La economía uruguaya transitará la segunda mitad de 2026 en un escenario de crecimiento moderado, inflación controlada y un contexto internacional que continúa siendo desafiante, aunque con algunas señales de alivio respecto a los focos de incertidumbre global.
Así lo señaló la economista Ana Laura Fernández durante el webinar “Coyuntura Económica 2026: ¿Qué esperar de la economía en la segunda mitad del año? “, organizado por la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy), quien sostuvo que el escenario internacional sigue caracterizado por un menor dinamismo de las principales economías, condiciones financieras más exigentes y elevados niveles de incertidumbre, factores que afectan especialmente a países como Uruguay.
No obstante, destacó que un eventual acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán podría contribuir a reducir las tensiones globales y generar un contexto algo más favorable para los próximos meses. “Continuamos en un mundo convulso, con niveles de incertidumbre altos, pero con alguna señal más optimista de cara a este acuerdo”, afirmó Fernández.
La actividad económica y el problema de la inversión
En el plano interno, la economista señaló que el crecimiento de la actividad económica se mantiene, aunque a un ritmo reducido. Entre los principales desafíos identificó el desempeño de la inversión privada y del sector de la construcción.
La formación bruta de capital fijo acumula cuatro trimestres consecutivos en terreno negativo y registra su peor resultado desde 2024, mientras que la construcción continúa atravesando una fase contractiva, afectada tanto por una menor inversión pública como privada.
Desde el lado del consumo, en cambio, los indicadores muestran una situación relativamente estable. El consumo privado mantiene tasas de crecimiento inferiores al 3%, sin cambios significativos respecto a períodos anteriores.
En cuanto al comercio, Fernández señaló que el sector continúa expandiéndose, aunque a un ritmo moderado. El crecimiento se ubica en torno al 1,4%, reflejando un escenario de estabilización pero lejos de los niveles observados en ciclos de mayor dinamismo económico.
Inflación bajo control y un mercado laboral menos dinámico
Uno de los aspectos destacados de la presentación fue la evolución de la inflación. La economista indicó que las proyecciones apuntan a un IPC cercano al 4,9% para el cierre de 2026, aunque no descartó correcciones a la baja debido a la reciente caída de los precios internacionales del petróleo.
Según explicó, la reducción del valor del crudo podría trasladarse a los combustibles a nivel local y contribuir a moderar las presiones inflacionarias que habían surgido tras los sucesivos ajustes de precios registrados durante el año. “Los impactos de segunda ronda parecerían hoy estar más disipados y no tan presentes”, sostuvo. La mejora en materia inflacionaria también se refleja en la evolución del salario real, que continúa creciendo en un contexto de menor aumento de precios.
Respecto al empleo, Fernández señaló que el mercado laboral mantiene cierta estabilidad y continúa generando puestos de trabajo. Sin embargo, advirtió que la creación de empleo se ha vuelto progresivamente menos dinámica. “No hay una destrucción sucesiva de puestos de trabajo, pero cada vez se hace más complejo generar nuevos empleos en este contexto menos dinámico”, explicó.
Los datos de beneficiarios del seguro de desempleo muestran estabilidad e incluso algunas caídas recientes, aunque la economista consideró necesario monitorear la evolución de la actividad económica durante los próximos meses para evaluar posibles impactos sobre el mercado laboral.
Turismo y servicios sintieron el impacto de una temporada más débil
La presentación también abordó la situación de los sectores vinculados al turismo. Los datos del primer trimestre reflejaron caídas en hoteles, restaurantes y confiterías, consolidando una tendencia de menor dinamismo que ya se observaba en períodos anteriores.
Fernández vinculó estos resultados con el desempeño de la temporada. Si bien el ingreso de visitantes mostró retrocesos, el dato más relevante fue la caída cercana al 17% del gasto turístico en términos reales respecto al mismo período del año anterior. “La temporada turística no fue un factor de empuje para el sector durante el primer trimestre”, señaló.
Al mismo tiempo, destacó que aunque disminuyó la cantidad de uruguayos que viajaron al exterior, el gasto realizado fuera del país continuó creciendo, especialmente en destinos como Brasil, favorecido por una mejora relativa de precios.
La competitividad en la mira
Uno de los puntos centrales del análisis estuvo relacionado con la competitividad. Fernández sostuvo que Uruguay continúa presentando importantes desajustes en materia de costos relativos y tipo de cambio real. Según indicó, la economía uruguaya mantiene diferencias superiores al 30% respecto a sus promedios históricos de competitividad-precio, lo que continúa afectando particularmente a los sectores exportadores.
Las proyecciones de la consultora no anticipan cambios significativos en el tipo de cambio durante lo que resta de 2026 ni en 2027, por lo que no se esperan mejoras relevantes por la vía del dólar. No obstante, destacó una mejora en la situación de las ciudades fronterizas con Argentina, producto de una mayor convergencia de precios y de los mecanismos de ajuste del Imesi sobre los combustibles, que permiten reducir rápidamente las brechas cuando aparecen diferencias significativas.
En materia de políticas públicas, Fernández valoró positivamente el proyecto de ley de competitividad y simplificación administrativa impulsado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). “Entendemos que es un buen camino”, afirmó, aunque señaló que será necesario analizar el articulado definitivo para evaluar el alcance concreto de cada medida.
Asimismo, destacó como señales positivas los avances en materia de apertura comercial, incluyendo la implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el pacto con EFTA y las negociaciones que el bloque mantiene con nuevos socios internacionales.
La economista señaló que Uruguay mantiene un déficit fiscal cercano al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) y consideró que las próximas discusiones sobre Rendición de Cuentas, gasto público y diálogo social serán determinantes para evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas.