5 de octubre 2026 - 18:37

Uruguay apuesta a la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia del Estado: u$s 400.000 anuales y 16 proyectos por año

A través del LATU y un esquema de cofinanciamiento con créditos en la nube, el gobierno desplegó los primeros ocho proyectos para automatizar pliegos en UTE y procesar trámites en Agesic.

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Cada dólar invertido por el Estado en el laboratorio es equiparado con créditos en la nube de Azure para infraestructura y capacidad de cómputo.

Uruguay busca acelerar la incorporación de inteligencia artificial (IA) dentro del Estado con aplicaciones destinadas a reducir tiempos, automatizar procesos y mejorar los servicios que reciben ciudadanos y empresas.

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A seis meses de su lanzamiento, el Laboratorio de IA para el Bien cuenta con ocho proyectos correspondientes a sus dos primeras generaciones, mientras otros cuatro comenzarán en noviembre y una nueva convocatoria permitirá seleccionar las siguientes iniciativas.

El programa reúne al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), LATU, Antel, Uruguay Innova, Agesic, ANII, ANDE y Microsoft y apunta a trasladar las capacidades de la inteligencia artificial a problemas concretos de organismos públicos.

La presidenta del LATU, Lucila Arboleya, explicó a Ámbito que el proyecto representa una nueva etapa en el proceso de adopción de esta tecnología en el país. “Uruguay ha tenido muy buenos resultados, adoptó muy bien” la inteligencia artificial, señaló Arboleya, quien explicó que ahora el desafío consiste en determinar “cómo puede hacer el sector público de las distintas instituciones para utilizar esta herramienta para mejorar su eficiencia, para mejorar sus tiempos, para automatizar procesos y para hacer nuevas cosas”.

El objetivo final, sostuvo, es mejorar la interacción que mantiene el Estado con empresas y ciudadanos, pero también las condiciones en las que los propios funcionarios desarrollan sus tareas.

400.000 dólares por año y un programa a tres años

El Laboratorio de IA para el Bien cuenta con un esquema de financiamiento previsto para tres años y apunta a desarrollar 16 proyectos anuales. Arboleya indicó que el programa dispone de unos 400.000 dólares por año, lo que representa aproximadamente 25.000 dólares por proyecto. Los recursos permiten financiar tanto el trabajo de los ingenieros que acompañan las iniciativas como la capacitación de los equipos.

La directora del Microsoft AI Co-Innovation Lab en Montevideo, Elianne Elbaum, explicó a Ámbito que la compañía aporta la ingeniería necesaria para el desarrollo de las soluciones conjuntamente con las contrapartes de cada institución. “Microsoft lleva adelante toda la ingeniería del laboratorio. Nosotros somos los que hacemos los proyectos junto con las contrapartes, los desarrolladores de las otras instituciones”, explicó.

Además, cada proyecto recibe de Microsoft créditos de Azure por 25.000 dólares para disponer de infraestructura de nube, almacenamiento y capacidad de cómputo. “Cada dólar que invierte Uruguay en este laboratorio, nosotros lo igualamos con créditos de Azure”, señaló Elbaum. Los datos presentados al cumplirse los primeros seis meses del programa muestran que ya fueron otorgados 200.000 dólares en créditos para utilización de nube y que 120 personas participaron de instancias de capacitación.

Desde pliegos de compras hasta detección de plagas

Los primeros ocho proyectos muestran la variedad de procesos sobre los que se busca aplicar inteligencia artificial. Dos tienen un componente de investigación asociado al agro y utilizan visión computacional para procesar imágenes satelitales o captadas mediante drones e identificar determinados patrones.

Uno de ellos corresponde a UTEC y busca detectar tempranamente la presencia del picudo rojo en palmeras utilizando drones e inteligencia artificial. “Lo que hace es ver imágenes de drones y tratar de entender si esta palmera va a ser la próxima en ser afectada por el picudo rojo y entender el nivel de afectación”, explicó Arboleya.

