Argentina será el lugar en el que se confirme la identidad de los restos encontrados ayer en el Batallón de Infantería Paracaidista N°14, pertenecientes, probablemente, a una persona detenida-desaparecida durante la última dictadura cívico-militar en Uruguay. Durante los trabajos de hoy, se recuperaron más restos óseos del mismo cuerpo.
El hallazgo fue emotivo, como cada vez que unos huesos enterrados clandestinamente y privados de su identidad asoman a la superficie, esperando regresar a sus seres queridos y llevar algo de paz —un cierre o fin a la incertidumbre— a sus familias, tras casi 50 años. Este es el caso del cráneo y los restos óseos que, ayer por la mañana, fueron descubiertos en el predio del Batallón 14 del Ejército, en Toledo (Canelones); el mismo sitio donde, en 2011 y 2012 —respectivamente— fueron encontrados los cuerpos de Julio Castro y Ricardo Blanco.
Ahora, los restos hallados por los antropólogos que trabajan en el lugar —el Grupo de Investigación en Arqueología Forense del Uruguay (GIAF)—, serán analizados por una junta interdisciplinaria antropológica-forense para establecer la causa muerte y extraer muestras de ADN, tal y como confirmó el titular de la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe.
Las muestras que logren extraerse tendrán un nuevo destino: el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), del país vecino, donde buscarán reestablecer la identidad de la persona a la que pertenecen los restos y ver si resultan compatibles con alguno de los detenidos-desaparecidos que permanecieron en el establecimiento militar que funcionó como centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura.
Un equipo de profesionales para una tarea de gran importancia
El EAAF ya es reconocido mundialmente por su trabajo en la restitución y reconocimiento de personas desaparecidas. Por un lado, por su trabajo en la identificación de detenidos-desaparecidos en Argentina —misión que fue motivo de la creación del organismo—, donde ya ha recuperado más de 1.300 cuerpos e identificado a 750 de ellos; y de soldados caídos en la Guerra de Malvinas —110 combatientes identificados entre los 122 cuerpos recuperados; entre otros trabajos de gran importancia en el país vecino.
Por otro lado, su reconocimiento también está dado por su participación en la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en México; en misiones para la identificación de migrantes y de cuerpos recuperados en fosas comunes del narcotráfico; y en diferentes proyectos para la restauración de las identidades de víctimas de genocidios y guerras —como la Guerra Civil española o la guerra en Siria.
En Uruguay, particularmente, el EAAF colabora desde el 2001, asesorando a los diferentes organismos oficiales para la investigación del paradero de los desaparecidos durante la última dictadura; y realizando los cotejos genéticos de los cuerpos hallados en el Laboratorio de Genética Forense.
Allí es donde se analizará el ADN de los restos encontrados ayer, así como de otros posibles cuerpos que se encuentren en la zona excavada —cuyo relevamiento demorará dos días. Mientras tanto, la identificación llevará alrededor de dos meses.
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El Equipo Argentino de Antropología Forense colabora con Uruguay desde el 2001.
Algo de paz a las familias
"Esperamos que este hallazgo de hoy aporte paz a una familia", expresó el ministro de Defensa, Javier García, tras visitar el lugar de las excavaciones, luego de que se conociera la noticia del nuevo hallazgo.
Así lo entienden también desde la asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, quienes hoy por la mañana pudieron ingresar al predio, a observar la continuidad de los trabajos sobre el área en que aparecieron los restos óseos, con la esperanza de encontrar allí una respuesta a sus historias familiares.
"Este hallazgo remueve todo lo vivido hasta ahora, porque llevamos casi 50 años buscando a nuestros familiares", dijo en ese sentido Ignacio Errandonea, hermano de Juan Pablo Errandonea, desaparecido en 1976.
Mientras tanto, no se han hecho públicas las presunciones o hipótesis en torno a los restos encontrados, para no generar expectativas sobre elementos no confirmados científicamente.
La posibilidad de encontrar más restos
El protocolo de actuación para estos casos —el mismo que se aplicó en 2019 cuando se encontró el cuerpo de Eduardo Bleier— ya se puso en marcha, apenas aparecieron el cráneo y las partes óseas, en lo que pareciera ser una fosa clandestina a pocos metros de profundidad, rellena con cal y tapada con una losa, tal y como detalló el director de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh), Wilder Tyler.
El organismo encargado por ley de la búsqueda de los detenidos-desaparecidos trabaja en esa área del Batallón 14 desde 2020 "en base a testimonios que tenemos desde hace tiempo". El predio en cuestión ocupa unas 410 hectáreas de las cuales unas 32 están por indicación judicial impedidas de todo uso para permitir la búsqueda de restos de desaparecidos, según datos oficiales.
"En esta zona se está trabajando porque siguen existiendo indicios de la posibilidad de otros hallazgos", señaló, por su parte, Perciballe. Según el fiscal, “hay pruebas de que existieron más enterramientos" en ese lugar, por lo que "se va a seguir trabajando" allí. "Quieren hacer un rastreo específico con la eventualidad de que se haya escapado algo", agregó.
En esta línea, durante los trabajos que todavía continúan, hoy se encontraron más restos óseos enterrados del mismo cuerpo que se descubrió ayer, y los antropólogos están cerca de completar el esqueleto. "Se está completando el cuerpo hallado, está bastante completo ya, faltan algunas horas de trabajo, pensamos que hoy podría terminar", dijo Marcos Israel, director del Inddhh, en una rueda de prensa realizada en el batallón.
Hasta la fecha, en Uruguay se hallaron cinco detenidos-desaparecidos enterrados en predios militares: Ubagésner Chaves y Fernando Miranda (2005), Julio Castro (2011), Ricardo Blanco (2012), y Eduardo Bleier (2019). Esto, desde que se inciaron las excavaciones en lugares que sirvieron de centros de detención durante la dictadura en 2005, durante el primer mandato del expresidente Tabaré Vázquez.
A 2023, se contabilizan oficialmente 197 personas desaparecidas por acciones ilegítimas del Estado uruguayo entre 1968 y 1985, período que incluye la aplicación de medidas de excepción por la violencia política y social y la posterior dictadura cívico-militar. Esa cifra incluye desapariciones ocurridas en Uruguay, pero también otras donde el Estado uruguayo tuvo responsabilidad en el extranjero. La gran mayoría ocurrieron en Argentina, en el marco del Plan Cóndor.
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