14 de marzo 2025 - 18:00

La planta mexicana que camina, muere y revive: el enigma de la chirinola

La chirinola, un cactus mexicano que camina por el desierto, muere para vivir y está en peligro de extinción. ¿Sabías que solo florece una noche?

 La planta mexicana que camina, muere y revive: el enigma de la chirinola

 La planta mexicana que camina, muere y revive: el enigma de la chirinola

Se trata de la chirinola o Stenocereus eruca, un cactus endémico del desierto de Baja California Sur. Esta planta no solo desafía la lógica botánica por su capacidad de “caminar”, sino que además muere para poder vivir. Sí, leíste bien. Esta cactácea ha desarrollado un sistema tan inusual como fascinante para desplazarse, regenerarse y adaptarse a su entorno.

Qué es la chirinola, la planta mexicana que camina

El nombre científico de la chirinola, Stenocereus eruca, proviene del latín “eruca”, que significa oruga. Y no es casualidad: su forma alargada y su movimiento rastrero evocan el andar de ese insecto. A diferencia de otros cactus que crecen de forma vertical, la chirinola se desarrolla paralela al suelo, siempre en dirección al sol.

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Su tallo es espinoso, de color gris verdoso, y puede alcanzar longitudes totales de hasta 15 metros. Sin embargo, solo una parte de la planta está viva en un momento dado: el extremo más joven, que se eleva ligeramente del suelo como si se preparara para dar el siguiente paso.

Cómo “camina” la chirinola

La clave del movimiento de la chirinola está en su capacidad de autoalimentarse con su propia muerte. A medida que crece, la parte más antigua de la planta se seca y se descompone. Esa materia orgánica sirve de abono para las raíces nuevas, permitiendo que el extremo vivo siga desarrollándose. Así, el cactus literalmente migra a lo largo del tiempo.

En condiciones ideales, puede avanzar entre cinco y diez metros en toda su vida, que puede extenderse por más de 100 años. Sus espinas, largas y platinadas, protegen tanto el segmento vivo como el que está en proceso de descomposición, evitando que otras especies lo consuman.

El entorno desértico donde vive la chirinola es extremo, por lo que sus flores son un verdadero espectáculo fugaz. Brota una sola flor, de tonos crema, que solo vive durante una noche. Además, produce un fruto rojo esférico, similar a la tuna pero cubierto de finas espinas, que ayuda a su reproducción.

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Por qué está en peligro de extinción la planta que camina

El comportamiento único de la chirinola la ha convertido en objeto de deseo para coleccionistas de plantas exóticas, especialmente en Europa. Un solo ejemplar puede alcanzar precios de entre 4 mil y 5 mil dólares en el mercado negro, lo que ha incentivado su extracción ilegal.

Pero el tráfico no es su único enemigo. En zonas rurales, rancheros suelen eliminarla porque sus espinas lastiman al ganado, y muchos agricultores devastan su hábitat natural al preparar la tierra para cultivo.

Ante estas amenazas, la especie fue incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de “Amenazada” y también figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Este cactus no solo es un símbolo de la resiliencia de la flora mexicana, sino que representa una joya de la evolución vegetal. Su existencia nos recuerda que la naturaleza siempre encuentra formas ingeniosas de adaptarse, incluso en los entornos más duros. Proteger a la chirinola es también proteger el equilibrio ecológico del desierto y preservar una historia viva que solo México puede contar.

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