“Hay una situación de polarización, si por tal entendemos cuando las preferencias se concentran en dos polos, en dos precandidatos”, señaló a Ámbito el doctor en Ciencia Política y docente de la Universidad de la República (UdelaR), Jaime Yaffé.
Para el analista político Mauro Casa, esta polarización no es ideológica -como sí ocurre entre los partidos políticos- sino que se da en términos de competencia: “Es la consecuencia lógica de cómo está pensado este sistema electoral, porque se compite por un único premio, en este caso la nominación a la Presidencia de la República en cada una de las colectividades políticas”. A esta lógica se le suma, además, el “voto útil”, que lleva a elegir a la ciudadanía a los candidatos con mayores chances de ganar la elección general.
Precandidatos Presidenciales Partido Nacional
El no ataque interno fue una norma no dicha entre los precandidatos del Partido Nacional y el Frente Amplio, que prefirieron polarizar a nivel partidario.
Foto: @PNACIONAL
Esto es algo que se observó de manera cada vez más pronunciada a medida que se acercaba la fecha de las elecciones internas, aunque el enfrentamiento abierto estuvo presente de manera constante en los cruces entre partidos. “Claramente la polarización está planteada entre el Frente Amplio, el único partido de la oposición con chances de disputar el gobierno, y el Partido Nacional, que es el partido del actual oficialismo”, consideró Yaffé, para quien “probablemente esto se vuelva a plantear en octubre”.
Ahora bien, para Casa, la modalidad misma de las internas es lo que contribuye a profundizar la polarización, más allá de la cuestión numérica. “Al ser una elección voluntaria hay un sesgo de que participan mucho más los electores más politizados o ideologizados, que suelen estar más en los extremos de izquierda o derecha. Eso hace que, quizás, se elijan candidaturas también posicionadas más cerca de estos extremos”, apuntó. Algo que, a su vez, es un problema en la elección nacional, no solo por el nivel de confrontación, sino también porque “mucha gente no se ve representada por candidatos que fueron elegidos por las bases de los partidos”.
Las particularidades de la campaña
Las campañas siempre tienen particularidades, especificidades propias de la coyuntura que las atraviesa. Ciertamente, la de estas internas no escapó de ello: por ejemplo, el protagonismo de mujeres precandidatas, sobre todo en el caso de Carolina Cosse que, si bien se mantuvo detrás de Orsi en las encuestas de intención de voto, la cercanía no permitió cerrar anticipadamente la elección como sí sucedió en el Partido Nacional donde, igualmente, Laura Raffo tuvo un gran crecimiento.
“Es la primera vez en la historia donde realmente hay mujeres con apoyos importantes tratando de obtener la candidatura de sus respectivos partidos”, señaló Yaffé, al respecto.
Cosse Raffo 2.jpg
Tanto Carolina Cosse en el Frente Amplio como Laura Raffo por el Partido Nacional pelearon la candidatura presidencial con fuertes apoyos en sus espacios políticos.
Otra particularidad fue que la agenda de la campaña estuvo “continuamente condicionada por informaciones, eventos que los candidatos no tienen la capacidad de controlar”. Un ejemplo concreto al que apuntó el politólogo fueron las filtraciones de investigaciones judiciales y de la Fiscalía General de la Nación que afectan a figuras del actual gobierno o vinculadas a él. La corrupción, las noticias falsas, la politización del sistema judicial, fueron temas que se impusieron por sobre la elección misma.
La “menor distancia ideológica entre los partidos y entre los precandidatos de los partidos” también le llamó la atención a Casa: “Hemos llegado a un punto de bastante convergencia programática-ideológica, veo programas y propuestas muy corridas hacia el centro, en la mayoría de los casos”, consideró. Para él, “es una competencia de insiders, una estructura de precandidatos full casta”, en tanto “quienes compiten forman parte del elenco político del Uruguay”.
En consecuencia, hubo “menor audacia a la hora de hacer propuestas arriesgadas” y faltó “una propuesta concreta que haya logrado mover el piso”, que impregnara el debate general y circulara en la ciudadanía, para bien o para mal. A contramano, los escándalos fueron protagonistas, y la campaña no pudo entusiasmar: “A quienes están lejos de la política, este tipo de campaña negativa, oscura, profundiza la despolitización porque deja a la política como algo sucio, algo lejano a sus vidas, que no resuelve sus problemas”, apuntó el analista.
Una campaña de transición
¿La falta de los liderazgos históricos de las fuerzas principales puede haber influido en el modo en que se estructuró la campaña para las elecciones internas?.
Para Yaffé, este hecho no tuvo gran relevancia. “En el caso del Frente Amplio se ha procesado la ausencia de (Tabaré) Vázquez y (Danilo) Astori y la pérdida de protagonismo en la política cotidiana del partido por parte de (José) Mujica; pero han aparecido nuevos liderazgos que los han relevado con bastante naturalidad”, señaló respecto de la oposición.
En el caso del Partido Nacional, la transición entre las históricas figuras de Luis Lacalle Herrera y Jorge Larrañaga, y los actuales referentes se dio, asimismo, “con cierta naturalidad y no ha introducido mayor novedad en la forma en que se desarrolla y dilucida la competencia interna”.
Expresidentes Uruguay.jpeg
Los expresidentes José Mujica, Luis Lacalle Herrara y Julio María Sanguinetti también fueron líderes de sus respectivos partidos.
En cambio, para Casa “hay una transición de liderazgos en todos los partidos”. “El Partido Nacional fue el que lo hizo más exitosamente y mucho antes, ya arrancó esta transición en 2014, cuando Luis Lacalle Pou se largó en una candidatura presidencial y para eso jubiló a su padre de la política activa”, expresó, y añadió que “en los otros partidos ha costado mucho más”.
“En el caso del Partido Colorado costó y fue más traumático porque ya se hicieron intentos antes, no es que (Julio María) Sanguinetti sigue siendo líder siempre sino que se hicieron intentos de renovación con (Pedro) Bordaberry y (Ernesto) Talvi, que ambos salen de la política, entonces la renovación venía quedando acéfala”, repasó. A partir de esto, se espera que el precandidato que gane la interna —las más peleada de las tres fuerzas principales— sea el que se posicione como el próximo líder colorado.
En el Frente Amplio, en tanto, “no ha sido tan traumático, ha sido más bien una transición que ha dependido de la biología”. “Si bien ha sido un proceso complicado, ya tiene liderazgo: tanto Cosse, como Orsi, como (Mario) Bergara ya son líderes de sus sectores y van a serlo en los próximos años. Son políticos que están teniendo una influencia más allá del sector concreto que los apaña, y eso es lo que hace un líder partidario. De a poco están logrando ser voz autorizada por el conjunto del Frente Amplio”, analizó Casa.
Eso sí, a pesar de ser todos políticos profesionales, lo que advirtió es que “es una elección de candidatos nuevos, casi todos ellos están, por primera vez, corriendo una carrera presidencial”. “Me parece que eso es muy importante, habla de un sistema saludable en el cual los partidos políticos se mantienen, pero con liderazgos renovados y con algunas ideas nuevas”, concluyó.
Dejá tu comentario