El panorama empresarial de Monterrey ha sido, históricamente, el motor industrial y comercial más vigoroso del norte de México. En sus calles nacieron imperios que definieron el consumo de la clase media mexicana durante décadas, creando un modelo de negocio basado en la confianza del crédito de palabra y la proximidad con el cliente. Sin embargo, el ecosistema corporativo es voraz y ni siquiera los nombres más arraigados en el imaginario colectivo tienen la permanencia asegurada si los pilares financieros comienzan a agrietarse.
La capital de Nuevo León vio nacer, crecer y, lamentablemente, morir en territorio nacional a una de sus insignias más representativas: Grupo Famsa. Lo que inició como una mueblería local se transformó en un conglomerado que llegó a tener presencia en casi cada rincón del país, compitiendo cara a cara con gigantes como Elektra o Coppel. Su modelo, que integraba la venta de productos con servicios financieros propios, fue su mayor fortaleza y, paradójicamente, el veneno que terminó por consumir sus operaciones en México.
Resulta una ironía económica que, para este 2026, los consumidores mexicanos solo puedan recordar la marca con nostalgia, mientras que en el estado de Texas, la empresa mantenga una resistencia operativa que parece haber quedado blindada tras la frontera. La desaparición total de Famsa en México el 31 de marzo de 2023 marcó el fin de una era para el retail regiomontano, dejando tras de sí lecciones amargas sobre la gestión bancaria y la vulnerabilidad de las empresas familiares ante las crisis de capitalización.
La historia del Grupo Famsa
La semilla de este gigante se plantó el 3 de octubre de 1970 bajo el nombre de Corporación Famsa. Su fundador, Humberto Garza González, entendió rápidamente que el mercado de Monterrey necesitaba opciones accesibles para adquirir artículos de línea blanca, electrónica y muebles. Durante esa década, la expansión fue orgánica pero firme, consolidándose en Nuevo León y Coahuila antes de dar el salto al mercado mayorista en los años 80 a través de Mayoramsa.
El momento clave de su evolución ocurrió en 1983 con la creación de Promobien. Esta filial no vendía refrigeradores ni estufas, vendía la posibilidad de tenerlos: el crédito al consumo. Al diversificar sus ingresos mediante el financiamiento, Famsa dejó de ser una simple tienda para convertirse en un engranaje financiero. Para finales de los años 90, la empresa ya era un titán nacional con 185 sucursales distribuidas en 49 ciudades, extendiendo su catálogo a ropa, calzado y joyería.
Con el cambio de milenio, la ambición de la firma no conoció fronteras. En el año 2000, incursionaron en Estados Unidos, abriendo su primera tienda en California, apuntando directamente al mercado de la nostalgia y a la comunidad migrante que buscaba enviar bienes a sus familias en México. El año 2006 fue su cúspide: debutaron en la Bolsa Mexicana de Valores y obtuvieron la licencia para operar su propio banco. Con el nacimiento de Banco Ahorro Famsa, el grupo cerraba un círculo perfecto de captación y colocación de dinero que parecía infalible.
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El cierre de la matriz en Monterrey en 2023 simbolizó el fin de una red que llegó a operar más de 350 tiendas en su mejor época.
El fin del Grupo Famsa en México
El declive de la empresa no fue un evento súbito, sino una hemorragia financiera que las autoridades detectaron demasiado tarde. El 30 de junio de 2020, el sistema financiero mexicano recibió una sacudida: la CNBV anunció el proceso de liquidación de Banco Ahorro Famsa. Los motivos fueron contundentes: operaciones con personas relacionadas por encima de los límites legales, registros contables indebidos y una insuficiencia crítica de reservas crediticias. El índice de capitalización se desplomó a un -6.02%, muy lejos del 10.5% requerido por la ley.
La pérdida de la licencia bancaria fue el golpe de gracia. Sin un brazo financiero para sostener las ventas a crédito, las tiendas departamentales quedaron huérfanas. A esto se sumó el impacto de la pandemia de COVID-19, que mermó el flujo de efectivo y la capacidad de pago de sus clientes. Aunque el grupo intentó un concurso mercantil para reestructurar su deuda en 2022, el daño reputacional y operativo era irreversible. Las sucursales comenzaron a bajar sus cortinas una a una en todo el territorio nacional.
El adiós del Grupo Femsa en México
La mala gestión del banco ligado a la empresa en Monterrey fue el detonante principal que llevó a la revocación de su licencia y posterior quiebra.
Para marzo de 2023, la última tienda de Famsa en México, ubicada en su sede matriz en Monterrey, cerró definitivamente. El cierre dejó un vacío en el sector minorista y un largo historial de litigios, incluyendo la vinculación a proceso de exdirectivos por presentar informes falsos ante las autoridades. Sin embargo, en un giro inesperado del destino comercial, la marca sobrevive en 2026 en el extranjero. Bajo las denominaciones de Famsa Loans y Famsa Financial, la empresa opera 21 ubicaciones en Texas, manteniendo vivo un nombre que en su tierra natal ya es parte de los libros de historia económica.