El ingreso de productos europeos al Mercosur tras el acuerdo comercial con la Unión Europea (UE) no será inmediato ni irrestricto, sino que estará regido por plazos largos, esquemas de desgravación gradual y cupos específicos para sectores sensibles, según explicó la vicecanciller Valeria Csukasi al detallar los alcances del entendimiento que se firmará el sábado 17 en Asunción.
La jerarca se refirió al tema luego de que productores locales y el PIT-CNT expresaran preocupación por el posible impacto del acuerdo en la industria local y el empleo, reparos que también fueron planteados por el ministro de Trabajo, Juan Castillo. En una entrevista en el programa Arriba Gente de Canal 10, Csukasi sostuvo que muchas de esas inquietudes parten de un “desconocimiento de cómo se negoció el acuerdo” y remarcó que el proceso contempló desde el inicio las asimetrías existentes entre ambas regiones.
Uno de los elementos centrales, explicó, es la diferencia en los tiempos de apertura. Mientras la Unión Europea eliminará la mayor parte de sus aranceles en los primeros cuatro años de vigencia del acuerdo, el Mercosur lo hará en un plazo de hasta 15 años. Ese mayor margen, señaló, apunta a que las economías del bloque sudamericano puedan adaptarse de forma gradual al ingreso de productos europeos, sin un shock inmediato sobre los sectores más expuestos.
Un segundo aspecto clave es el uso de cuotas para productos considerados sensibles. Csukasi subrayó que, lejos de una liberalización plena, el Mercosur optó por limitar el acceso europeo en rubros como los lácteos. En lugar de eliminar aranceles, se establecieron cupos concretos: 10.000 toneladas de leche en polvo, 30.000 toneladas de queso y 5.000 toneladas de fórmula infantil. Estas cuotas, además, se implementarán de manera progresiva y no habilitan un ingreso ilimitado desde el inicio del acuerdo.
Plazos diferenciados para la industria automotriz
La vicecanciller también mencionó que sectores como el automotor y el autopartista cuentan con procesos de desgravación particularmente extensos, justamente por su sensibilidad para el empleo y la estructura productiva regional. En el caso de Uruguay, afirmó, la negociación contempló especialmente esas vulnerabilidades a través de cupos y plazos diferenciados.
Para dimensionar el impacto real, Csukasi refirió a ejemplos concretos. En este sentido, explicó que la cuota de carne que el Mercosur podrá vender a Europa equivale a unos 220 gramos por persona al año, “una hamburguesa”, mientras que la cuota de queso otorgada a la UE representa apenas 107 gramos anuales por consumidor del Mercosur. “Ni nosotros los vamos a inundar a ellos ni ellos nos van a inundar a nosotros”, resumió.
En ese sentido, recordó una definición del excanciller Rodolfo Nin Novoa, quien describía el entendimiento no como un acuerdo de libre comercio clásico, sino como uno de “comercio administrado”, basado en cupos y aperturas graduales. Bajo ese esquema, el ingreso de productos europeos estará regulado, escalonado y lejos de un acceso pleno desde el primer día.
Dejá tu comentario