La presa de Casupá es “una solución más robusta y confiable” que el proyecto Arazatí ante la posibilidad de una nueva sequía, según surge de un informe técnico financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entregado en junio y dado a conocer este viernes por Obras Sanitarias del Estado (OSE).
De esta forma, la cancelación dispuesta por el gobierno suma un importante aval en medio de las críticas opositoras, ya que el estudio consideró a Casupá como una mejor forma de asegurar el agua potable del área metropolitana ante una crisis hídrica como la que tuvo lugar en 2023.
Según el informe contratado por el BID y supervisado por la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) y OSE, que comparó ambas alternativas estructurales ante un escenario de creciente demanda hacia 2035, Casupá “permite mayor capacidad de almacenamiento y regulación, clave para enfrentar eventos críticos”, como la última sequía, mientras consideró que Arazatí afronta “limitaciones técnicas ante situaciones extremas de escasez hídrica”.
El estudio propone además obras estructurales y recomienda “un programa urgente de reducción de pérdidas en la red de distribución, que puede ejecutarse más rápidamente y aportar mayor eficiencia al sistema”, a pesar de que no esté terminada la presa.
En la misma línea, consideró que “con respaldo técnico y una mirada de largo plazo, el protocolo refuerza la necesidad de avanzar con soluciones sólidas como Casupá para garantizar el abastecimiento de agua potable ante el cambio climático”.
Plazos y costos para la construcción de Casupá
El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, a quien la oposición podría interpelar en el Parlamento, destacó que “ya comenzó el proceso” para Casupá, al destacar la convocatoria a empresas interesadas y precisar que las obras comenzarían en 2027.
Sobre el costo de la construcción, precisó que supondrá un costo de 130 millones de dólares, tal como estaba previsto, mientras que el resto de las obras para garantizar el suministro sumarán otros 200 millones de dólares.
Ortuño puntualizó que la presa “estará en condiciones de responder” ante una sequía un 10% superior a la de 2022-2023 y destacó que “agrega 118 millones de metros cúbicos de reserva de agua dulce a los 67 millones que tenemos embalsados en Paso Severino e incluso los 18 en Canelón Grande”.
Al referirse al proyecto Arazatí, argumentó que “se habla de que el Río de la Plata es una fuente infinita, pero no se reflexiona que lo que aportaba era una capacidad de producción de una cantidad muy limitada de agua”.
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