“¿Una qué?”. La contadora en las oficinas administrativas de la ANEP no daba crédito a lo que escuchaba. Desde el Codicen le informaban que la ya famosa camioneta de alta gama que compró con descuento (y donaciones) el presidente Yamandú Orsi, sería donada a la ANEP.
Charlas de quincho: preocupaciones internas, cercanía oriental y un gasto sin remedio
La polémica por la camioneta de Yamandú Orsi sigue sin cerrarse y genera inquietud entre propios y extraños. En el Frente Amplio miran la situación regional, mientras China se sigue acercando al país.
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La polémica por la camioneta erosiona la imagen de Yamandú Orsi y genera preocupaciones en la interna y fuera del gobierno.
La profesional tragó saliva y se dispuso a explicar: “¿Saben que pasa? Estamos con cierto exceso de vehículos”, dijo con cierta timidez, esperando una reacción del otro lado del teléfono. “¿Cómo?”, respondieron. “Sí, hay un exceso de vehículos, según me dicen varias dependencias. No sé qué vamos a hacer ahora con esto”, agregó.
En efecto, si algo faltaba para toda la peripecia de la camioneta, es que a la ANEP le estén sobrando vehículos. “Ya de por sí la donación es medio insólita… peor ahora que me decís esto”, planteó otro integrante de la administración. La perplejidad era el sentimiento predominante, pero hubo que encoger los hombros y seguir adelante. “Bueno, veremos qué hacemos…”, dijo. La contadora le agregó: “Por las declaraciones, debería ser usada para transporte escolar”, planteó, haciendo una mueca de incredulidad. Desde la oposición arreciaron las críticas; dentro del Frente Amplio (FA) las hubo, pero no se divulgaron.
Riesgo
El Día del Exportador siempre congrega un importante número de autoridades, diplomáticos y a los principales empresarios exportadores del Uruguay, socios de la Unión de Exportadores y de organizaciones amigas. Este año el foco estuvo en los desafíos ante el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, entre otros.
Pero —obviamente— el centro de la atención era Orsi, quien concurrió con varios ministros de Estado y jerarcas del gobierno, además de sus asesores en comunicación, cuyo semblante era de notoria preocupación. Entre las mesas —antes de ubicarse cada uno en su lugar asignado— los comentarios iban y venían sobre la camioneta del presidente, su video explicativo (que confundió más de lo que aclaró) y sobre todo, por la preocupación institucional, de ver una Presidencia debilitada por un hecho evitable.
“Es un asunto lamentable, pero él es una buena persona y esto hay que pararlo ahora; de lo contrario, hay un riesgo institucional, innecesario”, comentó un empresario de la construcción que acompañaba a los exportadores. A pesar del trance, el presidente se mostró afable y componedor, aunque se percibía cierta tensión entre los integrantes del gobierno. “Y… no es para menos”, comentó otro veterano empresario que conoce al mandatario y a varios de sus antecesores.
Derecha
Todo el episodio de la camioneta de Orsi ha causado una gran preocupación en la interna del Frente Amplio, aunque la mayoría de los militantes lo han mantenido en reserva, sin pronunciamientos públicos. “Se barre para adentro, amigo”, dijo con convicción una integrante de uno de los sectores, luego del Plenario del fin de semana.
Pero además, hay otra preocupación agregada en la izquierda. “¿Se viene el derechazo?”, dijo mezclando cancha y preocupación un militante de base a un compañero de comité, mientras hojeaba las noticias internacionales. En efecto, el sorpresivo resultado de la derecha en Colombia, con Abelardo De la Espriella quedando primero en primera vuelta, superando al candidato de la izquierda oficialista, Iván Cepeda.
“Lo de Colombia es un golpazo, querido…”, dijo lacónico. “¿No lo damos vuelta en el balotaje?”, preguntó el otro ansioso. “Olvidate ¿pensás que el uribismo va a votar a la izquierda? Y agarrate porque parece que en Perú gana Keiko... no me animo a decir su apellido”.
Entre estos datos de América Latina y el caso Orsi, el FA está de capa caída. “Por suerte, parece que Mario (Bergara) tuvo una victoria política clave en la Junta: le aprobaron varios proyectos…. no estamos muertos”, dijo el militante, cerrando el diario.
China
Más allá de las vicisitudes del presidente, el almuerzo por el Día de la Exportación concitaba expectativas porque coincidirían allí embajadores de varios de los principales socios comerciales del Uruguay. Hubo un interesante panel donde se presentaron los desafíos del Mercosur ante el ya vigente acuerdo con la UE, además de un discurso amplio y detallado de la presidenta de la Unión de Exportadores, Carmen Porteiro, sobre el panorama de su sector.
Se destacó la presencia del embajador chino, Huang Yazhong, quien dio un discurso en un perfecto español y sin leer. “Se están preparando cada vez mejor los chinos; despegados“, comentó discretamente un importante empresario exportador mientras escuchaba las palabras del diplomático, que mejoró notoriamente el manejo de nuestro idioma en muy poco tiempo.
Yazhong apuntó a reafirmar la relación con Uruguay y —explícitamente— planteó la voluntad de China de tener también un acuerdo con el bloque regional Mercosur. “Esto confirma lo que siempre dijimos: una vez que mueve uno, mueven todos”, comentó un experto en comercio exterior —muy mediático— que ha argumentado reiteradamente que otros países o bloques van a requerir acuerdos propios, para no quedar en desventaja con la UE.
