice de difusión por rubros, que cayó del 47% al 27%, evidenciando que menos de un tercio de las actividades registraron crecimiento. El análisis por segmentos muestra que el deterioro fue especialmente pronunciado en los servicios, que retrocedieron 6,8% en términos reales, mientras que el comercio registró una baja más moderada de 0,4%.

Además, el interior del país volvió a mostrar un desempeño más débil que Montevideo. En comercio, las ventas cayeron 3,8% en el interior frente a una prácticamente estable evolución en la capital (-0,1%). En servicios, la diferencia también fue significativa: -7,3% en el interior contra -2,3% en Montevideo.

A nivel regional, el Litoral lideró las caídas con una contracción de 5,7%, seguido por el Noreste (-4,3%). Montevideo, aunque no logró escapar de la tendencia negativa, presentó la menor reducción, con una baja de 0,8%.

Un contexto desafiante

Para Ana Laura Fernández, economista responsable de la encuesta, el dato más relevante no es únicamente la caída de 1,1% en las ventas reales, sino la consolidación de un contexto cada vez más desafiante para la actividad. “Lo que sí se consolida es un escenario más complejo para el sector comercio y servicios. No es algo nuevo, ya se venía observando período tras período durante 2025, pero en el inicio de este año se profundiza ese contexto menos dinámico y eso termina traduciéndose en una caída de los volúmenes de venta”, explicó.

La especialista destacó que el deterioro presenta además un carácter más generalizado que en períodos anteriores. De los 15 rubros relevados, 11 se encuentran actualmente en fase de caída. “Hay una mayor proporción de rubros en fase de caída y también una mayor proporción de empresas en esa situación. A veces una baja global puede explicarse por dos o tres sectores puntuales, pero en este caso la caída está siendo explicada por la mayoría de los rubros analizados”, señaló.

Fernández indicó que las mayores dificultades se concentran actualmente en los servicios, especialmente en actividades vinculadas al turismo y al consumo.Hoteles y restaurantes son dos rubros relevantes dentro de los servicios y ambos están en fase de caída. Eso profundiza el escenario contractivo del sector”, sostuvo.

Menos crecimiento y una temporada de verano que dejó que desear

Según explicó, el desempeño responde a una combinación de factores económicos internos y externos. Entre ellos mencionó el menor crecimiento de la economía uruguaya, la revisión a la baja de las proyecciones de actividad para 2026 y un contexto internacional más desafiante. “No estamos hablando de una economía en recesión, pero sí de un crecimiento muy moderado. El sector comercio y servicios no es ajeno a esa realidad”, afirmó.

La economista identificó además al turismo como uno de los factores determinantes para entender los resultados del primer trimestre. “La temporada turística no colmó las expectativas. Con los datos cerrados al primer trimestre observamos una caída del entorno de 14% tanto en el ingreso de turistas como en su gasto real en Uruguay”, indicó. Dado el peso que tiene el turismo sobre hoteles, gastronomía y múltiples actividades comerciales, el desempeño de la temporada terminó impactando especialmente sobre los servicios.

Otro elemento señalado por Fernández es el crecimiento sostenido de las compras realizadas en el exterior mediante el régimen de franquicias. “Cuando una persona compra en el exterior, deja de realizar parte de ese consumo en el mercado local. No es la explicación de todo lo que está ocurriendo, pero sí es un factor que viene afectando particularmente al comercio del interior”, sostuvo. En ese sentido, recordó que durante el primer trimestre las operaciones bajo este régimen crecieron 65% respecto al mismo período de 2025, tanto en cantidad de envíos como en valor de la mercadería ingresada al país.

La encuesta también muestra que el interior continúa registrando mayores dificultades que Montevideo. Aunque Fernández señaló que las diferencias responden a múltiples factores, sostuvo que los servicios del interior fueron los más afectados por la desaceleración, combinando el impacto de una temporada turística más débil, las dificultades propias de las zonas fronterizas y el desplazamiento de parte del consumo hacia compras realizadas fuera del país.

“Cuando la actividad económica se desacelera, las empresas ubicadas en zonas de frontera suelen sentirlo con mucha más intensidad”, concluyó.

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