Una vez más el centro porteño recibió al presidente de la República, Yamandú Orsi, en el marco de homenajes y recordatorios de la dictadura militar, tanto argentina como uruguaya. Esta vez, el mandatario fue seleccionado para entregar un reconocimiento en los Premios Ana Frank, creados por la fundación que lleva ese mismo nombre, y que el año anterior conmemoró al Uruguay por continuidad democrática.
Yamandú Orsi en Buenos Aires: "El Juicio a las Juntas fue una señal enorme para toda América Latina"
El presidente destacó la "profundidad histórica” del hecho al ser elegido para homenajear al Tribunal durante los Premios Ana Frank.
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Yamandú Orsi, Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti demostraron la institucionalidad uruguaya aunque sin ocultar tensiones
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A 50 años de la muerte de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, el gobierno se muestra cauto con tomar decisiones políticas sobre la dictadura
Este lunes por la tarde, el presidente visitó Argentina para participar de los galardones que destacan a personajes, instituciones y gobiernos que obran en pos de los derechos humanos, la democracia, la inclusión y la justicia. Este año, el Centro Ana Frank conmemoró al Tribunal que juzgó a las Juntas Militares, a 50 años del Golpe de Estado en el país vecino, un premio que fue entregado por el propio Orsi.
La presencia del presidente en estos galardones no es la primera, sino que el año pasado fue galardonado, junto con Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti, -y en representación del Uruguay- por la labor de los gobiernos en la continuidad democrática y la convivencia pacífica. Sin embargo, este año el mandatario fue quien entregó el premio más importante de la noche: al Tribunal que juzgó a las Juntas Militares en 1985, integrado por Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Arslanián, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma y Andrés D’Alessio.
“En un continente tan fragmentado, con tantos niveles de violencia y tanta discontinuidad en las instituciones democráticas, Uruguay representa algo muy valorado por nosotros”, aseguró, en diálogo con Ámbito, el presidente del Centro Ana Frank, Héctor Shalom. “En ese contexto, pensamos que, si Orsi estaba dispuesto a poner en valor el juicio y la recuperación de la democracia, era la persona a la que queríamos pedirle que entregue el premio”, añadió.
Un ejemplo para Uruguay
El presidente resaltó en su discurso la importancia del Juicio a las Juntas y el ejemplo que representa tanto para Uruguay como para toda la región. “Es el reconocimiento de un momento en el que la democracia, recién salida de las noches más duras, decidió no fundirse en el olvido, la venganza ni el silencio, sino en la justicia y nunca en el odio. Este juicio fue para la Argentina y toda América Latina una señal enorme de profundidad histórica”, recalcó.
Las historias de desaparecidos y detenidos durante la dictadura militar en Argentina y Uruguay se entrecruzan constantemente por su cercanía geográfica y también porque muchos perseguidos políticos decidían ir al país vecino a exiliarse.
Uno de los casos fue Sara Méndez, quien participó del Juicio a las Juntas con su testimonio, luego de haber sido secuestrada en Buenos Aires en 1976 y llevada a Uruguay para posteriormente ser liberada en 1981. Durante su desaparición forzosa, su hijo Simón fue apropiado llevando a Sara a emprender una búsqueda de 26 años hasta reencontrarse con él.
“Para los uruguayos, este homenaje tiene una resonancia muy especial. Durante los años de la dictadura, miles de compatriotas orientales encontraron acá un refugio, trabajo, familia y afecto. Argentina fue (y todavía es) para muchos uruguayos una tierra donde pudieron seguir viviendo cuando su propio Estado les había quitado el trabajo, la libertad y la seguridad. Por eso, cuando Uruguay mira el Juicio a las Juntas no puede mirarlo como algo ajeno”, comentó el presidente.
Una deuda pendiente de acción
Es inevitable comparar las políticas de gobierno argentinas con las uruguayas respecto a la memoria y acción sobre la dictadura militar. Madres y familiares uruguayos han pasado toda su historia exigiendo a los gobiernos de turno que impongan a los militares de ese momento a que brinden información. Un acercamiento a lo que podría entenderse como un acto de justicia. “Nos enseñaron que era posible responder al terror sin reproducirlo, nos enseñó que el Estado de derecho no es una debilidad frente al horror, sino justamente lo que nos impide volvernos parte de él mismo”, dijo el presidente en su discurso.
Sin embargo, hasta el momento, el gobierno pidió tiempo para evaluar el pedido de madres y familiares, un gesto que aún deja esperanza a quienes reclaman justicia. “Él representa en sí mismo un valor sobre esto. Los países han tenido diferentes avatares con juzgar o no juzgar a los criminales de lesa humanidad. Algunos han conseguido, a través de plebiscitos, juzgar y otros no. Para nosotros siempre hay principios, independientemente de lo que finalmente obtenga la mayoría. En ese sentido, él representa un emblema”, contestó el presidente del Centro Ana Frank al ser consultado al respecto.


