21 de abril 2023 - 14:52

Forestación en Uruguay: exitosa política de desarrollo

Comenzó a producir UPM 2 y el país entra en el Top 5 de productores mundiales de celulosa.

El total de la inversión de la nueva planta UPM 2 es de 3.470 millones de dólares, casi seis puntos del actual PBI del Uruguay.

El total de la inversión de la nueva planta UPM 2 es de 3.470 millones de dólares, casi seis puntos del actual PBI del Uruguay.

Foto: UPM

Con la puesta en marcha de UPM 2 (la segunda planta de la empresa en el país, ubicada en Paso de los Toros) Uruguay pasará a producir en pocos meses 4,5 millones de toneladas de celulosa anuales, pasando a ubicarse entre los cinco principales productores de celulosa de mercado a nivel mundial (la celulosa de mercado es la que se comercializa como tal; se excluye la que se produce en plantas papeleras).

Este logro es la culminación de un proceso que comenzó hace varias décadas, cuando el Parlamento aprobó la Ley de Promoción Forestal a fines del año 1987.

Fue un verdadero plan de desarrollo concebido a varios niveles. Por un lado, en base a estudios de suelo se definió subsidiar la forestación en aquellos terrenos de productividad agrícola-ganadera media o baja, pero que tuvieran buena aptitud forestal, de manera de no avanzar sobre suelos ganaderos o agrícolas de buena productividad. Se concibió así un uso racional de la tierra, con el objetivo adicional de descentralizar y diversificar la producción.

A lo largo de los años 90 se fueron sumando plantaciones forestales, tanto de inversores locales como internacionales. Con el cambio de siglo ya la base forestal comenzaba a alcanzar niveles suficientes como para pensar en una planta de celulosa, asunto que se concretó cuando la empresa finlandesa UPM decidió adquirir a su hasta entonces asociada Shell los campos forestales plantados en Uruguay, y construir una planta que finalmente se inauguró en el año 2007 en Fray bentos.

Posteriormente -y luego del duro conflicto con Argentina por dicha planta-, se concretó la inversión de Montes del Plata en Colonia (Punta Pereira), una joint-venture entre la chilena Arauco y la escandinava Stora Enso, con una dimensión similar a la anterior (1,3 millones de toneladas de celulosa anuales).

Las plantaciones se siguieron sumando, tanto por parte de inversores especializados como por parte de productores ganaderos que incorporaron forestación a su producción, también con el objetivo de diversificar. Incluso en los campos forestales de las empresas del sector, el área efectiva de montes difícilmente supere el 60% de la superficie total, el resto son áreas de pastoreo o cultivo.

UPM2 Celulosa

A partir del buen desempeño y buenos resultados del primer proyecto en Fray Bentos, UPM decidió en 2016 construir una nueva planta en Uruguay. Comenzaron allí las negociaciones con el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, que exigió que la nueva planta debía hacerse en el centro del territorio, reafirmando el objetivo original de descentralizar la inversión y el empleo. Para UPM seguramente hubiera sido más conveniente ampliar la planta en Fray Bentos, pero el conflicto con Argentina y la clara definición del gobierno de llevar la planta al centro del país marcaron el rumbo.

Así, UPM definió localizar la planta al norte departamento de Durazno, río por medio de la ciudad de Paso de los Toros (Tacuarembó). La decisión conllevaba la necesidad de que se habilitara una vía férrea de buen desempeño entre el lugar y Montevideo, lo que dio lugar al proyecto del Ferrocarril Central. Asimismo, el proyecto incluyó una terminal especializada en el Puerto de Montevideo, capaz de completar buques de ultramar para exportar a los mercados globales.

Luego de intensas negociaciones con el gobierno, en julio de 2019 se concreta el acuerdo entre UPM y el Estado uruguayo y UPM confirma la inversión. Se inician los trabajos para la construcción de la planta y la infraestructura asociada, y la preparación en los planos laborales, empresariales, logísticos y ambientales. A casi 4 años de aquella decisión, la planta comenzó a funcionar y -entre otros datos- generará en toda su cadena de producción unos 7.000 empleos directos, con unos 290 millones de dólares anuales en salarios, según estudios de UPM.

Cuestionamientos sobre la nueva planta de UPM

El proceso no ha estado exento de cuestionamientos, principalmente desde el punto de vista ambiental y también en lo que refiere a las exoneraciones y el tratamiento fiscal. En lo que respecta al ambiente, la primera planta de UPM ha estado permanentemente monitoreada y no ha tenido problemas de desempeño. En esta segunda planta el desafío ambiental es aún mayor al estar vinculada a un río menos caudaloso como el Río Negro.

El ministerio de Ambiente ha establecido la denominada Línea de Base, con los parámetros ambientales registrados previamente al arranque de la planta, que deben mantenerse en niveles aceptados por la autoridad. Más aún: en el acuerdo con el gobierno para establecer la nueva planta, se incluye un fondo para desarrollo científico y tecnológico, que incluye la denominada Iniciativa para el Río Negro, que se propone una mejora en los parámetros ambientales del río y su cuenca.

En lo que refiere el tratamiento fiscal, algunos sectores políticos y sociales han cuestionado que se le haya otorgado una Zona Franca a la empresa, como fue el caso también de las anteriores plantas de celulosa (el régimen exonera el impuesto a la renta). El argumento que tuvo el gobierno en su momento era competir con otros países –principalmente Brasil– que también otorga ventajas similares o aún mayores para atraer este tipo de inversiones.

En este plano cabe mencionar que UPM ha concebido esta segunda planta como una reinversión de los resultados de la primera. De manera que la sumatoria total de lo invertido en la planta, puerto e infraestructura asociada para el transporte de madera, viveros, etc., es de 3.470 millones de dólares, casi seis puntos del actual PBI del Uruguay.

Una inversión que no tiene antecedentes en la historia del país. Ya en funcionamiento, sumará algo más de 2 puntos al PBI anual. Según manifestaron las propias autoridades de UPM esta semana, también ha sido el mayor proyecto de inversión forestal para cualquier empresa finlandesa en la historia, Incluyendo los proyectos en su país de origen.

Nuevas inversiones que diversifican el sector

El sector forestal uruguayo se ha desarrollado principalmente en torno a la producción de celulosa, que será ya este año el principal producto de exportación. Pero hay más: las plantas de celulosa producen energía eléctrica continua para la red nacional. La nueva planta de UPM agregará una potencia de 160 MW a la red, lo que sumado a las anteriores plantas de celulosa, hacen un total de más de 300 MW.

Asimismo, la forestación incluye también la elaboración de productos de madera sólida: aserrada, tableros contrachapados y otros productos. Este sector ha tenido un desarrollo relativamente menor al de la celulosa. Sin embargo, en las últimas semanas se han anunciado inversiones importantes en esta área, caso de la empresa Lumin que a su planta de Tacuarembó agregará una nueva en Cerro Largo para producir tableros de alta calidad, invirtiendo 136 millones de dólares.

Asimismo la española Garnica confirmó una nueva inversión en Treinta y Tres por 50 millones de dólares, también para la producción de tableros contrachapados. A esto hay que agregar la iniciativa de la empresa Arboreal que fabrica madera CLT para la construcción, entre otras.

Todas estas iniciativas diversifican el sector y suman oportunidades para agregar valor a distintos niveles. Lo que se concibió hace ya más de 35 años como un proyecto de desarrollo integral, se ha hecho realidad y se proyecta al futuro.

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