28 de diciembre 2024 - 19:53

Las tres razones detrás de la primera suba en dos años de las tasas de interés

El Banco Central del Uruguay elevó la TPM al 8,75%, al hacerse eco de factores globales y otros de la coyuntura local.

El Banco Central del Uruguay subió las tasas de interés después de dos años por diferentes factores globales y locales.

El Banco Central del Uruguay subió las tasas de interés después de dos años por diferentes factores globales y locales.

Foto: BCU

El Banco Central del Uruguay (BCU) dispuso su primera suba en dos años en las tasas de interés, al hacerse eco de un contexto internacional difícil y en medio de una transición presidencial que acentúa esa complejidad.

Tras el incremento de 25 puntos básicos, la Tasa de Política Monetaria(TPM) quedó en el 8,75% por decisión unánime del Copom, en la primera corrección al alza desde diciembre de 2022.

El deterioro de las perspectivas en el panorama global, la presión que pone la suba del dólar en las expectativas de inflación y la incertidumbre por el cambio de gobierno, son algunos de los factores que tuvieron en cuenta las autoridades del BCU, luego de difundida la minuta del Copom.

La suba del dólar y la presión en la inflación

Más allá de que la última semana cotizó a la baja, el dólar cerrará un año con una apreciación superior al 10% (hoy está en el 11,89%), con una fuerte aceleración durante el tramo final del ciclo electoral y luego del triunfo de Yamandú Orsi en el balotaje.

El BCU busca con la TPM que la inflación y sus expectativas converjan al 4,5% anual hacia el final del Horizonte de Política Monetaria (HPM). Para el director del BCU por el Frente Amplio (FA), Ignacio Berti, “el aumento importante del tipo de cambio ha reducido en forma significativa el desalineamiento cambiario, lo que trae aparejado presiones inflacionarias en los bienes transables de la economía y, por tanto, sobre el IPC”.

Así, Berti indicó que “un aumento de la TPM de 25 puntos básicos resulta una señal importante hacia los mercados, pautando la importancia que el BCU asigna a la estabilidad de precios, al tiempo que no dificulta el necesario ajuste de los precios relativos”, mientras contrapuso que “una suba mayor, como fue sugerida por los servicios, resultaría excesiva”.

No obstante, admitió que “la tendencia al alza en el valor de la divisa permite mejorar los niveles de competitividad de los productos uruguayos, lo que facilitará la colocación de los mismos en el exterior".

La incertidumbre por la transición presidencial

Berti intentó además llevar tranquilidad sobre el rumbo de la política monetaria durante el gobierno de Orsi. “El movimiento no debe interpretarse como un cambio en la tendencia que venía registrando la tasa hasta ahora, sino como una respuesta puntual de política monetaria frente a un escenario internacional de alta incertidumbre”, afirmó sobre el contexto global.

E insistió: “En el marco del especial momento de transición que se vive, resulta importante lograr una decisión consensuada de política monetaria que permita reducir la incertidumbre que trae asociado todo cambio de autoridades”.

Seguramente en ese sentido se dio la reunión del pasado jueves entre el titular del banco central, Washington Ribeiro, y Guillermo Tolosa, quien sería su sucesor en la gestión frenteamplista.

Un escenario global desfavorable

El Copom evaluó a su vez la situación internacional refiriéndose a “un deterioro en las perspectivas de la actividad, con crecimiento algo mayor de Estados Unidos en el corto plazo y menor en el resto de las economías avanzadas”, aludiendo al impacto de las eventuales medidas proteccionistas del presidente electo estadounidense Donald Trump.

Sobre las tasas en ese país, las autoridades valoraron que la Reserva Federal (Fed) procedió a su tercera baja consecutiva, pero en adelante el mercado espera un ritmo de recortes más lento, algo que incide en el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas.

Finalmente, advirtieron que si bien la proyección de crecimiento de Brasil se corrigió al alza para 2024 y 2025 luego de una mejora en los datos de actividad, las expectativas de inflación continuaron desalineándose respecto a la meta, lo que llevó a que el Banco Central de Brasil (BCB) elevara la tasa de interés, en un año de fuerte depreciación para el real.

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