Luego de las elecciones en Argentina se multiplicaron los encuentros empresariales en este lado del charco, en los que expertos economistas y politólogos explicaron -o trataron de explicar- lo sucedido, tanto el fenómeno Milei (que viene desde las PASO), como el sorpresivo ingreso de Sergio Massa en el balotaje, liderando la votación. “Que un ministro de Economía con 130% de inflación tenga posibilidades ciertas de ser presidente, solo sucede en Argentina”, comentaba un veterano economista oriental, al que Argentina le sigue dando sorpresas. Veamos:
Entre esos encuentros estuvo el que tuvo lugar en el Piso 40 del World Trade Center, convocado por Sura Investment. Allí disertó el reconocido economista argentino Miguel Kiguel, quien planteó los posibles escenarios con Massa o Milei como presidentes. “Massa tiene ventaja”, señaló Kiguel enfáticamente. “Es un político profesional, mientras que Milei rompió todos los puentes”. Agregó que la dolarización que propone Milei es imposible, mientras que Massa podría configurar mayorías en las cámaras del Congreso, particularmente en el Senado, donde el PJ es dominante.
Con mucha capacidad docente el economista, doctorado en Columbia, recurrió a los octógonos que se ven hoy por hoy en los alimentos envasados, para describir la situación de la economía Argentina. En blanco sobre negro se leía “Alta en inflación”, “Exceso de gasto”, “Alto Riesgo País”, “Exceso de pobreza”, y en un azul fuerte “Baja en Reservas” , “Baja en crecimiento”. Para Kiguel lo peor todavía no llegó.
Entre el público, empresarios uruguayos pero también varios argentinos con negocios e inversiones en Uruguay lo escuchaban atentamente. Hubo algunas preguntas en público y otras en reserva, para conocer algo más de un futuro que es difícil de prever.
Casa de Galicia
Comparado con Argentina, la situación de Uruguay es como el día y la noche, pero no exenta de problemas. Las actuales restricciones fiscales tuvieron derivaciones políticas esta semana en el Parlamento. “Hay que salvar al Presidente”, comentó contundente un legislador oficialista para explicar lo que sucedió en el tratamiento de un nuevo proyecto para los ex trabajadores de Casa de Galicia, la histórica mutualista que se fundió hace ya muchos años.
Como sucede habitualmente en Uruguay, las crisis empresariales demoran años en resolverse tal vez por ese permanente reflejo nostálgico de la sociedad uruguaya, a la que le cuesta cerrar capítulos y abrir otros nuevos. “Casa de Galicia fue un caso extremo de excesos de gastos y mala gestión”, remarca otra legisladora oficialista, conocedora de los vericuetos del sistema de salud. La mutualista fue intervenida en octubre de 2021 por el MSP y luego entró en Concurso de Acreedores a nivel judicial (trámite que ya se había iniciado antes de la intervención), lo cual llevó finalmente a su liquidación. Se reubicaron decenas de sus trabajadores, pero hubo un importante contingente que quedó sin empleo, en buena parte porque la plantilla de la mutualista estaba largamente excedida respecto a los afiliados que tenía.
La presión política y la movilización permanente de los trabajadores que quedaron sin empleo ha puesto en un brete al sistema político, y -como era de esperar- los que cuidan el erario público se exponen como los malos de la película: el Frente Amplio hace su juego desde la oposición, lógicamente, y Cabildo Abierto -dentro de la coalición, pero recostado sobre la puerta y mirando para afuera- también. En la Cámara de Senadores los votos de estos dos partidos permitieron aprobar una ley para destinar un equivalente a 30 millones de dólares para los ex trabajadores de casa de Galicia. Se sumaron un par de legisladores blancos en rebeldía con la línea del Ejecutivo. Pero en Diputados el mensaje de la ministra Arbeleche se hizo valer y no hubo quórum para aprobar el proyecto. “Así evitamos exponer al Presidente, que seguramente iba a vetar este proyecto”, señaló el legislador oficialista. “Lo de Cabildo ya se vuelve difícil”, agregó.
La Caja
Y no fue el único capítulo en que se vieron involucradas instituciones fundidas y reclamos de más gasto público. La Caja Profesional quedó expuesta a una grave crisis en la medida que no hubo votos para aprobar un proyecto de ley del Ejecutivo que rescataba la institución, a través de más aportes de jubilados y activos, además de cambios en una serie de parámetros para darle sostenibilidad a la institución.
“Estamos asombrados”, comentó un directivo de la Caja que no supo dar mucho más detalles de cómo podría seguir el asunto. En un arranque de urgencia y casi desesperación, ingresó al Parlamento un proyecto del Ejecutivo con un artículo único, que establecía un simple aumento en el aporte activo del 16 al 18% sobre los fictos, pero tampoco hubo respaldo político para eso.
A un año de las próximas elecciones y con el antecedente de varios capítulos de discordia de Cabildo Abierto con el resto de los partidos de la coalición, los cabildantes decidieron no apoyar la solución primera establecida por el Ejecutivo y pidieron una serie de modificaciones que los socios de la coalición oficialista no aceptaron. “Creo que no conocen bien de lo que hablan”, dijo resentido otro legislador oficialista. También en este caso Cabildo quedó del lado del frente, literalmente.
La situación de la Caja es tema en todos los quinchos donde hay profesionales presentes. “Lo grave es que la bomba puede explotar antes de lo pensado”, comentaba un abogado mientras descorchaba un Tannat de guarda, como quien remueve la espoleta de una granada. “No sé si se entiende: la Caja puede tener dificultades para pagar dentro de muy poco tiempo”, agregó.
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