La Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) lanzó duras críticas contra el proyecto de ley para habilitar el retiro jubilatorio a los 60 años, al sostener que la iniciativa carece de financiamiento y no generará los efectos anunciados para los sectores más vulnerables.
Afirman que bajar la jubilación a los 60 años es "una modificación vacía" y sin impacto real
El gremio del BPS advierte sobre barreras para los sectores informales, sumado a la pérdida de poder adquisitivo en el haber inicial.
-
Los ejes del PIT-CNT para reformar la seguridad social: seguro de paro para zafrales y jubilación a los 60 años
-
Reforma del sistema previsional: el retiro anticipado a los 60 años tendrá una jubilación un 25% menor
La dirigencia sindical del BPS califica la iniciativa del gobierno de bajar la edad de jubilación como un anuncio simbólico que carece de respaldo financiero e impacto redistributivo.
La presidenta del gremio, Karina Sosa, señaló que la iniciativa no tendrá una aplicación práctica efectiva. Según explicó, la dinámica laboral, los factores demográficos y los problemas de género hacen casi imposible que el público objetivo pueda jubilarse bajo esta modalidad: "Por las cuestiones demográficas y de trabajo, aparte por cuestiones de género también, es muy poco probable que a los 60 años esa gente que dicen que es la más vulnerable pueda llegar a completar 30 años de declaración de servicios".
Uno de los principales cuestionamientos del gremio apunta a la ausencia de recursos presupuestales para respaldar el cambio normativo. Sosa remarcó que el proyecto "no va a tener un efecto negativo a las cuentas públicas, lo cual quiere decir que si no van a gastar queda todo como está prácticamente". En esa línea, la dirigenta concluyó categóricamente que "es una modificación vacía".
"Si no van a gastar, la situación no cambia", enfatizó la titular del sindicato, señalando que la falta de inversión estatal impedirá modificar la realidad de los trabajadores.
Recorte en los haberes jubilatorios
Asimismo, desde ATSS advirtieron que el mecanismo propuesto penaliza económicamente a quienes decidan retirarse de manera anticipada. Sosa cuestionó con dureza la rebaja en la tasa de reemplazo y afirmó que "el estímulo para retirarse es demasiado negativo", agregando: "Tú no puedes bajar una tasa de reemplazo de 45 a 36% alegremente y pensar que eso pueda ser un estímulo negativo que alegremente los trabajadores lo tomemos con beneplácito".
La presidenta del sindicato remarcó que, al no disponerse de un mayor gasto público, el costo termina trasladándose entre los propios trabajadores. "Como no se mueven las cuentas públicas, quiere decir que todo aquello que no se gaste para alguno lo va a pagar otro; acá hay un trasvase de fondos", explicó.
Por último, Sosa lamentó que no se hayan contemplado alternativas de financiamiento permanente: "La propuesta del movimiento sindical de gravar al 1% más rico nunca estuvo ni siquiera en los planes del gobierno de llevarla adelante (...). No hay otra forma de resolver un problema que es de dinero sin buscar la manera de financiar el sistema verdaderamente".

