El gobierno evalúa en estas horas un posible ajuste en el precio de los combustibles para octubre, en una definición que llegará recién sobre el fin de este mes, es decir, probablemente a inicios de la semana próxima.
El Poder Ejecutivo definirá la semana próxima si mantiene congelados los valores en el surtidor o si aplica un ajuste gradual.
La absorción de costos por parte de Ancap permitió contener el impacto de la crisis geopolítica sobre la inflación local.
El gobierno evalúa en estas horas un posible ajuste en el precio de los combustibles para octubre, en una definición que llegará recién sobre el fin de este mes, es decir, probablemente a inicios de la semana próxima.
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La presidenta de Ancap, Cecilia San Román, tras la reunión de coordinación de este miércoles con el Ministerio de Economía y Finanzas(MEF) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), sostuvo que la empresa sigue "teniendo suficiente solidez" para enfrentar la volatilidad internacional del petróleo, lo que sugiere que podría volver a contenerse la suba luego de tres meses sin incrementos.
San Román adelantó que, al cierre de este mes, Ancap habrá resignado unos 120 millones de dólares para no trasladar directamente a los surtidores el impacto de la suba internacional del crudo. Esa cifra es la contracara de la política que el Poder Ejecutivo adoptó desde abril, cuando el conflicto en Medio Oriente empezó a presionar sobre el mercado del petróleo: amortiguar en el mercado interno las variaciones de los precios internacionales y hacer ajustes graduales, en lugar de trasladarlos de manera automática al consumidor.
El informe de Precio de Paridad de Importación (PPI) que publica mensualmente la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), que toma como referencia la evolución de los valores en la costa del Golfo de México, en Estados Unidos, marcaba un aumento de 25% para el gasoil y de 1% para las naftas. El Poder Ejecutivo, sin embargo, resolvió mantener sin cambios los precios vigentes desde el 1° de setiembre: Nafta Súper 95 a 88,67 pesos el litro, Premium 97 a 91,19 pesos, Gasoil 50S a 58,68 pesos, Gasoil 10S a 67,33 pesos y Supergás a 93,56 pesos el kilo.
La brecha en el gasoil fue, de hecho, la más marcada de los últimos meses, mientras el precio de referencia de Ursea para setiembre se ubicó en 73,18 pesos por litro, el precio real en el surtidor siguió en 58,68 pesos, una diferencia de casi 25% que absorbió Ancap. El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, había calificado como "inviable" trasladar ese salto al consumidor y había explicado que el objetivo era que Ancap absorbiera la mayor parte posible de la diferencia, para evitar un impacto significativo sobre la actividad productiva.
San Román fue explícita sobre cómo Ancap lee la coyuntura internacional. "Estamos con un Brent, un indicador, bastante elevado, pero acá lo importante es ver la diferencia con el precio del combustible, del gasoil y la gasolina. Esos siguen estando muy elevados, así que es esa la parte más importante a mirar dentro de nuestros números, sobre todo lo que impacta en la población", señaló, y agregó: "Creo que seguimos teniendo suficiente solidez para seguir enfrentando esta situación muy volátil, pero hay que estarla mirando día a día".
Un día antes, en declaraciones separadas, la jerarca había sido todavía más detallada sobre las herramientas con las que la empresa se cubre frente a la incertidumbre geopolítica. "No sabemos qué va a pasar en la geopolítica internacional, es algo que nos excede por completo. Lo que sí, estamos actuando siempre, cubriéndonos con seguros por si hay una escalada muy fuerte del valor de los combustibles. Estamos tratando de tener suficiente stock para no caer en una falta de suministro, que no haya un quiebre", expresó San Román y remarcó que el objetivo del ente es "tener el menor impacto en nuestra población y en su economía, pero sin llegar a horadar o dañar lo que es la salud de la empresa".
Más allá de la coyuntura de octubre, San Román también se refirió este miércoles a un desafío de otro horizonte temporal como el impacto de la electrificación del parque automotor sobre la demanda de combustibles líquidos. Según explicó, Ancap todavía no experimentó una baja en la venta de nafta y las proyecciones internas del ente estiman que recién hacia 2050 el nivel de ventas se ubicará en niveles similares a los de 2010.
Ese horizonte de demanda más plana llevará a Ancap a colocar el excedente de combustible en el exterior, algo que la empresa ya viene haciendo. "Lo hicimos el mes pasado, la venta de una parcela de gasolina, y este mes estamos realizando otra venta. Obviamente depende las circunstancias de la región y el valor de estos combustibles, pero es una práctica a la que nos vamos a tener que ir habituando", señaló.
Con la reunión de coordinación de este miércoles ya realizada, la pelota queda ahora del lado del Poder Ejecutivo, que deberá resolver en los próximos días si octubre repite el esquema de setiembre, precios estables y una nueva absorción de costos por parte de Ancap, o si, después de meses de contención, empieza a trasladar parte del ajuste acumulado al surtidor. La definición, según adelantó la propia empresa, llegará recién sobre el cierre de este mes o a comienzos de la semana próxima, en medio de un escenario internacional que, como resumió San Román, seguirá exigiendo mirar los números "día a día".