3 de abril 2026 - 16:16

El arroz y el girasol avanzan con buenos rindes, pero la rentabilidad queda bajo presión

La cosecha muestra resultados productivos sólidos, aunque los precios y los costos generan incertidumbre en los márgenes del sector.

La zafra del arroz superó el 50% del área cosechada. 

La zafra del arroz superó el 50% del área cosechada. 

La cosecha de arroz y girasol avanza con desempeños productivos dispares pero, en ambos casos, con un denominador común: buenos niveles de rendimiento que no logran traducirse plenamente en rentabilidad, en un contexto marcado por precios ajustados y costos elevados.

En el caso del arroz, la zafra ya superó el 50% del área cosechada y muestra resultados que, si bien son positivos, se ubican levemente por debajo de la campaña anterior. Los rendimientos promedian en torno a los 9.000 kilos por hectárea, consolidando un nivel alto en términos históricos para el cultivo.

Sin embargo, el eje de la preocupación pasa por el componente comercial. El sector aún no tiene definido el precio final de la campaña, y las negociaciones con la industria se retomarán tras Semana Santa. Hasta el momento, apenas entre el 8% y el 9% de la producción fue comercializada, lo que refleja cautela en un mercado que todavía busca referencias más claras.

En paralelo, desde la gremial arrocera se señala que Uruguay intenta validar precios algo superiores en el mercado internacional, con operaciones puntuales hacia Brasil y la posibilidad de acceder a destinos donde tradicionalmente predominaban proveedores asiáticos, en un escenario influido por el intenso contexto geopolítico.

El girasol, por su parte, presenta una dinámica diferente. Si bien los precios acompañan, con valores que se ubican en el entorno de los 460 dólares por tonelada y que, con bonificaciones por contenido de aceite, pueden superar los 500 dólares, los rendimientos están por debajo de las expectativas iniciales.

Los productores proyectaban promedios cercanos a los 2.000 kilos por hectárea, pero en muchas chacras los resultados se ubican más cerca de los 1.500 kilos. Esta brecha entre lo esperado y lo efectivamente obtenido limita el impacto positivo de los precios en los márgenes finales.

Más allá de las particularidades de cada cultivo, el escenario general del agro muestra una tensión creciente entre productividad y rentabilidad. A esto se suma la preocupación por la próxima campaña de invierno, donde cultivos como trigo y cebada enfrentan valores deprimidos, mientras que los costos —en particular los fertilizantes— se mantienen elevados en un contexto internacional incierto.

En este marco, el sector agrícola transita una zafra con buenos indicadores productivos, pero con interrogantes abiertos sobre su resultado económico final, en un equilibrio cada vez más condicionado por el comportamiento de los precios y los costos.

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