La cosecha de arroz alcanzó el 72% del área a nivel nacional, según el último relevamiento de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), en una zafra 2025/2026 que avanza con buenos rendimientos y condiciones favorables, aunque con preocupación por los precios.
El avance muestra un ritmo sostenido en las distintas regiones del país, con mejores desempeños en zonas donde el clima permitió mayor fluidez en las tareas. Desde el sector se destacó que los rindes vienen siendo positivos, en línea o incluso por encima de los promedios recientes, lo que consolida una campaña desde el punto de vista productivo.
Sin embargo, pese a los buenos resultados en chacra, el escenario comercial genera cautela. La combinación de mayor volumen y precios internacionales más ajustados condiciona las expectativas del sector, que sigue de cerca la evolución del mercado externo.
La zafra de arroz cerraría con precios a la baja
La semana pasada, el presidente de ACA, Guillermo O’Brien, informó que en los próximos días se retomarán las negociaciones con la industria para definir el precio final de la zafra 2024/25, que había partido de un valor provisorio de 11,5 dólares por bolsa fijado en junio de 2025. Según explicó, la tendencia del mercado internacional desde entonces ha sido descendente, lo que presiona a la baja ese valor inicial.
“Seguramente le cabe algún centavo a la baja. Eso es producto de que desde que se definió el provisorio en el mes de junio, el promedio de venta fue bajando de valor de exportación”, señaló O’Brien. No obstante, indicó que existen elementos que podrían atenuar ese ajuste.
Uno de los principales factores es el crecimiento inédito de las exportaciones de arroz cáscara. De acuerdo con datos del sector, en la última campaña este tipo de ventas alcanzó el 35% del volumen total exportado, muy por encima del rango histórico de entre 8% y 10%. Este cambio en la estructura comercial impacta directamente en la formación del precio al productor.
El sistema de precio convenio vigente en Uruguay establece que el valor final surge de descontar los costos industriales al precio de exportación. En ese sentido, una mayor proporción de arroz exportado en cáscara reduce los costos de procesamiento y mejora el resultado relativo para el productor, compensando parcialmente la baja de los precios internacionales.
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