Uruguay cerró el segundo trimestre con el (ICE) estable en 100 puntos, la raya que separa un entorno desfavorable de uno favorable, lo que lo ubica tercero en el ranking regional, por detrás de Paraguay y Argentina.
Los especialistas señalan como principales riesgos para el país la pérdida de competitividad, la falta de innovación y las barreras legales para invertir.
Uruguay sostuvo el puntaje “neutral” en el Índice de Clima Económico, aunque los analistas alertan por trabas estructurales y riesgos externos.
Uruguay cerró el segundo trimestre con el (ICE) estable en 100 puntos, la raya que separa un entorno desfavorable de uno favorable, lo que lo ubica tercero en el ranking regional, por detrás de Paraguay y Argentina.
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Los datos surgen de a edición T2-2025 de la Encuesta Económica de América Latina de la Fundación Getulio Vargas (FGV) que muestra, además, que las expectativas locales se mantuvieron estables, un dato que contrasta con la alta volatilidad de otros mercados.
Más allá del "aprobado" en el termómetro general, la agenda micro es un problema: para los encuestados, la "falta de competitividad internacional" y la "falta de innovación" son preocupaciones máximas (100%), seguidas por "barreras legales y administrativas para los inversores" (80%) y "barreras a las exportaciones" (75%).
En cambio, infraestructura deficiente aparece como un freno menos relevante en comparación regional y no hay señales de desconfianza en la política económica como problema dominante. El mensaje es claro: mantener el atractivo exige destrabar trámites, ganar productividad y acelerar investigación y desarrollo.
A escala latinoamericana, el ICE repuntó a 78,1 puntos (+7,9 vs. T1), pero sigue por debajo de 100; subieron Brasil y México, mientras que Argentina y Colombia cedieron. Solo Paraguay y Argentina se sostienen por encima de 100.
El Indicador de Situación Actual avanzó a 73,4 y el de Expectativas a 82,9, ambos todavía en terreno desfavorable, lo que refleja preocupación por el presente y cautela con el futuro.
El capítulo especial del informe advierte que la reconfiguración de la política comercial de Estados Unidos. está siendo percibida mayoritariamente como negativa: 86,1% de los especialistas espera efectos adversos de nuevos aranceles sobre las economías de la región. En migración, el impacto es más heterogéneo por país.
Para Uruguay, la prioridad, según el patrón de respuestas locales, no pasa por la inestabilidad política ni por la credibilidad del Banco Central, sino por ganar competitividad y reducir trabas para que eventuales shocks externos no erosionen inversión ni exportaciones.
Señales para la agenda económica:
Productividad e innovación: el 100% de las respuestas locales marca estos déficits como centrales; políticas de capital humano, digitalización e incentivos a I+D aparecen como el primer frente.
Uruguay sostiene un clima de negocios favorable en la foto de T2-2025, pero la película exige resolver cuellos de botella competitivos y aliviar la fricción regulatoria para no ceder terreno en un entorno internacional más duro.
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