En la audiencia por los delitos cometidos por el excónsul uruguayo en Moscú, Stefano Di Conza, la fiscal Gabriela Fossati rechazó los argumentos del abogado del imputado y estableció que las explicaciones no están alineadas con la ley.
En la audiencia por los delitos cometidos por el excónsul uruguayo en Moscú, Stefano Di Conza, la fiscal Gabriela Fossati rechazó los argumentos del abogado del imputado y estableció que las explicaciones no están alineadas con la ley.
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Florencia Macedo, abogado de Di Conza, sea amparó en el hecho de que el funcionario confió en los otros empleados a la hora de firmar los documentos – debido a que no conocía el idioma – pero la fiscal rechazó esa explicación. Además, remarcaron que la responsabilidad de emisión de pasaportes al exterior es de la Dirección Nacional de Identificación Civil (DNIC) y no de los cónsules.
Sin embargo, la fiscal volvió a remarcar a que la tramitación de los pasaportes uruguayos en el exterior no son responsabilidad del DNIC, sino del Ministerio de Relaciones Exteriores, de los cuales los funcionarios consulares son el medio. Además, criticó la postura de la confianza en los empleados a la hora de firmar documentos que no entendía ya que, es su responsabilidad saber lo que esta firmando y acudir a un traductor de ser necesario.
Di Conza se encuentra imputado por 14 delitos de fraude reiterados y delitos de suposición de estado civil en reiteración. Se encuentra dentro de la causa que tiene como centro al exjefe de seguridad presidencial, Alejandro Astesiano, imputado por llevar a cabo una organización criminal de la que formaba parte (dedicada a la falsificación de documentación para que ciudadanos rusas pudieran ingresar y permanecer en territorio nacional).
Di Conza estuvo en ejercicio de funciones como representante uruguayo en Rusia desde 2013 hasta 2018. Según se informó, el funcionario alegó en todo momento incompetencia respecto a la verificación de la autenticidad del documento, y negó toda advertencia proveniente desde el Ministerio del Interior acerca de riesgos en el trámite de expedición de pasaporte. Asimismo, desmintió cualquier vínculo con la organización criminal integrada además por el escribano Fernández y Alexey Slivaev.
Las funciones del excónsul además incluían la recepción de autoridades políticas, donde era la oficial de cancillería rusa quien se encargaba de concretar los encuentros, ya que Di Conza desconocía el idioma ruso, aunque él mismo se encargaba de corroborar que estuvieran los sellos institucionales requeridos para dicho trámite.
Silvaev fue oportunamente consultado por Fossati acerca de funcionarios de la embajada uruguaya en Rusia, entre ellos, Di Conza, a quien el ruso dijo desconocer. Quien fuere cónsul actualmente trabaja en la Dirección de Asuntos Consulares, aunque se registró un paso por el Instituto Artigas del Servicio Exterior coincidente con el inicio de la causa.
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