26 de junio 2023 - 14:16

50 años del golpe de Estado: la crisis económica y el llamado "camino democrático hacia la dictadura"

Historiadores coinciden en que hubo "un arrastre" de años y en 1968 se sentaron las bases para lo ocurrido en 1973. ¿Cuál fue el rol de los partidos políticos?

Presidente Jorge Pacheco Areco
Foto: Debate

El golpe de Estado del 27 de junio de 1973 fue el corolario de una sostenida crisis económica que arrastraba el Uruguay desde fines de la década de 1950, con congelamiento de precios y salarios, una gran devaluación del peso y pérdida del poder adquisitivo, entre otros factores.

Uno de los puntos clave se dio el 13 de junio de 1968, cuando el presidente constitucional Jorge Pacheco Areco dictó medidas prontas de seguridad que configuraron una política represiva de las protestas y les sumó mecanismos de índole económica.

Semejante escenario se dio con una escasa resistencia de los partidos políticos, que atravesaban un momento de debilitamiento general. A eso debe agregarse que, según estimaciones oficiales, los salarios perdieron cerca de 45% de su valor real entre fines de los años 50 y 1973.

El profesor y magíster en Historia y Memoria, Javier Correa Morales, puntualizó en diálogo con Ámbito.com que “estudios académicos coinciden en que es a partir de 1968 que se combinan una serie de factores que pueden explicar un inicio para avanzar hacia el golpe de Estado”. Además, citó a uno de los historiadores más prolíficos del Uruguay, Álvaro Rico, al mencionar su frase que reza que “en el ‘68 se inició el camino democrático hacia la dictadura”.

No hubo un desastre económico, sino una larga crisis

Con respecto a la coyuntura, Correa Morales indicó que “está claro que no vino un desastre financiero o económico que generó la crisis”. Por el contrario, habló de “un arrastre”. Consideró que “eso pasó porque la crisis política, económica y social se mantenía en nivel altísimo desde costo de vida, inflación, desempleo”.

También en diálogo con este medio, el escritor, historiador y profesor de historia Carlos Demasi consideró que “la causalidad del golpe es compleja, no se explica por un solo motivo”. Y precisó: “hay una crisis económica muy larga que viene desde finales de los ’50, transcurre en todos los años ‘60 y se va profundizando, sin que se tome ninguna medida para resolverla”.

Presidente Jorge Pacheco Areco

Para Demasi, la situación se vuelve de mayor gravedad porque existe “un repertorio de medidas que todos dicen aceptar”. Se trata del plan técnico elaborado por la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), nombrada por el Estado para proponer soluciones. “Todos los partidos decían apoyarlas, pero nadie las impulsaba”, cuestionó.

La debilidad de los partidos políticos

Es que en aquel momento reinaba un desconcierto a causa de la falta de referentes políticos de peso en el país, ya que entre 1959 y 1964 fallecieron los dirigentes de primera fila. “Casi todos los dirigentes de peso eran figuras de edad y empezaron a morirse”, analizó el experto.

Acerca de estos sucesos, graficó: “En abril de 1959 fallece Luis Alberto Herrera, central en el Partido Nacional. En marzo de 1964 Benito Nardone, del sector ruralista del Partido Nacional. En julio de ese año pasa lo mismo con Luis Batlle Berres, figura de mayor peso del Partido Colorado. Y días después muere Daniel Fernández Crespo, principal dirigente de la Unión Blanca Democrática”.

En ese escenario, avanzó un plan económico a instancias del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Mientras pasa eso se profundiza la crisis y lleva al gobierno a adoptar una política que recomendaba el FMI de congelar precios y salarios, gran devaluación del peso y dolarización del comercio exterior”, argumentó Demasi y la comparó con “el plan aplicado en Argentina en 1967, donde provocó un colapso social”. Algo similar ocurriría en el Uruguay.

La represión se cobró las primeras muertes de estudiantes

“Las medidas de pronta seguridad ya llevan una carga importante porque reprimen las protestas. Y en ellas tres estudiantes son asesinados, algo que nunca había ocurrido en la historia de Uruguay”, recordó el historiador sobre los crímenes de Líber Arce, Hugo de los Santos y Susana Pintos, cometidos en diferentes protestas.

En ese contexto, puso el foco en el accionar político de la época, al señalar que “la mayoría partidaria no adopta una actitud de defender el orden, la Constitución y frenar al Poder Ejecutivo que se excede en sus funciones”. Por el contrario, “dejan la mano libre para resolver la crisis económica y ‘después vemos’”, analizó.

Para Demasi, “eso ambientó la salida en primer plano de los tupamaros, que se venían armando desde 1963”. Según su visión, que sean protagonistas políticos “le sirvió al gobierno porque justifica su propia política represiva”.

Al retomar la palabra, Correa Morales le sumó a ese panorama “una persecución que iba mucho más allá del movimiento guerrillero y los reclamos de la sociedad organizada a través de sindicatos, movimientos estudiantiles y alianzas partidarias”.

El magíster en Historia y Memoria comparó el efecto de este combo de medidas a futuro y afirmó que la situación no mejoró. “La crisis económica, que era el principal factor deslegitimante del gobierno, en vez de aplacarse y revertirse se profundizo aún más durante la dictadura”.

Dejá tu comentario

Te puede interesar