La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) realiza análisis de manera constante a diversos productos que se encuentran disponibles en el mercado mexicano, con el fin de proteger los derechos de los consumidores y garantizar el cumplimiento de las normativas de calidad e información.
Estos jamones no son jamones: las 13 marcas que intentan engañar a los consumidores y Profeco no las recomienda
Profeco dio a conocer los resultados de un análisis donde revela las 13 marcas de jamón que incumplen con la normatividad y buscan engañar a los consumidores con información inexacta sobre su composición.
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Profeco: esta es la marca de jamón más saludable del mercado
La vigilancia en los productos cárnicos procesados es especialmente rigurosa, dada la alta demanda y la importancia de su composición nutricional.
Recientemente, la institución ha hecho público un informe que revela inconsistencias en la denominación y composición de ciertos productos etiquetados como "jamón".
Profeco: estos son los jamones que no son jamones
La Revista del Consumidor advierte que en las vitrinas refrigeradas, junto al jamón, es posible encontrar productos que, si bien se asemejan, se comercializan bajo denominaciones distintas, tales como: embutido, embutido cárnico, embutido cárnico cocido, embutido cocido de carne de cerdo y pavo, embutido cocido con pavo o producto cárnico cocido.
Según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), estos artículos se encuentran a la venta en el mismo espacio que los jamones y pueden llegar a “confundir a los consumidores haciéndose pasar por jamón”.
Dado que estos alimentos no se rigen por la Norma Oficial Mexicana (NOM) específica para el jamón, pueden incluir ingredientes adicionales como pollo o pastas cárnicas, así como cantidades variadas de fécula o almidón, proteína de soya y diversos aditivos. La Profeco enfatiza que estos embutidos ofrecen un “aporte nutrimental menor que el jamón”.
En el estudio de calidad, se detectaron 13 marcas con irregularidades debido a que la información proporcionada no es transparente. En varios casos, también se encontraron inconsistencias entre lo declarado en el etiquetado y el contenido real:
Marcas con inconsistencias y señalamientos:
- Alpino Tradicional (Embutido 1 kg)
- Aurrera (Embutido cárnico cocido con pavo, 500 g)
- Chimex (Embutido cárnico, 396 g)
- Kir Lunch (Embutido, 220 g)
- Nutri Deli (Embutido cocido de cerdo y pavo, 400 g)
- San Antonio (Embutido cárnico, a granel)
- Aurrera (Embutido cocido de carne de cerdo y carne de pavo, 500 g): Presenta un contenido neto inferior al que se indica.
- Galicia Virginia (Producto cárnico cocido, a granel): Declara menos sodio del que verdaderamente contiene.
- Kir Clásico (Embutido, 1 kg): Su contenido de sodio es mayor al que se anuncia.
- Tres Castillos (Embutido cárnico cocido, a granel): Contiene menos proteína de la que se declara.
- Galy Galicia (Embutido cárnico, a granel): Supera la cantidad permitida de nitritos y tiene menos grasa de la que indica.
- Bafar Clásico (Embutido cárnico 400 g): Contiene menos grasa de la declarada.
- Duby (Embutido 500 g): Presenta menos grasa de la que se especifica.
Profeco: recomendaciones para comprar jamón en México
Al momento de adquirir jamón, la Profeco y la Revista del Consumidor ofrecen varias pautas esenciales para garantizar que el producto sea de calidad y acorde a tus necesidades.
- Asegúrate de que sea jamón auténtico: Algunos productos en el refrigerador simulan ser jamón, pero en realidad son embutidos con un aporte proteico significativamente menor. Es crucial que el empaque o la etiqueta especifique claramente si se trata de jamón de pavo o de cerdo.
- Revisa bien los componentes: De acuerdo con la Profeco, el jamón se compone fundamentalmente de carne y agua, aunque también puede contener otros elementos:
- Proteína de soya: Se añade para mejorar la textura y favorecer la retención de agua.
- Almidones y féculas: Su función principal es retener humedad.
- Aditivos: Ingredientes como nitritos, fosfatos y sal de curado se utilizan para la conservación y para intensificar el sabor; sin embargo, un consumo excesivo puede ser perjudicial.
- No olvides leer la etiqueta: Siempre verifica la fecha de caducidad, la lista de ingredientes (especialmente si tienes alguna alergia) y, sobre todo, la tabla nutrimental. Presta particular atención al contenido de sodio, recordando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere limitar el consumo diario a no más de 2 gramos de sodio.
- Presta atención a los sellos de advertencia: Los productos con múltiples sellos frontales, como “Exceso de Sodio” o “Exceso de Grasas”, son menos recomendables para un consumo frecuente. Cuantos menos sellos tenga, mejor opción será.
- Cuida la temperatura de refrigeración: La Profeco recomienda que el jamón sea lo último que coloques en tu carrito de supermercado y lo primero que guardes en el refrigerador al llegar a casa. Esto es vital para mantener la cadena de frío.
- Compra en lugares establecidos y refrigerados: Adquirir estos productos en establecimientos fijos y con refrigeración adecuada te permite comparar precios y marcas, asegurando la óptima conservación del producto.
- Consulta a un especialista si tienes restricciones dietéticas: Debido a su concentración de sodio, el consumo de jamón debe ser moderado. Si tienes hipertensión o sigues una dieta especial, es fundamental que consultes a tu médico o nutriólogo.
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