La campaña de invierno 2026 arrancó con una energía que los técnicos del sector no veían desde hacía años, ya que al 20 de mayo, dos tercios del área de canola, colza y carinata ya estaba sembrada con equipos trabajando sin pausa y sin lluvias que los frenaran.
Si la película sigue así, el país podría escribir el récord de área invernal del siglo XXI con una campaña total que se acercaría a las 900.000 hectáreas entre brásicas, trigo, cebada y cultivos menores, aunque la ecuación económica del productor es más ajustada que nunca.
Esteban Hoffman, director general de Unicampo Uruguay, describió el arranque con un detalle elocuente, la semana pasada, el propio equipo de la empresa tuvo dificultades para encontrar chacras disponibles donde sembrar experimentos, que por definición requieren parcelas aún no sembradas. "El área está muy adelantada, los equipos no paran y se arranca fuerte con trigo y cebada", graficó.
Las proyecciones para las brásicas, canola y colza principalmente, apuntan a unas 400.000 hectáreas, aunque Hoffman prefirió la cautela: "Hay gerentes comerciales de empresas que ofrecen al mercado semilla que manejan esa cifra como posible". Si se confirma, sería el mayor registro de crucíferas de la historia agrícola uruguaya. La cebada también crece, tonificada por los buenos precios en Chicago. El trigo, en cambio, es la gran variable sin despejar.
El costo que aprieta: 1.000 dólares por hectárea ya es el piso
El productor agrícola Tomás Molina, que opera en el departamento de Flores, fue directo al señalar que una hectárea de cebada o trigo que antes rondaba entre 600 dólares y 700 dólares hoy supera los 1.000 dólares, un salto de cerca del 30% respecto a la campaña anterior. "Eso nos complica las cuentas", resumió.
Con precios de cebada entre 250 dólares y 260 dólares por tonelada, el umbral de rentabilidad exige rendir al menos 4.500 kilos por hectárea, prácticamente lo mismo que el año pasado pero con mucho más capital expuesto al riesgo climático y de mercado.
"Necesitamos los mismos kilos que el año pasado para cubrir la cuenta, pero el capital que ponemos en riesgo es mucho mayor. Eso nos ha hecho planificar muy bien las áreas y no hacer nada por las dudas; hay que hacer todo de la forma más segura posible", enfatizó Molina. Para el trigo, Hoffman estimó que llegar a 300.000 hectáreas ya sería una sorpresa positiva.
El clima: el factor que puede definir todo
La variable que ningún productor puede controlar es el clima. Hoffman advirtió sobre los últimos informes del NOAA que muestran un sesgo Niño en las temperaturas del Pacífico.
"Cuando es un Niño, y más cuando es un súper Niño, al sur de Brasil y en Uruguay se esperan lluvias por encima de lo normal en primavera y verano", explicó. La gran pregunta es si ese exceso hídrico impactará directamente sobre Uruguay o se quedará al norte del país, como ya ocurrió en episodios previos. El último año con exceso hídrico severo fue 2017, hace ya nueve años, un dato que los técnicos no pierden de vista.
Las brásicas arrancaron bien implantadas, el trigo está recuperando precio y la perspectiva de un verano favorable empuja a los productores a no achicarse. En 15 días, cuando se cierre la siembra de brásicas y esté avanzada la de trigo y cebada, el panorama cuantitativo será mucho más preciso.
El verano que cerró: soja en empate, maíz con número lindo
La campaña de invierno llega además con el balance del verano todavía fresco. La cosecha de soja avanza a buen ritmo en el centro-sur del país, donde ya se levantó más del 80% del área sembrada, con rendimientos promedio en torno a los 1.850 kilos por hectárea y una dispersión muy marcada: hay lotes que no llegaron a los 1.000 kilos y otros que superaron los 2.500.
La campaña cierra prácticamente en empate económico, aunque algo mejor de lo que se proyectaba en verano cuando la sequía pegó fuerte. La soja por encima de 400 dólares le dio algo de aire a los productores con posición vendida corta.
El maíz, en cambio, fue la nota positiva del verano. Molina, que siembra únicamente de primera y bajo riego, cosechó 15.000 kilos por hectárea con precios que entre febrero y marzo se manejaron en torno a 210 dólares la tonelada, puesta en chacra en base seca. "El número del maíz es muy lindo", resumió sin mayores rodeos.
La lectura para el mercado
Para el ámbito financiero y agroindustrial, la campaña de invierno 2026 plantea una ecuación de doble cara: máximo potencial de área y producción en un contexto de costos elevados y clima incierto.
Si el Niño se comporta de forma moderada y los precios de Chicago sostienen los niveles actuales, Uruguay podría terminar el año con cifras históricas de producción de granos de invierno. Si el exceso hídrico golpea en momentos críticos del ciclo del trigo o la cebada, el capital expuesto (30% más alto que un año atrás) podría traducirse en pérdidas de magnitud para muchos productores.