Uruguay volvió a posicionarse entre los países con menor nivel de informalidad laboral de Latinoamerica, de acuerdo con el último informe "Tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe" de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El organismo ubicó al país en el primer puesto con una tasa de informalidad del 22,4%, muy por debajo del promedio regional y solo superado por Chile (25,1%) entre las principales economías de la región.
El dato surge en un contexto favorable para el mercado laboral latinoamericano, ya que la OIT señaló que la tasa de desocupación regional descendió al 5,3% en 2025, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, impulsada principalmente por la creación de empleo formal y por una menor expansión de la oferta laboral.
La mejora fue generalizada entre las distintas subregiones y respondió tanto a factores coyunturales como estructurales, entre ellos la transición demográfica, la estabilización de las tasas de participación y el aumento gradual del empleo femenino. Sin embargo, el organismo advirtió que la calidad del empleo sigue siendo uno de los principales desafíos para América Latina.
Uruguay, entre los países más formalizados
Uruguay volvió a ubicarse como el país con menor informalidad laboral entre los países destacados por la OIT, con una tasa de 22,4%, por delante de Chile (25,1%) y muy por debajo de economías como Colombia (54,3%), Paraguay (64,3%), Perú (69,8%), Ecuador (70,1%) y Bolivia (82,2%).
Para la OIT, la reducción de la informalidad durante 2025 constituye una señal positiva porque refleja un proceso gradual de formalización y una mejora en la composición del empleo. No obstante, remarcó que las diferencias entre países siguen siendo profundas y que las políticas públicas deben adaptarse a las características de cada mercado laboral.
Persisten desafíos estructurales
Pese a la mejora de los indicadores, el organismo sostuvo que la región enfrenta retos vinculados a la productividad, la calidad del empleo y la inclusión laboral de mujeres y jóvenes.
En particular, señaló que las mujeres continúan enfrentando mayores dificultades para acceder y mantenerse en el mercado de trabajo debido a la desigual distribución de las tareas de cuidado. Además, remarcó que sostener la mejora observada en 2025 dependerá de preservar condiciones macroeconómicas favorables y profundizar políticas orientadas a elevar la productividad y ampliar las oportunidades de empleo formal durante 2026.