La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) volvió a recortar sus proyecciones de crecimiento y anticipa una mejora de 1,6% del PIB durante este año, en línea con las estimaciones de otros organismos internacionales y que incluso ya empezó a recoger el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), algo que se oficializará en la Rendición de Cuentas.
Cepal recorta su proyección y anticipa para Uruguay una de las tasas de crecimiento más bajas de la región
El organismo se sumó al recorte de proyecciones sobre la economía y aguarda que el PIB se vea afectado por la incertidumbre global.
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"No va a ocurrir", Gabriel Oddone admitió que el país crecerá menos de lo previsto este año
El crecimiento de Uruguay en 2026 será menor al esperado meses atrás, según proyectó la Cepal.
En su reciente actualización de proyecciones, la Cepal se hizo eco de un escenario caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global.
De este modo, las previsiones se alinean con lo que anticipó días atrás el ministro Gabriel Oddone, ya lejos del 2,2% trazado en el Presupuesto, e incluso con la reciente revisión del Banco Mundial (BM). No obstante, sigue siendo más optimista la mirada del Fondo Monetario Internacional (FMI), que augura un dinamismo del 1,8%.
El crecimiento esperado por la Cepal ubica a Uruguay como una de las economías con menor dinamismo de Sudamérica, superado únicamente por Bolivia (0,5%), aunque cerca de Brasil y Chile (ambos 2%). Entre los países de mayor dinamismo en 2026 aparece Venezuela (6,5%) y Paraguay (4,5%), mientras que le siguen Argentina (3,3%) y Perú (3,2%), Colombia (2,5%) y Ecuador (2,4%), alineado con el promedio de la región.
Los desafíos para el crecimiento
En un escenario externo que se deteriora a raíz del incremento de las tensiones geopolíticas y la guerra en Medio Oriente, la mayor inflación y reducción de las perspectivas de crecimiento viene llevando a que los principales bancos centrales adopten posturas más cautelosas, manteniendo condiciones financieras menos favorables en comparación con las que se esperaban a finales del pasado año.
Entre los factores de riesgo a la baja para el crecimiento, el organismo identificó, en primera línea, a la persistencia de condiciones financieras restrictivas y las presiones inflacionarias asociadas al alza de precios energéticos y de los alimentos, la volatilidad en los mercados internacionales y la debilidad de la demanda interna en varias economías de la región.
Otras alertas son la vulnerabilidad de los países a shocks externos, las presiones inflacionarias y las debilidades institucionales, aunque en estos ítems Uruguay parece contar con mayor margen para sortear las dificultades.
Por todo esto, Cepal llamó a ampliar la movilización de recursos internos y externos y fortalecer la gobernanza como ejes fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica en un entorno global cada vez más incierto.



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