La faena de vacunos cayó a su nivel más bajo en tres meses, de acuerdo a datos del último informe del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en un contexto donde el gobierno decidió suspender las exportaciones de ganado en pie, generando fuertes críticas desde el agro.
La faena bovina cayó a mínimos de tres meses, en medio de la crisis de la industria frigorífica
Se procesaron 41.166 cabezas durante la última semana, en medio de la medida del gobierno de suspender las exportaciones de ganado en pie.
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Disminuye la faena y se limitan las ventas externas en el peor momento del sector
En la semana del 12 de julio se procesaron 41.166 cabezas, lo que representa una caída semanal de 3.058 animales. La cifra es, sin embargo, 22% superior a la del mismo período de 2024, pero muestra una clara retracción respecto a semanas anteriores de este año.
El descenso fue generalizado en todas las categorías: la faena de vacas cayó un 10% (14.310 cabezas), los novillos bajaron un 5% (19.735) y las vaquillonas un 6% (6.452). Esta baja coincidió con el cierre temporal de plantas clave como Frigorífico Tacuarembó (de Marfrig) y Frigorífico Carrasco (de Minerva), reduciendo a 23 el número de plantas activas.
En términos de volumen, Marfrig procesó 9.188 animales en tres plantas, seguido por Minerva con 8.708 y la familia Urgal con 7.046 en dos instalaciones. Estos grupos concentran buena parte del movimiento industrial semanal, aunque también enfrentan dificultades para sostener operativas completas.
En contraste, la faena de ovinos creció, alcanzando 11.506 cabezas, con una participación destacada de los corderos (6.128, el 53% del total). Sin embargo, esta cifra todavía quedó por debajo de la registrada en el mismo período de 2024 por aproximadamente 1.000 animales. Las plantas líderes en ovinos fueron Las Piedras, San Jacinto y Bamidal.
En paralelo, el Gobierno decidió suspender los permisos de exportación de ganado en pie para faena inmediata, una medida que generó malestar en el sector ganadero y múltiples cuestionamientos por su oportunidad y fundamento técnico.
Desde la oposición cuestionaron la medida del gobierno con datos
En ese contexto, el diputado del Partido Colorado (PC), Carlos Rydström, compartió un análisis basado en estadísticas históricas. "En Uruguay se faena en promedio 2,2 millones de cabezas al año. El promedio de exportación de ganado en pie ronda las 200.000 cabezas al año, con una alta variabilidad interanual", escribió en la red X. A eso agregó con énfasis: "Es decir, la faena no cae por el aumento de la exportación de ganado en pie".
La gráfica publicada por Rydström muestra que, incluso en años con altos niveles de exportación de animales vivos (como 2018 o 2021), la faena local se mantuvo estable o incluso creció. Por lo tanto, no hay evidencia clara de que exportar en pie afecte directamente a la industria frigorífica.
Esta información refuerza las críticas que surgieron tras la decisión del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). El economista Ignacio Umpiérrez escribió: "Una semana después de anunciar medidas de facilitación de comercio exterior y búsqueda de mercados, se suspende la exportación de ganado en pie para faena inmediata. El país de los lobbys vive, lucha y sigue ganando espacio".
Desde las gremiales rurales, como la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Federación Rural (FR) y Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), también se emitió un comunicado: "Rechazamos categóricamente este tipo de resoluciones. Es una muy mala señal para el comercio y una peor señal interna sobre el precio del ganado".
En este escenario, la medida del MGAP es leída como una intervención para proteger la capacidad ociosa de los frigoríficos, más que como una respuesta a una emergencia comercial.
Mientras tanto, los datos de INAC muestran que el grueso de la exportación en pie corresponde a animales jóvenes (terneros, terneras y vientres), no necesariamente destinados a faena inmediata, lo que pone en duda el efecto real de estas ventas sobre la operativa industrial.
Con una faena a la baja, permisos suspendidos y malestar creciente en el agro, el gobierno enfrenta críticas por una decisión que, lejos de resolver un problema coyuntural, podría profundizar la desconfianza con los productores.
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