Otro de los proyectos con posibilidades de generar ganancias de productividad dentro del Estado es el desarrollado junto a UTE para automatizar la generación de pliegos de compras. La presidenta del LATU señaló que actualmente la elaboración y revisión de esa documentación puede involucrar importantes cantidades de tiempo y personal. “Intentar automatizar eso es acelerar el proceso de licitación para que eventualmente uno termine comprando”, sostuvo.

Arboleya puso como ejemplo la adquisición de equipamiento complejo dentro del sector público. Según relató, existen casos en los que pueden transcurrir hasta dos años desde que un profesional solicita determinados equipos hasta que estos finalmente llegan. Por eso, sostuvo que reducir los tiempos administrativos puede terminar teniendo efectos que trascienden la propia eficiencia burocrática: “Cualquier día que uno pueda reducir en ese proceso para llegar a ese equipo es sumamente importante”.

La IA entra en los documentos del Estado

Una parte significativa de las aplicaciones está relacionada con otra tarea habitual de la administración pública: procesar grandes cantidades de documentos. “Muchos también son de leer documentos y extraer información, que es algo que el Estado, en sus distintas capacidades y dimensiones, hace todo el tiempo”, señaló Arboleya.

El objetivo es utilizar la IA para gestionar esa información, extraer datos y producir resúmenes con mayor velocidad, reduciendo tiempos internos y facilitando la interacción de empresas y ciudadanos con las instituciones.

Entre los proyectos seleccionados, la Dirección General de Registros trabaja en extracción automática de información de documentos electrónicos; Ceibal desarrolla un asistente conversacional sobre su base interna de conocimiento; el Hospital de Clínicas apunta a digitalizar historias clínicas manuscritas vinculadas a diálisis renal; y Agesic trabaja en un agente de IA que permitirá interactuar con trámites digitales utilizando lenguaje natural. De los ocho proyectos correspondientes a los dos primeros grupos, tres están terminados y cinco continúan en desarrollo.

Microsoft: que la IA “llegue a todos”

Para Elbaum, el concepto de “IA para el Bien” está relacionado con ampliar el acceso a tecnologías que de otra manera podrían quedar concentradas en organizaciones con mayores capacidades económicas y técnicas.

“La idea es que la inteligencia artificial llegue a todos, no solo a los que tienen los medios como para poder implementar estos sistemas”, afirmó. El objetivo, agregó, es apoyar a gobiernos en la incorporación de tecnologías que tengan impacto concreto sobre los ciudadanos. La ejecutiva destacó aplicaciones vinculadas a “mejoras operativas”, detección de plagas, medioambiente, infraestructura y procesamiento de bases de datos. Para Microsoft, el proyecto uruguayo también se inserta en un escenario de adopción creciente de inteligencia artificial.

Elbaum adelantó que un informe de la compañía sobre difusión mundial de la IA, previsto para octubre, ubica a Uruguay por encima del promedio mundial y bien posicionado dentro de América Latina. Según los datos mencionados por la ejecutiva, aproximadamente el 25% de la población uruguaya utiliza o utilizó alguna herramienta de inteligencia artificial.

Para Elbaum, sin embargo, la discusión no debería limitarse al porcentaje de personas que utilizan estas herramientas. “No es solo usar la tecnología, sino para qué la voy a usar”, afirmó. El desafío, sostuvo, pasa por determinar “cómo la tecnología me va a impactar o la puedo usar como herramienta para mejorar los servicios que brindo o para mejorar mi negocio”. El interés dentro del sector público ya se reflejó en 47 organizaciones que presentaron postulaciones al laboratorio y 12 proyectos aprobados hasta el momento. Los ocho correspondientes a los dos primeros grupos se encuentran terminados o en proceso de finalización, mientras otros cuatro ya fueron definidos y comenzarán a trabajar en noviembre.

La próxima selección se realizará entre octubre y noviembre para completar el último grupo del primer año. “Están todas las instituciones invitadas”, afirmó Arboleya, quien destacó que uno de los criterios considerados es que las propuestas sean útiles y, especialmente, que tengan posibilidades de replicarse. “Que sean útiles, que tengan impacto, que sean replicables es algo interesante”, sostuvo. La planificación contempla 16 proyectos por año durante tres años, con financiamiento ya definido para ese período, según explicó la presidenta del LATU.

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