Los nuevos aranceles del presidente estadounidense Donald Trump afectarán a Uruguay por encima de otros países de la región, con un gravamen del 12,5%, siendo de los más afectados por la nueva medida.
Las exportaciones al país norteamericano deberán pagar tarifas por encima de las que estaban vigentes hasta hoy.
Los nuevos aranceles de Donald Trump impactarán más en Uruguay que en otros países de la región.
Los nuevos aranceles del presidente estadounidense Donald Trump afectarán a Uruguay por encima de otros países de la región, con un gravamen del 12,5%, siendo de los más afectados por la nueva medida.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La tarifa más elevada se da por no contar con una prohibición explícita a la importación de productos elaborados con "trabajo forzoso”, mientras en el gobierno ya empiezan a estudiar cómo impactará en las exportaciones.
La información fue confirmada por la Oficina del Representante Comercial (USTR) de Estados Unidos, donde emitió un comunicado con los aranceles que reemplazarán a los que expiran este viernes. Las nuevas tarifas serán de entre 10% y 12,5% para 60 economías.
Uruguay se ubica en el grupo que recibe los aranceles más elevados ante la justificación de la administración Trump de una investigación en curso sobre “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”.
En la región, otros países recibieron el gravamen más bajo, tales los casos de Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Canadá y Trinidad y Tobago. A nivel mundial, aparecen también Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka y Reino Unido.
A la vez, se aplicará el 10% o el 12,5%, neto de la tasa de Nación Más Favorecida (NMF) para determinados productos provenientes de la Unión Europea (UE), Taiwán, Japón, Corea y Suiza.
El resto de los países, incluido China, deberán pagar el 12,5% por la mencionada investigación, en el marco de la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense para determinar si las políticas y prácticas de esos países relacionadas con la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso perjudican a trabajadores y empresas estadounidenses.
Resta ver qué ocurre con Brasil, país al que Trump había anticipado tarifas del 25% por presunta competencia desleal de algunos productos.