La Asociación de Distribuidores e Importadores de Carne (Adicu) propone bajar el IVA a un corte de carne popular de alta demanda invernal para amortiguar el impacto de los precios sobre el bolsillo de los consumidores.
El boom exportador hacia China y una caída del 18% en la faena local dispararon el precio de la carne al consumidor por encima de la inflación.
El precio de la carne vacuna registró aumentos sostenidos por encima del IPC, lo que llevó a los comercios de barrio a absorber parte de las subas para no vaciar los mostradores.
La Asociación de Distribuidores e Importadores de Carne (Adicu) propone bajar el IVA a un corte de carne popular de alta demanda invernal para amortiguar el impacto de los precios sobre el bolsillo de los consumidores.
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La idea será presentada de forma coordinada con la Unión de Vendedores de Carne de Uruguay (UNV) y la industria frigorífica, y luego elevada formalmente al Instituto Nacional de la Carne (INAC) para que lo lleve al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El presidente de Adicu, Jorge López, fue directo en el diagnóstico: "Vemos que va a ser un invierno donde va a haber un poco de faltante de oferta, y, sobre todo, de faltante de oferta con precio acorde a lo que el año pasado estábamos acostumbrados a tener, buena cantidad, calidad y precio". La causa es estructural y tiene nombre: China.
"Este año Uruguay ha logrado tener una muy buena cuota para China, y vemos que va a ser un invierno donde realmente el país va a estar colocando muy bien su carne en el exterior", explicó López. Cuando el mercado externo paga bien y la faena no crece, la oferta interna sufre.
En febrero, el precio de la carne vacuna al consumidor promedió 15.895 pesos por kilo, alcanzando el valor mensual más alto de las últimas dos décadas. La carne subió aproximadamente 20% en el año, con el vacío superando los 28.000 pesos. Mientras los precios de las carnes registran aumentos por encima del IPC, el consumo interno se mantiene firme y sin señales de retracción, en un escenario donde los carniceros aseguran haber absorbido parte de las subas para evitar trasladarlas plenamente al mostrador.
Los altos precios internacionales funcionaron como referencia para el mercado interno y se trasladaron al valor del ganado gordo y, por arrastre, a los cortes destinados al consumo doméstico. "Si se abren oportunidades como Estados Unidos o Europa, el productor sabe que puede vender a mejor precio. Con una producción limitada, eso indefectiblemente hace que el precio suba", analizan los carniceros, que ven con preocupación que el ganado ingresó en el temido ciclo de la retención de vientres.
Ese ciclo de retención, vacas que se retienen para reproducción en lugar de ir a faena, es la clave para entender por qué el problema no se resuelve rápido. La faena acumulada al año lleva una caída del 18% interanual hasta mayo, según datos del INAC, lo que presiona directamente la oferta disponible para el mercado local durante los meses de mayor consumo.
La propuesta de Adicu tiene una lógica deliberadamente acotada, ya que en lugar de pedir una rebaja general del IVA a la carne, la idea es focalizar en un único corte de alto consumo invernal, típicamente un corte de olla o de segunda categoría que es la base de los guisos, pucheros y estofados de la temporada fría. "La idea es que sea un corte que realmente sea atractivo para los consumidores", señaló López.
La focalización tiene doble objetivo: hacerla más viable políticamente ante el MEF y concentrar el beneficio en el corte más consumido por los hogares de menor ingreso, que son los que más sienten el impacto de la suba. En Uruguay, la carne bovina tributa IVA a tasa mínima del 10% en el mercado interno con algunas exenciones vigentes para determinados cortes. La reducción a cero o a una tasa simbólica en un corte específico replicaría mecanismos que el país ya ha aplicado en el pasado ante episodios de tensión en el abasto.
Más allá de la propuesta del IVA, ADICU pone énfasis en la necesidad de volver a sentar a todos los actores en la misma mesa. "Nos urge poder reactivar la mesa del abasto con INAC, porque tenemos muchos planteamientos, muchas preocupaciones", sostuvo López y agregó que el objetivo declarado es claro: "evitar que este invierno, con precios en alza, afecte el acceso a una proteína clave y provoque una caída en el consumo".
La mesa del abasto es el espacio tripartito donde la cadena cárnica, productores, industria, distribuidores, comercializadores, y el gobierno discuten medidas para garantizar el abastecimiento interno y evitar tensiones de precios extremas. Su reactivación en un contexto de faena baja, exportaciones récord y demanda doméstica sostenida aparece como una necesidad urgente para el sector.
Para contrarrestar la caída en la oferta y la alta demanda, las carnicerías han recurrido a la importación, con un 10% a 12% de asado argentino complementando el faltante nacional. Pero esa válvula tiene límites, los uruguayos son exigentes con la calidad y la preferencia por el producto nacional, y no alcanza para resolver el problema de fondo en los cortes más demandados.
El camino de la propuesta es largo: primero el acuerdo interno entre distribuidores, vendedores y frigoríficos; luego la presentación formal al INAC; y desde allí la elevación al MEF, que es quien tiene la última palabra sobre cualquier modificación tributaria.