El banco brasileño Itaú —que en Uruguay también posee Itaú AFAP— emitió un informe sobre la realidad económica uruguaya, donde asegura que los resultados del Diálogo Social representan un “riesgo adicional” para las cuentas públicas, mientras que corrigió al alza las proyecciones de inflación para 2026.
A comienzos de este mes, el Poder Ejecutivo presentó un documento que establece cambios en el sistema previsional que impulsa el gobierno a través del Diálogo Social. Entre ellos, se encuentra la iniciativa de que un organismo estatal centralice la administración de las cuentas de las AFAP, así como la posibilidad de introducir una causal de retiro para que los sectores de menores ingresos puedan acceder a una jubilación a los 60 años, que podría afectar al 30% de los trabajadores, de acuerdo a las estimaciones iniciales.
A partir de ello, el informe de Itaú establece que podría ser un riesgo para las cuentas públicas del Uruguay. "En materia previsional, la propuesta introduce una reconfiguración del rol de las AFAP: la custodia de los fondos de los afiliados pasaría a una agencia estatal, mientras que las AFAP quedarían limitadas a la gestión de inversiones mediante procesos competitivos de licitación, con énfasis en la minimización de costos", explica.
"Los resultados del Diálogo se encuentran bajo revisión del Poder Ejecutivo, y cualquier cambio propuesto requerirá aprobación legislativa. Si bien aún no se han informado los costos fiscales asociados, este paquete implicaría un riesgo adicional para el gasto público en un contexto de cuentas fiscales tensionadas", indica.
Como consecuencia, establece que la sostenibilidad de la propuesta va a depender de una “gestión más estricta del gasto para evitar un mayor deterioro del perfil fiscal”. “En paralelo, el déficit fiscal nominal del gobierno central medido en 12 meses alcanzó 4,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en marzo de 2026, sin cambios respecto al cierre de 2025", detalla.
Correcciones al alza en la inflación y estabilidad en el crecimiento
Por otro lado, el informe establece una revisión al alza de la inflación para este año, pasando de un 4,5% a 4,9% para finales de 2026. Una de las razones principales se debe a la guerra en Medio Oriente y las consecuencias en los valores del petróleo que afectan directamente a la economía del Uruguay.
"Como importador neto de petróleo (unos 1.500 millones de dólares por año), Uruguay es particularmente vulnerable a aumentos en los precios del crudo, que se trasladan relativamente rápido a los costos de los combustibles y a los precios regulados, con posteriores efectos de segunda ronda sobre transporte, logística y componentes alimentarios de la canasta del IPC. Se espera que estos canales directos e indirectos ejerzan una presión alcista persistente sobre la inflación en los próximos trimestres", detalla el informe.
Por su parte, mantuvo las previsiones de crecimiento del PIB para este año en un 1,2%, mientras que para 2027 también las dejó en un 1,5% de expansión. “Se espera una desaceleración de la actividad tras el shock negativo de oferta generado por la sequía de este año. Más allá de los efectos climáticos, el contexto externo se ha vuelto menos favorable, con mayores precios de la energía actuando como un viento en contra adicional para la demanda interna en una economía con alta dependencia de las importaciones de combustibles", asegura.