Su compañera de mesa, una importante empresaria exportadora, agregó: “Es que ante esta incertidumbre permanente que surge desde Estados Unidos, lo de China es pura coherencia y mirada de largo plazo”. Pero en la mesa donde departían referentes de los agronegocios había algunas miradas escépticas. “Todo bien, pero que manejen mejor las restricciones no arancelarias: los chinos se están poniendo muy exigentes con los protocolos para exportación de granos y otros productos”, comentó uno de los empresarios del agro, en voz baja, entre el rumor de cubiertos y platos.
El embajador de Estados Unidos, Lou Rinaldi, cerró la oratoria, subrayando la importancia de la relación bilateral con foco en la exportación de servicios. Era un presagio que no hablara tanto de productos físicos: a las pocas horas de transcurrido el almuerzo, esa misma tarde, la administración de Donald Trump se descolgó con otro embate arancelario discrecional, al concluir que muchos países —entre ellos Uruguay— no habían hecho esfuerzos suficientes para evitar las compras de bienes fabricados con trabajo forzado.
La noticia sorprendió en el gobierno, que ya está elaborando una respuesta. Desde Economía argumentan que es la “revancha” de Trump, luego de que la Suprema Corte de Justicia de EEUU decretara que los aranceles del “Liberation Day” (con un mínimo de 10%, que es lo que paga Uruguay) eran ilegales. “Ahora la excusa es el trabajo forzado, pero queda claro que lo que quiere es mantener una política arancelaria agresiva, para contrarrestar la influencia china y seguir adelante con esta verdadera reconfiguración del comercio internacional”, agregaron. Ahora EEUU aplicará un arancel de 12,5% a Uruguay, exceptuando a la carne, que es el principal producto de exportación.
Gasto
“Cuando pasa algo tan escandaloso, siempre miro para otro lado, ¿entendés? Porque a veces se aprovecha para mover otros asuntos, mientras la atención está en otro lugar. Y uno de los asuntos que preocupa es la Rendición de Cuentas ¿Te acordás de la polémica sobre si era gasto cero o no? bueno, todo eso quedó en segundo plano con esta novela de la camioneta”, dijo un gerente de una importante importadora a su amigo, mientras volvían del puerto, luego de confirmar una carga. “Parece que (Gabriel) Oddone ‘domó’ al resto de los ministros, pero no creo que el FA se quede manso en el Parlamento”, dijo con picardía.
Su amigo lo escuchó atento y sonriente. “Mirá, del tema Rendición de Cuentas no sé, parece que ya está definido el gasto cero adicional. Pero me enteré que en el gobierno hay un asunto presupuestal que está preocupando cada vez más y es el gasto en salud; en especial lo que está sucediendo con los medicamentos de alto costo y los recursos de amparo aprobados por la Justicia, que condenan al Estado a financiar estos medicamentos”, comentó.
En efecto, son decenas de millones de dólares que se gastan por estas sentencias y el monto va creciendo. “Eso lo paga Rentas Generales, es un gasto creciente que está totalmente fuera de las manos del Ministerio de Salud Pública (MSP). Me dicen que Oddone quiere hincarle el diente para contenerlo. De hecho, un abogado amigo que circula mucho por la Ciudad Vieja me comentó que CPA Ferrere está elaborando alguna propuesta”, agregó, mientras ya llegaban al depósito de la empresa. “Y ese gasto va a ser cada vez mayor, estimado, estamos cada vez más veteranos…”, dijo, haciendo reír a su socio.
“¿Y los laboratorios?”, preguntó el otro. “Las farmacéuticas no están cómodas con esto de los amparos, preferirían que se financie de manera más directa, por el presupuesto de salud ¿entendés? Quedan menos expuestos y tienen una vía más natural de comercializar los medicamentos de alto costo”, concluyó.
Reputación
Un evento del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Buenos Aires volvió a dejar clara la percepción que tienen el exterior acerca de la trayectoria del país en materia económica y fiscal. La exponente uruguaya fue la exministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, quien participó de un panel sobre “casos de éxito” en consensos para la estabilidad e inversión junto al exministro de Hacienda de Paraguay, Germán Rojas Yrigoyen.
La exposición de Arbeleche giró en torno a que la institucionalidad no es suficiente por sí misma para generar crecimiento, por lo que llamó a impulsar la productividad y generar políticas de Estado en torno a contener el déficit fiscal. El panel fue uno de los que más aplausos levantó en el inicio del evento y tanto la exjerarca como su par paraguayo fueron activamente felicitados luego por varios asistentes.
“Cuánta claridad. Fijate que, más allá de admitir críticas a los cambios fiscales del gobierno actual, no las verbalizó. Acá no hubieran desaprovechado la oportunidad. Eso también hace a la estabilidad”, comentó un ejecutivo en medio del primer coffee break, mientras degustaba un brownie.
“Fijate que habló de la crisis de 2002, la pérdida y recuperación del grado inversor y la actual calificación más alta, que se alcanzó en su período al frente del MEF, destacando la previsibilidad de las reglas de juego a pesar de los gobiernos”, le respondió, café en mano, un periodista especializado. En efecto, la reputación de Uruguay parece seguir siendo alta del otro lado del charco, más allá de cualquier vaivén.




