4 de septiembre 2026 - 13:54

La inflación de agosto no sorprendió, pero se encienden señales de alarma para los próximos meses

El aumento del IPC respondió, principalmente, al efecto de ajustes salariales, pero puede haber mayores movimientos asociados a un aumento en los combustibles.

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La inflación de agosto no sorprendió a los analistas, pero se encienden señales de alarma para los próximos meses.

Foto: Vecteezy

El dato de inflación de agosto no generó sorpresas en el ambiente económico uruguayo, incluso cuando supuso superar la meta del Banco Central del Uruguay (BCU) por primera vez en más de un año; sin embargo, la incertidumbre internacional y una menor capacidad de contención del shock energético en el mercado de combustibles local aumentan la presión interna.

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente al mes pasado, marcó un aumento hasta el 4,55% interanual, con una variación mensual del 0,24%. Pese a la novedad que implicó esta suba luego de que, en julio, se mantuviera prácticamente estable, el comportamiento de los precios estuvo alineado con las expectativas de los agentes económicos, que esperaban una mediana del 0,27%.

Sin embargo, llama la atención este avance de los precios en un mes en el que los combustibles —el principal factor de presión inflacionaria en los últimos meses, a partir de la guerra en Medio Oriente y la alta volatilidad del petróleo en el mercado internacional— se mantuvieron congelados.

¿A qué se debió el aumento de la inflación en agosto?

Las cifras, por sí mismas, son llamativas: además del 4,55% interanual del IPC, las variaciones de precios con exclusiones mostraron una inflación transable —de los bienes transables en el exterior, que pueden ser importados o exportados y que, por lo tanto, dependen fuertemente de el escenario internacional y del tipo de cambio— prácticamente estable (0,06% mensual); contrario a lo que ocurrió con la no transable —bienes cuya oferta y demanda dependen del mercado local—, que subió un 0,61% desestacionalizado y alcanzó el 6,13% interanual, superando el techo del rango de tolerancia.

La inflación no transable superó el techo del rango de tolerancia establecido por el Banco Central del Uruguay.

Detrás de estos números, los especialistas consideran que "es probable que la razón principal se vincule a sectores que ajustaron salarios en los últimos meses y que se asocian con no transables", como señaló el analista económico José Licandro, en diálogo con Ámbito. "Por eso, en la desagregación se puede apreciar que las mayores subas se asocian con este tipo de de sectores: Salud, Educación, Transporte y Servicios Financieros", agregó.

En la misma línea, la economista Deborah Eilender puso sobre la mesa el dato del Índice Medio de Salarios (IMS) de julio, que tuvo un aumento del 5,7% interanual. "Es decir, muy parecido al aumento de la inflación no transable, que es lo que lo explica y es el reflejo que tenemos por detrás", consideró, señalándolo también como uno de los elementos principales detrás del avance la inflación subyacente —4,35% interanual en agosto—, que no considera las variaciones de frutas, verduras y combustibles, generalmente estacionales.

Los combustibles, la clave para la inflación en los próximos meses

El IPC de agosto estuvo acompañado de un dato nada menor: durante ese mes, los combustibles no experimentaron variaciones. Si bien este escenario se mantendrá también durante setiembre, a partir de la resolución del Poder Ejecutivo al respecto, el margen de acción del gobierno para contener el impacto del aumento del petróleo internacional en el mercado interno cada vez es más reducido; sobre todo, con una variación acumulada del 25% en el gasoil que todavía no se trasladó a los surtidores uruguayos.

De hecho, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, ya advirtió que “si el petróleo se consolida en tasas elevadas, nosotros no vamos a poder sostener estos precios por mucho tiempo”; en referencia a un escenario internacional que vuelve a estar marcado por la escalada de tensiones en Medio Oriente y con el crudo de referencia acercándose una vez más a los 100 dólares por barril.

"Sin duda que el hecho de que el gobierno aguantara la suba de combustibles, principalmente el gasoil, ayudó a que la suba no fuera superior. De todos modos, los indicadores de inflación subyacente volvieron a subir en agosto, situándose en 12 meses ya muy cerca de la meta de 4,5%. De no ajustar a la baja de manera relevante el precio del petróleo, será difícil que el gobierno pueda sostener los precios actuales de los combustibles, por lo que la presión al alza en la inflación seguirá amenazando estos próximos meses", evaluó Licandro sobre las perspectivas para lo que queda del 2026.

En ese sentido, las proyecciones de los analistas ya apuntan a un IPC que cerraría en torno al 5% en diciembre, pero que, incluso, podría ser más elevado según cómo se desarrollen las circunstancias internacionales y locales en el último trimestre. Sobre esto, se pueden dar dos tipos de efectos: "el que se conoce como efecto de primera ronda, dado que los combustibles son uno de los precios que entran en la canasta y afectan directamente la inflación; y el que se conoce como efecto de segunda ronda, dado que también son un insumo y un costo para prácticamente todos los sectores de la economía, por lo que su suba puede trasladarse a la de otros bienes", señaló Eilender.

"Esto podría llegar a impactar en un aumento inflacionario, pero tendrá que verse qué tanto aumentan los combustibles y de qué manera decide trasladarlo o no Ancap a la sociedad. Ahora, si el gobierno decide moderar el impacto, podremos no tener un costo inflacionario tan importante, pero sí un costo fiscal por atrás", advirtió.

El Banco Central del Uruguay tiene una decisión por delante

El escenario inflacionario repercute, inevitablemente, en el rumbo de la política monetaria. Al respecto, Licandro sostuvo que, en la coyuntura actual, "da la impresión de que el banco central deberá hacer algún ajuste al alza en la TPM puesto que la actual instancia expansiva luce demasiado laxa". "De hecho, tomando en cuenta las reglas de Taylor del propio banco y los insumos con los cuales las alimenta, como las expectativas de inflación que mira (el promedio de las 3 encuestas: expertos, operadores financieros y empresarios) y la brecha del PIB negativa que mide, luce razonable que en la próxima reunión de octubre veamos un incremento de 25 puntos básicos, lo que implicaría el inicio de una senda suave hacia una instancia más cercana a la neutralidad en los próximos 24 meses", adelantó.

El mismo BCU —que mantuvo las tasas en 5,75% tras la reunión del último Comité de Política Monetaria (Copom), en agosto— señaló la guerra de Medio Oriente, junto con el fenómeno climático El Niño y el debilitamiento global de dólar, como un riesgo inflacionario en un escenario que se mantendrá por encima de la meta antes de converger al 4,5% objetivo; y no descartó una eventual suba en la TPM en lo que queda del año, según cómo se comporten estos factores. El mercado apuesta a, al menos, un ajuste al alza, para cerrar el 2026 en el 6%.

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