La Intendencia de Paysandú intervino el Municipio de Porvenir, en un nuevo episodio con carácter institucional del enfrentamiento insólito que ocurrió entre el jefe comunal Nicolás Olivera y el alcalde Ramiro Ayende, ambos del Partido Nacional, a fines de agosto.
Lo que comenzó como un extraño, pintoresco y llamativo episodio frente al Centro de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF) de Provenir, una discusión inaudita entre el intendente y el alcalde nacionalistas, se convirtió ahora en un conflicto de mayores dimensiones, tras la decisión de Olivera de intervenir el municipio en cuestión y hacerse del control de sus recursos humanos y materiales, según informó el medio local El Telégrafo.
La decisión se tomó “a los efectos de garantizar la efectiva prestación de los servicios locales, que estarán a cargo y pasarán a ser ejecutados a través de las dependencias departamentales en atención a la prioridades que fije el Concejo Municipal, en coordinación con el Departamento de Descentralización”, sostiene la resolución de la comuna, y agrega que a esto se llega “para suplir las deficiencias de los servicios municipales” que “se vieron afectados en su regularidad a raíz del contexto institucional”. Esto último estaría relacionado al enfrentamiento entre Olivera y Ayende.
En ese sentido, desde la Intendencia se entiende que ante el “agravamiento” de ese escenario, es necesario “garantizar la prestación efectiva de los servicios de recolección, barométrica, cementerio, mantenimiento vial, espacios verdes, comedor”, entre otros.
Por su parte, Ayende se mostró muy duro con el intendente: “En Paysandú tenemos un dictador que se llama Nicolás Olivera. La suya es una política dictatorial, me niega los recursos, me patotea, esos son los síntomas de un dictador”, afirmó en declaraciones recogidas por medios locales que continuaron en el mismo sentido que las acusaciones gritadas frente el CAIF hace unas semanas.
Por su parte, el Frente Amplio emitió un comunicado en el que expresa su “repudio” al enfrentamiento entre las autoridades sanduceras. “Las acciones de público conocimiento solo perjudican a la población de Porvenir, tomando de rehenes a los habitantes de esa zona, con hechos que invisibilizan las verdaderas problemáticas de la gente”, dice el texto.
"Sacame vo' de acá"
El antecedente del conflicto ocurrió cuando Ayende impidió el ingreso de niños y familias al CAIF del Provenir ya que, según él, el establecimiento era un riesgo debido a un cable de alta tensión “que podía matar a todos los gurises”. Allí se había acercado Olivera junto con una escribana, un cerrajero, personal municipal y policías de la Seccional Cuarta, con el objetivo de solucionar el episodio y garantizar el ingreso.
Sin embargo, el jefe municipal se mantuvo frente a la puerta, filmando todo lo que sucedía. “Sacame vo’ de acá”, le espetó al intendente sanducero en varias ocasiones. “Deje ingresar al predio que es de la Intendencia de Paysandú. En el caso de que no nos deje, vamos a solicitar la concurrencia de la fuerza pública para acceder. Espero, señor alcalde, que prime la cordura”, le dijo Olivera en un enfrentamiento que se extendió por varios minutos.
“Se terminó el show, alcalde”, sostuvo el intendente de Paysandú antes de pedir a la policía que se acercara junto al cerrajero para abrir la puerta. “¿Manipulás la fuerza pública? Señores vecinos, el intendente de Paysandú manipula la fuerza pública, esto es un hecho grave, que lo sepa todo el Uruguay”, redobló la apuesta Ayende, que rápidamente fue acusado de “hacer papelones”.
Finalmente, el alcalde de Porvenir cedió a abrir la puerta: “yo tengo la llave y abro”. “Vamo’ arriba, alcalde. Vamo’ arriba, Ayende”, cerró Olivera, con tono irónico.
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