El futuro del proyecto Arazatí sigue siendo una incertidumbre de cara al nuevo gobierno que encabezará Yamandú Orsi y cuyo gabinete de ministros presentó el lunes; y, en ese sentido, el presidente electo espera tener más información antes de tomar una decisión, mientras que desde la actual gestión insiste en argumentos que permitan sostener la construcción de la nueva planta potabilizadora en San José.
Proyecto Arazatí: nuevos cruces encienden la mayor polémica de la transición
El presidente electo Yamandú Orsi no descartó una conversación con Luis Lacalle Pou al respecto, si bien desde su equipo señalan que las decisiones hasta el 1° de marzo corresponden a la gestión actual.
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Edgardo Ortuño teme que el proyecto Arazatí limite la política nacional de agua del gobierno entrante
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Proyecto Arazatí: productores cuestionan la aprobación ambiental de la obra
El proyecto Arazatí se mantiene como uno de los principales desacuerdos entre el actual y el futuro gobierno.
El proyecto Arazatí es, inesperadamente, uno de los temas más polémicos en la primera etapa de la transición de gobierno: la obra insignia del último tramo de la gestión de Luis Lacalle Pou logró superar los obstáculos judicial y ambiental, pero no a tiempo como para dejar firmado el contrato de la iniciativa y, por lo tanto, comprometer al gobierno de Orsi a avanzar con la planta potabilizadora. En consecuencia, el presidente electo puso en tela de juicio su continuidad, al menos en los términos actuales.
Al respecto, y tras la presentación del gabinete de ministros, el dirigente del Frente Amplio (FA) aseguró que en los próximos días va a “tener que hablar” con Lacalle Pou, aunque luego insistió en que será un tema de la agenda de los futuros secretario y prosecretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez y Jorge Díaz, durante las reuniones de transición.
“Si no logramos más datos capaz que sí que voy a tener que meter la llamada, pero no quiero abusar de eso porque para eso designamos equipos”, explicó a El Observador Orsi.
Por su parte, Sánchez afirmó que esperan que el gobierno avance en los cambios al proyecto antes de tomar una decisión que corresponda a la gestión que asumirá el 1° de marzo: hasta entonces, las decisiones las debe tomar la administración de la Coalición Republicana. “Le planteamos con mucha claridad al gobierno de que si no se levantaban las objeciones, todas las objeciones que había, nuestra mirada es una mirada crítica”, apuntó quien también fue el jefe de campaña en el triunfo frenteamplista.
Desde el gobierno apuntan objeciones partidarias
En tanto, el ministro de Ambiente Robert Bouvier relativizó las críticas del Frente Amplio al proyecto Arazatí que, recientemente, recibió por parte de la cartera la Autorización Ambiental Previa (AAP). Según el dirigente colorado, “el equipo técnico que analizó este proyecto es el mismo equipo técnico que está hace 20 años”, funcionarios que “no fueron cuestionados en el pasado y parece que son cuestionados ahora”.
El comentario fue en referencia a las objeciones que ya ha mencionado Orsi respecto de la iniciativa hídrica, las cuales giran principalmente en torno a cuestiones ambientales y de la calidad del agua potable; y dejó entrever la posibilidad de que existan intenciones político-partidarias antes que meramente técnicas.
Asimismo, Bouvier explicó que la decisión de no avanzar con el embalse de Casupá —la obra que será puesta como prioridad por parte del gobierno del Frente Amplio, tal y como está establecido en su programa y como el mismo presidente electo resaltó en varias ocasiones— fue “política” en tanto “estaba en una etapa inicial” y “faltaba muchísimo por hacer”. En ese sentido, Arazatí se presentó como una toma de agua alternativa que respondía a la situación crítica que quedó en evidencia en medio de la sequía.
El futuro ministro de Ambiente anunciado el lunes, Edgardo Ortuño, en tanto, se alineó con la postura de la gestión que integrará desde el 1° de marzo: “El gobierno tomará las decisiones y nos aportará la información que aún no tenemos. Con todo eso estaremos trabajando con el presidente Yamandú Orsi”, apuntó.
Cabe recordar que Ortuño, desde el rol que ocupó como representante del FA en el directorio de OSE hasta que renunció para participar de la campaña electoral, fue uno de los críticos más importantes al proyecto Arazatí, y denunció en varias ocasiones el sobrecosto que representaba la obra para el Estado uruguayo.
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