En momentos donde el precio de los combustibles se mueve al alza en todo el mundo por el impacto de la guerra en Medio Oriente, Uruguay no es la excepción y los valores al surtidor llevan tres incrementos consecutivos, aunque mitigados en la comparación regional.
Combustibles: cómo se calculan los PPI y por qué ganan relevancia ante la crisis en Medio Oriente
El presidente de la Ursea, Andrés Cardozo, explicó a Ámbito que “no hay una correlación directa” con el petróleo en la fórmula que observa el Poder Ejecutivo antes de definir un ajuste.
-
¿Cómo quedaron los precios de los combustibles tras el tercer aumento consecutivo?
-
La suba de combustibles es un impacto a la uruguaya
Los Precios de Paridad de Importación cobran mayor relevancia a la hora de definir el precio de venta de los combustibles por la situación en Medio Oriente.
Frente a este escenario de volatilidad, cobra especial relevancia el informe sobre Precios de Paridad de Importación (PPI) que elabora mensualmente la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), que le sirve como insumo al gobierno para tomar una decisión a la hora de actualizar los valores al surtidor.
Sin embargo, esta referencia “no tiene una correlación directa con el precio de venta ni con el del petróleo”, señaló el presidente de la Ursea, Andrés Cardozo, en diálogo con Ámbito, quien explicó que los PPI calculan el costo teórico de importar combustibles terminados a Uruguay. “Para llegar al precio en surtidor, tenemos que agregar márgenes de distribuidoras, de las estaciones de servicio y los impuestos y tasas”, aclaró.
Cómo es la metodología del PPI
Con respecto a los precios de paridad, destacó que la metodología “utiliza los valores FOB del combustible en la costa del Golfo de México, que tiene calidad similar y es un mercado con mayor liquidez, y se le agrega algún factor de ajuste por calidad, fletes y seguros hasta traerlo a Montevideo, gastos de internalización, almacenamiento, transporte y despacho y el costo de la mezcla de agrocombustibles por ley”.
A su vez, aclaró que la metodología “no considera el precio del petróleo, ya que hay un delay en el movimiento del Brent en esos precios, porque depende de cuánto combustible haya en qué momento del año, porque si estás en una etapa donde tenés cosecha en la zona sur de Estados Unidos, va a haber más movimiento en el gasoil”.
“Es una referencia técnica que intenta emular a un comprador virtual que pone a disposición un combustible líquido pronto en las plantas de distribución”, sintetizó y recordó que, tras los cambios de 2020, “es un indicador de comparación entre qué es más caro: importar o refinarlo a través de Ancap”.
De todos modos, precisó que el organismo “es totalmente independiente y sigue una regla fija” y aclaró que, más allá de las recomendaciones, “el Poder Ejecutivo puede tomar otras definiciones por política económica o energética, asumiendo el costo de ponerlo más barato o más caro y saliéndose de la regla de Ursea”, al comparar que el gobierno amortiguó las últimas subas derivadas del conflicto en Medio Oriente tanto en el precio del gasoil como en el de las naftas.
Una referencia que cobra relevancia por el efecto Medio Oriente
Al evaluar cuán importante es calcular los PPI de forma mensual en un contexto de alta volatilidad como el actual, asociado a las variaciones del conflicto en Medio Oriente, Cardozo consideró que “en este contexto, el PPI cobra mayor relevancia”.
“En sí, es un promedio del valor del mercado de todos los días y una empresa va a comprar al precio al que está y va a hacer las proyecciones con ese valor, no con el promedio. Entonces, es una primera simplificación de la realidad. Pero suponemos que, cuanto más chico sea el tiempo de predicción, mejor es”, argumentó.
“En este contexto de volatilidad, la información mensual es más exacta y refleja mejor la situación en un período”, destacó en momentos donde el gobierno definió proceder con aumentos mensuales en lugar de bimestrales ante el escenario geopolítico.
¿Hay margen para optimizar el cálculo?
Ante la consulta sobre eventuales mejores en el cálculo de los precios, Cardozo admitió que “se pueden revisar los mercados de referencia”, aunque indicó que “este no es el mejor momento, porque se está en medio de un conflicto”.
En la misma línea, consideró que “se pueden discutir los costos de internalización, si hubo cambios tecnológicos en la operativa de Ancap o en los alijos de los barcos”, aunque insistió: “Lo fuerte es el precio FOB y lo clave sería mirar el mercado de referencia”.
No obstante, explicó que una modificación de ese estilo llevaría tiempo y consenso. “Ameritaría una consultoría y llevaría a una consulta regulatoria, porque Ursea haría una propuesta e iría hasta consulta pública donde opinan Ancap y todos los actores de la sociedad, para después Ursea responder y proponer al Poder Ejecutivo, en un proceso que garantiza las buenas prácticas regulatorias”, relató.


