4 de abril 2026 - 14:44

La economía enfrenta el desafío de superar un crecimiento "heredado" y un escenario sin dinamismo propio

El crecimiento del 1,8% del 2025 respondió principalmente a un "arrastre estadístico", y el 2026 arrancó sin motores específicos para la actividad económica.

La economía enfrenta el desafío de superar un crecimiento heredado y un escenario sin dinamismo propio.

La economía enfrenta el desafío de superar un crecimiento "heredado" y un escenario sin dinamismo propio.

Foto: Vecteezy

La economía confirmó su enfriamiento al cierre del 2025, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas del 1,8%, muy por debajo de las proyecciones del equipo económico del gobierno; este escenario que se configura ya complejo por sí mismo supone otros desafíos, de la mano de la ausencia de dinamismo en el 2026 que permita superar el estancamiento.

Ya muchas veces el gobierno habló de la “herencia” recibida, en relación a la compleja situación fiscal, profundizada por la postergación de pagos y un aumento del gasto en el año electoral por parte de la administración anterior. Sin embargo, ahora aparece otro elemento “heredado”, que no puede verse con malos ojos.

Según un informe del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), el más que modesto 1,8% de crecimiento del PIB en 2025 no fue por condiciones propias del período, sino gracias al desempeño de la economía durante el año previo. En ese sentido, un 1,1% de esa expansión total se debió al “arrastre estadístico”; es decir, un crecimiento que se trasladó automáticamente de un período al otro debido a la diferencia entre el nivel de cierre y el promedio anual, que puede observarse al cotejar el dato del cuarto trimestre respecto al del promedio del año.

Un crecimiento “arrastrado” y un punto de partida desfavorable

De este modo, el escenario de partida para el 2026 es complejo: con una caída del 0,6% en el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) al cierre del cuarto trimestre del 2025 se cumplió la acumulación de dos trimestres consecutivos de descenso en la actividad y, con ello, la recesión desde el punto de vista técnico.

Y, si bien el indicador mostró una leve recuperación en enero —con un aumento del 0,9% en términos desestacionalizados respecto de diciembre y una suba del 0,4% frente al mismo mes del año anterior—; el escenario internacional introdujo nuevos elementos de alarma en la economía local.

A esto se le suma que el crecimiento “heredado” desde el 2025 sería del -0,5%, por lo que “la economía sale a la cancha al inicio del año en curso con un score desfavorable que deberá remontar a lo largo del partido en 2026”, tal y como señaló el instituto dirigido por el economista Javier De Haedo.

Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) todavía mantiene la proyección de crecimiento en el 2,2%, si bien el titular de la cartera, Gabriel Oddone, adelantó que habrá que hacer ajustes al respecto en lo que será la primera Rendición de Cuentas de la actual administración del gobierno. Parece ser lo más lógico ya que, para alcanzar esa cifra promedio, “la economía debería crecer al 1% en cada uno de los cuatro trimestres, algo más de 4% a lo largo del año”, tal y como indicó el informe del Observatorio.

Los economistas, por su parte, ya prevén un escenario bastante más moderado, con una expansión de la actividad en torno al 1,6%.

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