El fuerte impacto en la producción mundial de petróleo derivado de la guerra en Medio Oriente está a punto de provocar un déficit de suministro en el mercado petrolero este año, según los analistas, un cambio enorme en las previsiones que borra las expectativas previas de un cómodo exceso de oferta.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha paralizado el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, vía fluvial por donde transita aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Los cierres de plantas de producción y los ataques a la infraestructura energética también han reducido drásticamente la producción.
En ese sentido, ocho analistas consultados por Reuters prevén que la demanda del mercado petrolero superará a la oferta en un promedio de 750.000 barriles diarios este año. Muy diferentes al escenario planteado por una encuesta similar realizada en setiembre pasado, que había pronosticado un superávit de 1,63 millones de barriles diarios para 2026, impulsado en gran medida por las decisiones de la OPEP+ de revertir algunos de sus recortes de producción y la fuerte producción de otros productores como Estados Unidos, Brasil y Guyana.
Cambio de escenario en el mercado de petróleo
La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyectó que la guerra había reducido el suministro de petróleo en aproximadamente 11 millones de barriles diarios a finales de marzo, mientras que el banco ANZ estimó en una nota del 9 de abril que se habían eliminado aproximadamente 9 millones de barriles diarios de suministro de crudo. El suministro mundial de petróleo era de alrededor de 106,6 millones de barriles diarios en enero, según el organismo estadounidense.
Al respecto, los analistas consultados prevén que estos impactos inmediatos se traduzcan en una pérdida de producción promedio de 2,13 millones de barriles diarios durante todo el año. Anticipan que el mercado registre su mayor déficit en el segundo trimestre, con un promedio de alrededor de 3 millones de barriles diarios, antes de volver a un superávit de 1,4 millones de barriles diarios en el cuarto trimestre.
Sin embargo, también advierten que los déficits proyectados podrían agravarse dependiendo de cuánto tiempo persistan las interrupciones en el estrecho de Ormuz. Las negociaciones de paz en Pakistán podrían ser clave en este sentido, ya que el flujo a través del estrecho sigue restringido, y los comerciantes aún no informan de señales claras de una reanudación sostenida de los envíos desde que se anunció el alto el fuego el martes.
Algunas estimaciones apuntan a 136 millones de barriles de petróleo crudo y productos derivados varados en el Golfo debido al conflicto. De todos modos, es probable que eliminar ese retraso lleve tiempo. Muchos transportistas aún enfrentan dificultades a pesar del alto el fuego, y hay informes de que Irán planea cobrar tarifas a los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz.
El restablecimiento de la producción de petróleo será intermitente
Las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra generaron el mayor aumento anual en las previsiones de precios registrado por Reuters el mes pasado, con analistas elevando sus pronósticos para el Brent en 2026 en aproximadamente un 30%, hasta los 82,85 dólares por barril. La guerra ha impulsado los precios del petróleo en cerca de un 50%.
Es probable que restablecer la producción de petróleo a los niveles anteriores al conflicto lleve meses, dependiendo de la magnitud de los daños sufridos en los yacimientos petrolíferos durante los ataques y los cierres, y de la fluidez del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.
Incluso en un escenario de seguridad favorable, los analistas de ANZ afirman que la producción solo podrá recuperarse parcialmente a corto plazo, con un posible retorno de entre 2 y 3 millones de barriles diarios en el primer mes, a medida que se reanuden los flujos de exportación, y otros 2 a 3,5 millones de barriles diarios que podrían volver al mercado durante el resto del segundo trimestre.
"Sin embargo, las dificultades operativas, los daños en la infraestructura y los cuellos de botella en las exportaciones hacen que sea improbable que la recuperación sea fluida", afirmaron.
Según ANZ, también existe la posibilidad de que entre 1 y 2 millones de barriles diarios de capacidad se pierdan o se vean limitados de forma permanente incluso después de la guerra, lo que sienta las bases para un mercado más ajustado y una mayor volatilidad de los precios.
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