18 de mayo 2026 - 19:07

El dólar global retrocedió mientras creció el temor a nuevas subas de tasas en EEUU

La divisa estadounidense retrocedió frente al euro y la libra, mientras crece el temor a que la Reserva Federal deba volver a endurecer su política monetaria.

El dólar global retrocedió y los inversores siguieron atentos las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el comportamiento del petróleo y las señales de la Reserva Federal en medio de un mercado global cada vez más sensible a la crisis energética.

El dólar global retrocedió y los inversores siguieron atentos las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el comportamiento del petróleo y las señales de la Reserva Federal en medio de un mercado global cada vez más sensible a la crisis energética.

Foto: Freepik

El dólar global retrocedió este lunes frente a las principales monedas del mundo luego de la fuerte suba registrada la semana pasada, mientras los mercados intentan recalibrar el impacto que la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel podría tener sobre la inflación global y sobre la futura política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

El índice dólar, que mide la evolución de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas internacionales, cayó 0,14% hasta los 99,13 puntos, aunque sigue cerca de los máximos de los últimos tres meses alcanzados durante la semana pasada.

La corrección se produjo en una jornada marcada por extrema volatilidad financiera, con el petróleo nuevamente disparado y crecientes dudas sobre la posibilidad de un acuerdo diplomático rápido en Medio Oriente. El euro avanzó 0,09% hasta los 1,1636 dólares, mientras que la libra esterlina subió 0,66% y cerró en 1,3409 dólares.

El mercado empieza a apostar a una Fed más dura

La gran novedad de las últimas ruedas es que el mercado comenzó a modificar agresivamente sus expectativas sobre la Reserva Federal (Fed). Hasta hace pocas semanas predominaba la idea de que la Fed podría bajar las tasas durante el segundo semestre, pero la escalada energética cambió el escenario. El temor ahora es que el petróleo vuelva a alimentar un rebrote inflacionario global y obligue a mantener las tasas altas por más tiempo o incluso a volver a subirlas.

Según datos del mercado, los inversores ya asignan una probabilidad del 51% a que la Fed suba las tasas antes de diciembre. Michael Pfister, estratega de Commerzbank, explicó que el cambio de expectativas fue particularmente fuerte entre las economías desarrolladas del G10 y sostuvo que el mercado "ya empezó a inclinarse hacia una política monetaria más restrictiva".

Kevin Warsh, bajo examen del mercado

Otro foco de atención pasa por el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien enfrenta su primera gran prueba desde que asumió el cargo. Warsh había señalado semanas atrás que existía margen para bajar tasas, pero el nuevo shock petrolero amenaza con dejar esa estrategia completamente fuera de juego.

Los operadores ahora buscan determinar si el titular de la Fed actuará con independencia frente a Donald Trump o si priorizará sostener la actividad económica aun con inflación elevada. Mientras tanto, el yen japonés volvió a caer y se ubicó en 158,99 unidades por dólar, cerca de sus niveles más débiles desde fines de abril. El mercado volvió a especular con una posible intervención de las autoridades japonesas, que ya habían ingresado al mercado cambiario semanas atrás para intentar sostener la moneda.

La presión sobre Japón también se intensificó luego de que trascendiera que el gobierno evalúa emitir nueva deuda para financiar medidas destinadas a contener el impacto económico de la guerra en Medio Oriente.

Wall Street pierde impulso y el sector tecnológico lidera las caídas

En paralelo, Wall Street cerró mayormente en baja, afectado por la suba del petróleo y el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Las acciones tecnológicas encabezaron las pérdidas. El índice sectorial tecnológico del S&P 500 cayó 1%, mientras que el índice de semiconductores perdió 2,5%, en la previa de los resultados trimestrales de Nvidia, que el mercado sigue con máxima atención.

En contraste, las empresas energéticas fueron las grandes ganadoras de la jornada: el sector energía del S&P avanzó 1,8% impulsado por el rally del crudo. El trasfondo sigue siendo el mismo: los mercados empiezan a asumir que el conflicto en Medio Oriente ya no es un shock transitorio, sino un riesgo estructural capaz de alterar inflación, tasas de interés, crecimiento y flujos financieros globales durante varios meses más.

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