1 de octubre 2026 - 15:27

Uruguay sigue las elecciones en Brasil y Estados Unidos, pero apuesta al vínculo más allá del signo político

El canciller Mario Lubetkin relativizó los efectos de un cambio de gobierno en el país vecino, aunque en Torre Ejecutiva algunos muestran "mucha preocupación".

El gobierno sigue las elecciones en Brasil y Estados Unidos, pero apuesta a las relaciones más allá del signo político.

El gobierno sigue las elecciones en Brasil y Estados Unidos, pero apuesta a las relaciones más allá del signo político.

El gobierno sigue de cerca dos elecciones que pueden resultar clave en materia de política regional e internacional para Uruguay: las presidenciales en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva —gran aliado de Yamandú Orsi— busca la reelección y el cuarto mandato; y las de medio término en Estados Unidos, donde la administración Trump medirá su apoyo popular.

"Son países que juegan muy fuerte en el escenario internacional, y cualquier de los tres van a mover el eje", reconoció el canciller Mario Lubetkin, consultado en rueda de prensa sobre los proceso electorales inminentes en Brasil —donde la primera vuelta se celebrará este domingo 4, con un eventual balotaje el 7 de noviembre— y en Estados Unidos —el 3 de noviembre—; y sumando también las elecciones generales en Israel, el martes 27.

Respecto al escenario brasileño, donde las encuestas apuntan a un resultado muy reñido entre el actual presidente Lula da Silva y su principal contrincante, el senador e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro; el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE) relativizó la preocupación por una eventual derrota del principal aliado regional del gobierno uruguayo, e insistió en que se trata de una "relación Estado-Estado" que va a permanecer más allá de los resultados electorales.

"Nosotros no estamos solos", insistió ante un panorama que podría dejar a Uruguay como el único país sudamericano gobernado por una fuerza política de izquierda. "No solamente porque podemos tener visiones de pensamiento diferentes, sino porque en las Naciones Unidas convocamos a la reunión de la Celac para discutir dónde estamos y a dónde vamos, y participaron la mayoría de los ministros de América Latina y el Caribe; y señalamos claramente que tiene que haber instancias de articulación de todos, porque tiene que haber un mecanismo de protección de todos", expresó.

"Recuerden que hubo ocho elecciones en este período, hubo ocho cambios de gobierno y Uruguay estuvo en los ocho, y en un a buena parte estuvo el presidente de la República", insistió Lubetkin, que habló de "un nivel de confianza recíproca". "Esas son señales muy fuertes, de que por encima de todo se mantiene la estabilidad democrática más allá del signo de uno y otro en relación con el país", continuó, agregando que se están construyendo nuevas relaciones con los nuevos actores de cada país. "Esa es la forma: nadie solo se salva, ni con un color político ni con otro. Menos, cuando estamos hablando de seguridad, de estabilidad socioeconómica o crecimiento. Esa agenda está para todos nosotros", cerró el canciller.

Calma en el discurso, pero "mucha preocupación" puertas adentro por las elecciones

Pese a la tranquilidad que buscó llevar Lubetkin respecto de las elecciones y sus impactos en Uruguay, en Torre Ejecutiva siguen de cerca el devenir de cada proceso electoral por lo que pueden significar en el mapa político regional.

En ese sentido, según informó el semanario Búsqueda, la situación en Brasil genera "mucha preocupación" en el Poder Ejecutivo, particularmente por las tendencias reflejadas en algunas encuestas y por un posible desenlace favorable a Bolsonaro que saque del escenario regional a un socio clave del gobierno uruguayo como lo es Lula.

Asimismo, las elecciones en Estados Unidos, a partir de las cuales se renovará parte del Congreso de ese país, puede modificar el actual escenario de mayoría en ambas cámaras con la que cuenta el Partido Republicano de Donald Trump. Esto puede ser clave para temas en común como el de la seguridad, pero también en otros aspectos en vías de negociación que ponen más incómoda a la administración local; entre ellos, la política migratoria y las presiones para que Uruguay reciba a personas "de terceros países" o cancele el programa de "brigadas médicas cubanas".

La posibilidad de que el status quo legislativo estadounidense cambie hace que las autoridades nacionales estén trabajando en postergar todo lo posible las definiciones más complicadas, a la espera de los resultados del 3 de noviembre y de que "la presión afloje un poco" ante una eventual derrota republicana en el Congreso que cambie la dinámica de la relación ante el menor poder político de Trump.

Respecto de las elecciones en Israel, en tanto, no habría una incidencia concreta a nivel local, aunque sí podrían marcar una continuidad o un quiebre en la política de Benjamin Netanyahu y sus aliados y, por lo tanto, en las tensiones geopolíticas actuales.

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