El presidente de la República, Yamandú Orsi, y los exmandatarios Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti recibieron, en representación de Uruguay, el premio Ana Frank en Argentina al “compromiso democrático, el respeto institucional y la construcción de una convivencia pacífica”.
Yamandú Orsi, Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti demostraron la institucionalidad uruguaya aunque sin ocultar tensiones
Los tres presidentes recibieron el premio Ana Frank al compromiso democrático y la convivencia pacífica, en representación del país.
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El presidente Yamandú Orsi y los exmandatarios Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti recibieron un reconocimiento a la convivencia democrática.
“Esto es un reconocimiento al pueblo uruguayo, a los partidos políticos de mi país y a quienes me antecedieron, que a pesar de a veces ser gobierno y a veces ser oposición, sabemos que la clave es la gente y la convivencia para eso es la savia que nos mueve”, afirmó Orsi.
La sala Martín Coronado del Teatro San Martín, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires, se convirtió el lunes por la noche en el escenario en el que el país fue reconocido durante la segunda edición de los Premios Ana Frank, organizados por el centro homónimo de Argentina para América Latina (CAFA) —que reconoce a figuras, instituciones, gobiernos y medios comprometidos con la promoción de los Derechos Humanos, la convivencia pacífica y la inclusión—; y donde los presidentes uruguayos fueron de los grandes protagonistas de la noche.
“Son un ejemplo de lo que debería ocurrir en Argentina habitualmente, gracias por ser un faro de respeto democrático”, les dedicó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, durante su discurso, y fue apenas uno de los muchos galardonados que se refirieron a la llamativa imagen de ver a tres presidentes y expresidentes sentados uno al lado del otro, sobre todo para los vecinos del otro lado del Río de la Plata.
Al momento de subir al escenario a recibir el premio —con el cual fueron también reconocidos, por otras categorías, figuras del arte, el periodismo, el empresariado y la política—, fue Orsi quien tomó la palabra: “Es muy de uruguayos compartir los espacios y compartir la palabra, pero como de gestos se trata, quienes aquí me acompañan me dijeron ‘de ninguna manera, el presidente sos tú, y tú nos vas a representar a nosotros”, contó sobre el intercambio que tuvo con Lacalle Pou y Sanguinetti en la previa.
“En tiempos de intolerancia, de guerra, de rearme, de extremismos, que hoy se valore de esta forma los derechos humanos, la paz y la convivencia, sin duda que es un faro de esperanza para todos”, expresó el presidente, al inicio de su discurso de aceptación, durante el cual destacó el valor de los gestos.
En esa línea, recordó los distintos eventos y episodios en los que los presidentes y expresidentes de distintos partidos se mostraron juntos, como ejemplo de la institucionalidad por la que Uruguay es reconocido en todo el mundo. “Nuestra ciudadanía necesita de estos gestos”, aseguró el mandatario, y señaló que el premio recibido “es un reconocimiento no a hacer una excepción, sino a un pueblo uruguayo que ha sabido construir sobre esa acumulación positiva que a lo largo de la historia hemos ido recogiendo”.
Una noche de tolerancia, pero también de tensiones
Más allá de la imagen de tolerancia y convivencia democrática que dieron y reafirmaron durante toda la noche los presidentes, lo cierto es que la tensión podía advertirse en determinados intercambios: Orsi y Lacalle Pou rara vez cruzaron palabra sin Sanguinetti de intermediario y, tras la foto protocolar, rápidamente se dispersaron para conversar con diferentes asistentes al evento.
En la sala, el exmandatario del Partido Colorado (PC) se sentó en la butaca del medio; y al momento de la salida, Lacalle Pou fue el primero en marcharse.
Si de gestos se trata, como insistió Orsi, la gestualidad del expresidente blanco y del actual mandatario dejó en evidencia que la relación entre ambos podrá ser cordial, pero no mucho más que eso. Sobre todo, considerando las fuertes críticas cruzadas en las últimas semanas, aunque pocas referencias hicieron al respecto.
“El respeto y el entender que del otro lado quizás haya otro lado de la verdad es fundamental”, expresó Orsi en su discurso, en el que resaltó también la lógica gobierno-oposición que, “si se aplica bien, es maravillosa”. Ante la prensa, ninguno de los tres dirigentes ahondó demasiado en el tema y, más bien, trató de relativizar un hecho evidente.
“Está claro que con el gobierno actual tenemos diferencias sobre la gestión, de encarar muchos temas del país. Sin perjuicio de eso, y creo que eso es lo positivo, es que viniendo de distintas ideologías, de entender que este gobierno quizás no está siguiendo el rumbo que necesita el país, hoy vinimos a acompañar a nuestro presidente, a nuestra democracia”, afirmó Lacalle Pou, el más directo, si bien habló apenas un minuto. “Uruguay tiene una democracia en los disensos que es muy importante”, insistió.
Orsi, por su parte, prefirió concentrarse en los aspectos positivos del viaje con los expresidentes: “Hablamos de cosas mucho más importantes”, respondió ante la consulta sobre si habían podido conversar sobre las críticas y diferencias de las últimas semanas. “Más que nada de experiencias. Uno aprovecha estos momentos para esto”, agregó, y dijo que recibió recomendaciones, sin dar mayores detalles: “La verdad, aprendo mucho”.




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